José Manuel Pinto, durante un partido con el FC Barcelona.

José Manuel Pinto, durante un partido con el FC Barcelona.

Fútbol

Pinto (50), exfutbolista del Barça, sobre sus inversiones: "Tengo cerca de 300 instructores trabajando"

La comba era un pilar para el exportero del club azulgrana porque sabía que la cuerda aportaba "coordinación, agilidad, velocidad, concentración".

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C. S.
Publicada

José Manuel Pinto había sido mucho más que el eterno suplente de Víctor Valdés en aquel Barça de Guardiola: fue portero del Celta y del FC Barcelona, campeón de Champions y Trofeo Zamora, y, al mismo tiempo, un músico obsesionado con el hip hop y la producción, que terminó levantando también un Grammy como productor.

En su nueva vida, ese mismo carácter inconformista le había llevado a crear P13 Fit, un método de entrenamiento con cuerda y música que ya contaba con cientos de instructores repartidos por Europa y América.

Pinto recordaba, en la entrevista al podcast Los Fulanos, que todo había empezado por un complejo clásico en un portero adolescente: la altura. A los 12 o 13 años, todo el mundo le decía que era "valiente, que tenía reflejos, que era bueno, pero le faltaba altura", y aquella etiqueta le empujó a diseñar sus propios entrenamientos específicos.

"Yo me empezaba a crear mis propios entrenamientos, porque yo decía: 'Okay, si soy bajo, lo único que tengo que hacer es hacer más que nadie. Si alguien me saca cuatro dedos, pues esos cuatro dedos los tengo que hacer yo en salto'", relataba. La comba, desde entonces, se había convertido en un pilar. Él la incluía siempre en sus rutinas porque sabía que la cuerda aportaba "coordinación, agilidad, velocidad, concentración", todo lo que no le daba la estatura.

Con el tiempo llegó el estirón físico, entre los 14 y 15 años, hasta el 1,84 de altura, pero mantuvo la potencia y el juego de piernas que había trabajado con la cuerda, algo que, según él, le dio "un plus" y le hizo "un mejor portero".

Jose Manuel Pinto.

Jose Manuel Pinto.

Años más tarde, ya retirado, siguió dándole vueltas a cómo transformar aquella herramienta de entrenamiento en algo propio y transferible: "Llevaba ya muchos años dándole vueltas y diciendo: '¿Qué puedo crear que sea único y que lo pueda probar todo el mundo?'".

La respuesta terminó siendo mezclar la comba con la música y crear "una especie de entrenamiento que fuese ligado a la música", para el que incluso componía canciones específicas.

La creación de su negocio

De esa búsqueda salió P13 Fit, un método cuyo nombre respondía, explicaba Pinto, a una lógica muy concreta: "P13 Fit lo que significa es programa; la P de programa. Trece es que está basado en 13 movimientos básicos y Fit es un acrónimo de tres palabras en inglés, fun intensive training".

Junto a ese significado técnico, él jugaba con el guiño obvio de su apellido y su dorsal, pero insistía en que la base era un programa estructurado alrededor de trece pasos básicos al ritmo de canciones diseñadas para acompañar cada bloque de trabajo.

En un primer momento, Pinto había construido el método sobre el "salto tradicional" del boxeador: un ciclo de cuerda y un salto continuo, un sistema que solo podían seguir deportistas ya experimentados.

Un amigo suyo en Miami, Alberto Perma, uno de los creadores de Zumba, vio el primer boceto y le lanzó una frase que le marcó: "Aquí tienes un diamante en bruto, tienes que pulirlo y empezar a trabajarlo y lanzarlo". De vuelta a casa, el exguardameta se pasó casi dos años investigando y probando variaciones sin encontrar todavía la clave para hacerlo masivo.

Ese giro llegó, paradójicamente, mirando a su hijo de cinco años saltar con una cuerda en un pasillo de un centro comercial. "Cuando yo lo vi saltar dije: 'Epa, así es como tenemos que saltar'. Un niño cuando salta, por naturalidad, va saltando e hace como una especie de camina, pum, pam, pam, pam", relató.

Pinto entendió que "venimos de fábrica así" y decidió reconstruir todo el programa sobre ese "paso del niño", basado en un ciclo de cuerda y dos movimientos, que democratizaba el acceso al entrenamiento.

A partir de ahí, P13 Fit pasó a ser un método progresivo con niveles, accesible para "niños y personas de más de 65 años", que trabajaba 55 minutos de entrenamiento cardiovascular con calentamiento, estiramientos y rondas de tres minutos inspiradas en los asaltos del boxeo.

José Manuel Pinto.

José Manuel Pinto.

La otra gran transformación fue convertir esa idea en un negocio escalable. Pinto explicaba que, cuando regresó a Miami con la versión ya ajustada al "paso del niño", su mentor dejó de ver P13 Fit como un competidor de Zumba y pasó a considerarlo un complemento: "Me dijo: 'Ahora lo tienes. Ahora es el momento de tirarlo a las calles'".

El consejo incluía algo clave: documentarlo todo, grabarse y registrar el método para proteger la autoría de esa forma concreta de entrenar con cuerda, pese a que el salto de comba como tal existiese "de toda la vida".

Desde entonces, el modelo de negocio se había basado en formar instructores y crear una red internacional. "Hoy por hoy tengo como cerca de 300 instructores", detallaba, repartidos entre Miami, diversos países de Latinoamérica -Colombia, México, Venezuela, donde incluso contaba con una master trainer- y Europa.

Esos entrenadores pagaban primero el curso y, después, una cuota mensual para poder impartir clases bajo la marca P13 Fit, aprovechando la patente y los registros que respaldaban el método.