La espada jineta de San Telmo tras ser restaurada.

La espada jineta de San Telmo tras ser restaurada. Ricar Iriarte

Patrimonio Armas históricas

La excepcional espada jineta de San Telmo: ¿es la que Boabdil entregó a los Reyes Católicos?

El museo donostiarra presenta el arma, de época nazarí y que conserva la vaina y los correajes textiles para ser colgada, restaurada.

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La espada jineta del Museo San Telmo de San Sebastián, una de las doce que se conservan en todo el mundo, vuelve a exponerse en todo su esplendor tras ser sometida a un cuidadoso proceso de restauración. Se trata de una pieza hispanoárabe de gran valor, una de las joyas de la colección de la institución, y que fue recibida en donación en 1940.

La espada de San Telmo conserva excepcionalmente su vaina -solo la mitad de las que existen la tienen-, así como los dos tahalíes o correajes textiles para ser colgada. Destaca, además, su buen estado de conservación y su calidad, tanto de su factura en las distintas técnicas de fabricación como en los materiales utilizados en ellas.

Su medida, entre hoja y empuñadura, es de 94,5 centímetros. Esta última fracción concentra la parte artística y decorativa más importante, y está realizada en plata sobredorada formando alveolos y cavidades con una decoración exquisita a base de lazos, atauriques, motivos vegetales y caligráficos. Se ha retirado la suciedad que ensombrecía su aspecto original y eliminado las capas de oxidación.

El arma fue donada en 1940 por María Dolores Porcel y Guirior, que cumplía así el expreso deseo de su hermana fallecida, la Marquesa de San Millán y Villalegre. Según ha informado el museo en una nota de prensa, la espada entra en San Telmo el 2 de julio de 1941 y según consta en el expediente de donación existente en el archivo, "se trata de la espada que el último rey moro de Granada, Boabdil, entregó a los Reyes Católicos al rendir estos la ciudad”.

Al parecer, la pieza procedía de Don Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla y primer alcaide de Granada tras la rendición. Esta versión contrasta con la que está considerada como la verdadera espada de Boabdil, también jineta, y que se guarda en el Museo del Ejército de Toledo.

Los zenetes

Las espadas jinetas fueron introducidas por la tribu berberisca de los zenetes, que llegaron a la Península en 1275 para ayudar al régimen califal en su guerra contra los reinos cristianos con una nueva forma de pelear, derivada de una manera de montar a caballo en la que ganaban en ligereza y velocidad. La admiración que causó la técnica de monta “a la jineta” y el uso este tipo de armas fue tan grande que hizo que muy pronto se imitara y extendiera entre los más reputados y nobles guerreros de la Reconquista, ha informado San Telmo.

Esta pieza, de producción característica nazarí, se podrá contemplar en el museo donostiarra hasta el próximo mes de diciembre, ya que después será prestada para una exposición sobre Las artes del metal en el Al-Andalus organizada por Acción Cultural española y el Museo Arqueológico Nacional en Madrid y Alicante, y no será devuelta hasta octubre de 2020.