Fogg tapona un lanzamiento de Llull en el Unicaja-Real Madrid.

Fogg tapona un lanzamiento de Llull en el Unicaja-Real Madrid. M. Pozo ACB Photo

ACB Liga Endesa

Unicaja humaniza al Real Madrid antes de la Copa del Rey

El fin de la racha de 12 victorias consecutivas de los blancos (82-78) supone que, por primera vez desde la llegada de Laso, se afrontará el torneo copero habiendo perdido el encuentro inmediatamente anterior.

Y, al decimotercer partido, el Real Madrid volvió a conocer el sabor de la derrota. Después de cuatro victorias consecutivas en la Liga Endesa y ocho en la Euroliga, los blancos volvieron a bajar a la Tierra. O, mejor dicho, les bajaron. Unicaja se llevará consigo la satisfacción de haber tumbado en Málaga a Madrid, Barça y Baskonia esta temporada. Con los deberes hechos a mucha honra este domingo y la moral por los aires antes de la Copa. Con Joan Plaza, viejo conocido del banquillo madridista, como ejecutor técnico. Con el 13 ejerciendo su condición de número de la mala suerte. Y, como curiosidad, con el Madrid afrontando el desafío copero, por primera vez desde que Laso llegó, con una derrota inmediatamente anterior al torneo [Narración y estadísticas: 82-78].

Ni el triple ni el rebote fueron una solución en el Martín Carpena. Todo lo contrario: resultaron un engorro insalvable. La estadística no engaña en cuanto a la larga distancia (8/31), pero sí al valorar las capturas ofensivas y defensivas (36 frente a 43). Las primeras posibilitaron unas cuantas segundas opciones de un Unicaja que, además, sí brilló desde el perímetro. Nedovic estuvo inmenso en los momentos más comprometidos, el gran segundo cuarto malagueño llevó la firma de Alberto Díaz, Waczynski también hizo gala de muñeca y Brooks fue otro gran estandarte local.

Él, Carlos Suárez y Kyle Fogg se disfrazaron de auténticos titanes en la pintura, haciéndose con cada rechace que amenazaba su área de influencia. La claridad de ideas tanto ofensiva como defensiva favorecía a los malagueños mientras el Madrid era incapaz de encontrarse a sí mismo. Sin acierto exterior ni mordiente interior, sólo Sergio Llull pareció tener el día en ataque durante muchos minutos. Hasta Luka Doncic resultó una sombra de sí mismo bastante rato. Los 16 puntos que llegó a marcar el electrónico de Málaga como mayor renta favorable a los locales eran más que justos.

Y, a pesar de que pocas cosas parecían funcionar, el Madrid fue capaz de reengancharse al partido. Su caché y carácter lo hicieron posible. Poco a poco y al ir acercándose el bocinazo cada vez más peligrosamente, Randolph confirmó sus buenas vibraciones del primer cuarto. Nocioni ejerció de revulsivo con dos triples muy necesarios y Jaycee Carroll apareció en escena. Hasta a Doncic parecía habérsele pasado la caraja de la primera mitad.

Así, el Madrid estuvo a punto de sobreponerse a sus males estadísticos y endémicos durante el encuentro para poner el triunfo en un puño a última hora. La tensión duró hasta los mismísimos últimos segundos, pero el castigo del tropiezo acabó llegando. Más tarde de lo esperado, pero lo hizo. Tan bien lo había hecho el Unicaja, tanto aguantó los arreones del vigente campeón cuando sus jugadores al fin dieron con la tecla, que el Carpena no pudo sino celebrar una gran victoria de los suyos. Habían logrado lo imposible en los 12 partidos anteriores: humanizar al Laso Team justo antes de la primera gran prueba de fuego de la temporada. Que tiemble el Barça por la ganancia de unos y que lo hagan todos por la pérdida de los otros en Vitoria.