Fotograma de la película Non-Stop, de 2014.

Fotograma de la película Non-Stop, de 2014.

Libros Seguridad y lectura

¿En busca del libro-bomba?: la Policía de EEUU registrará tus lecturas de verano en los aeropuertos

El personal de seguridad de algunos aeropuertos estadounidenses -desde Los Ángeles a Missouri- pide al viajero que saque sus lectura del equipaje para revisar sus páginas. El Telegraph asegura que algunas temáticas -políticas o religiosas- recibirán especial atención. 

El libro es un gran compañero de viaje, para muchos son la solución a las horas de espera en las puertas de embarque o la evasión cuando las turbulencias toman el control del avión. Estos amigos de travesía que ocupan el espacio en nuestras mochilas, ahora son objeto de investigación en algunos aeropuertos estadounidenses.

El personal de seguridad de los aeropuertos de Missouri ha probado un nuevo procedimiento durante el control en el que los viajeros deberán sacar los libros y el material de lectura de su equipaje de mano para colocarlos en un contenedor separado a la línea de control de seguridad para que el personal explore las páginas de los libros.

No ha sido el único: este tipo de inspección se lleva a cabo también en Los Ángeles, Boise, Colorado Springs, Detroit, Fort Lauderdale, Boston Logan, Lubbock, Muñoz Marín en Puerto Rico, Las Vegas McCarran y Phoenix Sky Harbor.

El personal de seguridad de los aeropuertos de Missouri ha probado un nuevo procedimiento durante el control en el que los viajeros deberán sacar el material de lectura de su equipaje de mano

Los pasajeros, que están en contra de que se conozcan sus gustos literarios, no ha tardado en expresar sus quejas por Twitter y, en negarse al control sobre las páginas de sus libros. En un comunicado, la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) ha asegurado que no se prestará atención al contenido de lectura de los pasajeros y aseguran de esta forma se podrá ver mejor el contenido de los bolsos de mano a través de los rayos X.  

Pero resulta contradictorio, porque según el Telegraph, se ha planteado que ciertos temas de lectura -los de contenido político o religioso- obtendrán una especial atención. Una nueva dinámica que ya no solo plantea una intromisión en la privacidad de las personas, ahora también se puede convertir en un instrumento discriminatorio.