Alfredo González-Ruibal durante la excavación cerca del Hospital Clínico de Madrid.

Alfredo González-Ruibal durante la excavación cerca del Hospital Clínico de Madrid. Álvaro Minguito

Patrimonio memoria abierta

Expulsado del Valle de los Caídos por retirar flores de la tumba de Franco

El arqueólogo Alfredo González-Ruibal fue expulsado de la abadía benedictina tras "tratar de hacer cumplir la ley" y evitar un homenaje al dictador. Patrimonio Nacional investiga lo ocurrido, pero cuestiona si unas flores son un homenaje. 

El sábado por la mañana el arqueólogo e historiador Alfredo González-Ruibal fue expulsado de la iglesia del Valle de los Caídos por los vigilantes de seguridad que custodian el monumento de Patrimonio Nacional. Alfredo González-Ruibal retiró un ramo de flores que minutos antes había depositado un hombre sobre la tumba de Francisco Franco, acompañado con el saludo fascista. “Ante la indiferencia del personal a cargo del monumento, guardias de seguridad y un monje benedictino”, tal y como cuenta el científico del CSIC, profesor de la Universidad Complutense de Madrid a este periódico. De hecho, una de las empleadas de Patrimonio Nacional le llamó la atención cuando retiró el ramo: “¡Qué está usted haciendo!”.

Sus alumnos norteamericanos, con los que había acudido a visitar el lugar, asisten atónitos a la escena. Algunos de ellos hablan castellano y no dan crédito a lo que está pasando. “Los americanos no podían entender lo que estaba pasando. Salieron de allí indignados”, cuenta a este periódico. La encargada le advierte a Ruibal que no puede tocar nada y le pregunta por qué lo ha hecho. “Porque es ilegal”, respondió el profesor. Se refiere al Artículo 16.2 de la Ley 52/2007, referente al Valle de los Caídos, que dice: “En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltaciones de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo”.

“Fui a reconciliarme con el pasado, pero no le dejan a uno”, responde con ironía el profesor a EL ESPAÑOL. “Me parece curioso que los que queremos hacer cumplir una ley aprobada por el parlamento y defender los valores democráticos, acabemos apareciendo públicamente como antisistemas y los que protegen la memoria de la dictadura parezcan gente de bien”, dice.

Alfredo González-Ruibal junto a sus alumnos, en el yacimiento de Ciudad Universitaria.

Alfredo González-Ruibal junto a sus alumnos, en el yacimiento de Ciudad Universitaria. Álvaro Minguito

A Ruibal le llamó la atención la exaltación de la empleada de Patrimonio Nacional y reprodujo la conversación con ella en su blog:

Encargada: ¿Qué está usted haciendo?

González-Ruibal: Estoy retirando este ramo de flores.

Encargada: Usted no tiene que tocar nada aquí [Efectivamente, lo deberían hacer ustedes] ¿Por qué lo ha hecho?

González-Ruibal: Porque es ilegal.

Encargada: No estamos aquí para decidir lo que es o no es legal. ¡Usted lo que tiene que hacer es mostrar respeto! González-Ruibal: No creo que tenga que mostrar ningún respeto por Franco.

El homenaje, el ramo

El investigador se pregunta si es exigible el respeto a un dictador en una democracia. Tampoco entiende cómo una empleada de un lugar público puede exigir, además, el respeto a una ideología o a una posición política. “Cuando cogí el ramo de flores sabía que me iban a llamar la atención. Deberían haberlo quitado las personas que están allí para acabar con cualquier acto conmemorativo, tal y como obliga la ley. Me extrañó la actitud de la señora, estaba involucrada en aquello. No era una persona neutral”, recuerda.

Este periódico se ha puesto en contacto con Patrimonio Nacional para saber por qué fue expulsado el arqueólogo del Valle de los Caídos, quién dio la orden de expulsarlo, por qué no retiró la empleada el ramo de flores o si el personal de Patrimonio Nacional conoce y tiene orden de hacer cumplir la ley en el recinto.

“La responsabilidad es de los benedictinos que custodia la basílica”, explican desde Patrimonio. Aunque la responsable que vigila el interior forma parte de la plantilla laboral de Patrimonio Nacional. La institución real se encuentra recabando información sobre lo ocurrido el sábado, aunque cuestionan si depositar un ramo de flores en la tumba de Franco es realizar un acto de homenaje.

Sólo para adeptos

La encargada remató la discusión, según la versión del arqueólogo, de esta manera: “Si no le gusta esto, ¿entonces para qué viene?”. Para el profesor la empleada daba a entender que sólo puede acudir aquel que es afín a la dictadura y muestra respeto a Franco. “Siempre he pensado que era así, pero nunca me lo habían dicho tan claramente”.

“El Valle de los Caídos es un patrimonio negativo y va a seguir siéndolo si no se interviene en él. En estos momentos el Valle de los Caídos no está interpretado, no está explicado, no está contextualizado, está al servicio de Franco. Allí se sigue fomentando la exaltación de la visión de la dictadura y lo mínimo que debemos hacer es convertirlo en museo”, explica el arqueólogo que está trabajando desde hace medio mes en la colina del Hospital Clínico, en el frente de la Guerra Civil en la Ciudad Universitaria.

“Por los amables comentarios que la gente ha puesto en el blog, la mayoría no sabe que no se pueden poner flores sobre la tumba de Franco. Estás celebrando a un dictador y es un acto político y no se puede hacer”, asegura el profesor. Recuerda cómo hace diez años las tumbas estaban llenas de flores y cómo tras la ley desaparecieron. “Ahora sólo se ven los centros de flores de la Fundación Francisco Franco. La gente de seguridad debería sacar los ramos de flores. No es una ley que se está debatiendo, está aprobada hace diez años”.