Bale se lamenta en el partido ante el Valencia.

Bale se lamenta en el partido ante el Valencia. EFE

1ª División

Esta Liga está muy viva

La derrota del Real Madrid ante el Valencia (2-1) aprieta el torneo mucho más de lo que se esperaba. Los blancos se tienen que enfrentar todavía a ocho de los nueve primeros.

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La Liga no estaba tan decidida. La derrota del Madrid en Mestalla (2-1) ha dejado un nuevo horizonte que, sin ser agobiante para los blancos, abre una nueva idea de torneo. 

El mal momento del Barcelona y la solidez que mostraba el Real Madrid daban por hecho que los de Zidane ganaban esta Liga. El favoritismo lo sigue teniendo, porque a pesar de perder en Valencia, el liderato lo mantiene. Pero ya no será tan fácil como parecía, por la razón de que su calendario es mucho más duro que el de sus rivales, con enfrentamientos ante ocho de los nueve primeros de la Liga. 

El tropiezo del líder en Valencia no debe tomarse como un drama pero si como un resultado que aprieta, y mucho, el torneo. Perder en Mestalla podría estar dentro de los cálculos de a inicios de temporada, aunque vistos los acontecimientos a lo largo de la misma, el Madrid podría haber contado ya con estos tres puntos.

Al Madrid, una vez conocidos los acontecimientos, le ha perjudicado el cambio de fecha. Su partido en Mestalla estaba previsto para el fin de semana del 18 de diciembre. En ese momento, el Valencia estaba en ruinas, todavía con Prandelli, sin conocer la victoria en casi dos meses. Para más inri, no tenían a Zaza y Orellana, los autores de los goles este miércoles, ya que ambos llegaron a finales de enero, en el mercado de invierno. Ese aplazamiento ha acabado siendo perjudicial para el Madrid: el Valencia, sin ser un equipo consistente, da señales de recuperación y es un equipo mucho más potente que el de hace meses. Pero todo esto serían excusas. Los blancos ya sabían desde agosto que el partido en Mestalla lo tendrían que jugar en esta fecha.

Si el Madrid no da síntomas de desfallecimiento, de hundimiento, ya que perdió en Valencia pero ni mucho menos dejó malas sensaciones, si es el calendario lo que hace pensar que la Liga no esta tan decidida. Porque el equipo de Zidane tiene ahora unos meses durísimos, con dos partidos todas las semanas excepto las dos últimas de marzo (parón por selecciones). Y tendrá que enfrentarse a los más fuertes, solo habiéndose quitado a la Real Sociedad de los equipos de arriba.

Las fechas del duro calendario

En el Bernabéu tendrá que recibir al Barcelona (segundo), Sevilla (tercero), Atlético (cuarto) y, además, al Valencia. Tendrá que viajar a Villarreal (sexto), Eibar (séptimo), Bilbao para enfrentarse al Athletic (octavo) y Vigo para jugar ante el Celta (noveno). Y todo lo hará con la Champions de por medio.

Lo primero, este domingo, en el Estadio de la Cerámica. Tras la derrota en Mestalla, la otra visita a la Comunidad Valenciana se presenta mucho más decisiva. Si pierde en Villarreal, podrá bajar a la segunda plaza después de muchas semanas. Y el partido no es ni mucho menos sencillo. Los castellonenses fueron unos de los pocos que les quitó puntos en la ida (1-1 en el Bernabéu), aunque vienen muy tocados y cansados por su participación europea.

Después tendrá una semana a priori cómoda, la más sencilla hasta final de temporada. Recibirá a Las Palmas y viajará a Eibar. Después de Ipurua, tendrá que ir a Nápoles y recibir al Betis. La semana del 13 de marzo estaba en principio libre y se antojaba vital para recuperar fuerzas, pero el aplazamiento del partido en Vigo obligó a que esta semana tampoco este libre: se jugará ahí si este jueves al Celta le eliminan en Europa League ante el Shakhtar Donetsk. Ese será otro de los partidos más significativos, ya que, si no es el más duro, es igual de engañoso que el de Mestalla. Ese día recuperará el Madrid todos sus partidos y ya estará igualado en cuanto a encuentros junto a Barcelona y Sevilla.

Tras visitar San Mamés (19 de marzo), habrá parón por selecciones. Será desde esa fecha cuando el calendario se vuelve casi como un dolor de muelas para el Madrid. Recibirá al Alavés y viajará a Leganés, dos partidos más o menos cómodos, pero tres días después de la visita histórica a Butarque, arrancará el verdadero mes de abril. El día 8 recibirá al Atlético en el Bernabéu, con ambos equipos (salvo catástrofe) en cuartos de Champions. La posición de los rojiblancos en Liga puede ayudar a que Simeone se centre más en ese duelo de Champions, algo que sería una bendición para el Madrid. Eso es un simple supuesto, impensable ahora. Más tarde el Madrid tendrá que viajar al Molinón y justo después de jugar el partido de vuelta de cuartos, se presenta el partido más duro de todos. El más clave.

El Clásico con diferente desgaste

El Barcelona visitará el Bernabéu el domingo 23 de abril con la Liga en juego. Lo más preocupante para el Madrid puede ser el cansancio arrastrado. Si los blancos vendrán de jugar la Champions, el Barça vendrá con toda la semana sin partido, salvo que obren el milagro de remontar el 4-0 de la ida ante el PSG. Esa eliminación en la competición europea de los culés puede ser clave en la Liga. No es lo mismo disputar un torneo tan exigente mezclado con otro que solo teniendo ese.

Una vez pasado El Clásico, al Madrid le queda ir a Riazor, recibir al Valencia (que amarga últimamente las ligas al Madrid en el Bernabéu), viajar a Los Cármenes, recibir al Sevilla y acabar el torneo en Málaga. Los de Sampaoli jugarán en Madrid la penúltima jornada de Liga, con la posibilidad real de ser juez de la competición, incluso con los andaluces en la lucha por el título.

Por lo tanto, la Liga no estaba tan fácil para el Madrid. A un punto está el Barcelona, con un partido más. Serían cuatro virtuales, contando con la victoria en Balaídos del Real Madrid, algo que ni mucho menos será fácil. Si lo hace, tendrá una renta, a día de hoy, de cuatro puntos, pero con un calendario mucho más duro que el Barcelona, por rivales (se enfrentará a ocho de los nueve primeros) y por partidos, ya que el Barça estará, salvo milagro, eliminado de Champions.