Momento del contacto entre Claver y Taylor.

Momento del contacto entre Claver y Taylor. Televisiones

Copa del Rey

La falta de Claver que dejó al Madrid sin prórroga en la final de la Copa

La acción, que tuvo lugar a un segundo del bocinazo, no puede rearbitrarse según la normativa vigente sobre el uso del Instant Replay en nuestro baloncesto. Por mucho que el contacto parezca claro.

Gran Canaria (enviado especial)

Para el Real Madrid ya fue suficientemente doloroso ver finiquitada su racha victoriosa en la Copa del Rey ante el Barcelona, su eterno rival. Sin embargo, todavía sentó peor la forma en la que se produjo en última instancia la derrota. Aunque holgada en muchos momentos, acabó dándose por la mínima. Y con una acción en el último segundo que posiblemente pasará a la historia: una falta de Víctor Claver sobre Jeff Taylor, en pleno intento de palmeo, que no fue señalada.

Muchos se preguntarán por qué los árbitros no hicieron uso del Instant Replay para revisar la jugada que pudo mandar la final copera a la prórroga. Muy simple: porque la normativa al respecto del mismo no contempla este supuesto. Claro que el videoarbitraje puede tener cabida en cualquier momento del partido, en sus dos últimos minutos o en la jugada final de cualquier periodo. Pero no sí o sí.

El Instant Replay se puede usar en cualquier momento del partido para saber si un lanzamiento convertido es de dos o tres puntos, quién debe lanzar los tiros libres en caso de confusión, cuánta posesión queda si falla el cronómetro o quién se ha visto involucrado en un enfrentamiento. En los dos últimos minutos de un encuentro, puede emplearse para saber si una canasta está o no dentro de tiempo, quién tocó la pelota en un fuera de banda o fondo y si el balón estaba o no en el aire al pitarse una falta.

Por último, y en cuanto al final de cualquier cuarto del partido, se puede revisar si una canasta sobre la bocina está dentro o fuera de tiempo. También cuánto tiempo debe quedar en el reloj de partido si hubo un fuera de banda o fondo, si se agotaron los 24 segundos de posesión o los ocho para pasar de un campo a otro y si se pitó (matiz importante) una falta antes del final del tiempo de juego.

Esto explica por qué los árbitros decidieron no revisar en vídeo la acción que involucró a Claver y Taylor. También por qué (curiosamente con el mismo árbitro principal que en esta ocasión, Daniel Hierrezuelo) no se rearbitró el campo atrás de Llull en los cuartos de final ante el Andorra de la pasada Copa. O por qué la falta de Printezis sobre Campazzo al final del último Madrid-Olympiacos de Euroliga no fue pitada (en ese caso sí se revisó el vídeo para salir de dudas).

Diga lo que diga el reglamento, parece que los jugadores del Madrid lo tienen claro. “La última jugada es falta, lo acabamos de ver. Pero bueno, ya está. Es falta y punto. Es lo único que puedo decir. A veces te pitan bien, otras veces te pitan mal. Hoy nos ha tocado esa cruz, pero nada más. A seguir trabajando. Nos vamos con la cabeza bien alta porque hemos luchado hasta el final, y así tiene que ser”, reconoció apesadumbrado Rudy Fernández tras la final de Copa.

“Lo hemos visto repetido y se nota claro que le pega la mano y la pelota le sale de la mano cuando coge el rebote. Duele muchísimo al estar 18 abajo y llegar a tener el último tiro para ganar y después, en el rebote, otra chance para poder ganar el partido. Esos momentos tan calientes del partido hay que tomarlos con cuidado y revisarlos, porque son cosas claves y cuesta una copa”, expresó Walter Tavares en la misma línea. Sin embargo, ya no hay lamentos que valgan: el veredicto está escrito y no se puede cambiar. Pero ahí permanecerá, para el recuerdo de nuestra canasta, esa falta que quedó en el limbo.