El Real se transforma en una 'isla de Lesbos' llena de refugiados

El Real se transforma en una 'isla de Lesbos' llena de refugiados Teatro Real

Escena

El teatro de la semana: el Real se transforma en una 'isla de Lesbos' llena de refugiados

El 19 de febrero llega el estreno del nuevo montaje de Robert Carsen para 'Idomeneo, Ré di Creta', de Wolfgang Amadeus Mozart.

El Teatro Real va a recrear su particular isla de Lesbos -archipiélago griego que alberga el campo de refugiados de Moira, donde se hacinan más de 6.000 migrantes que huyen de guerras y conflictos-. La transformación tendrá lugar a partir del próximo martes 19 de febrero con el estreno del nuevo montaje de Robert Carsen para 'Idomeneo, Ré di Creta', de Wolfgang Amadeus Mozart.

El director canadiense realiza así en una revisión actual de las luchas homéricas a las que Mozart puso música, con libreto de Giovanni Battista Varesco, basado en la obra Idomenée (1712) e inspirada en la obra teatral homónima de Prosper de Crébillon.

Se trata de una coproducción entre los teatros de Madrid, Toronto Roma y Copenhague que se presenta primero en el coliseo de la capital y que cuenta con la dirección musical de Ivor Bolton, que interpretará también, al clave, el acompañamiento de los recitativos de la ópera. Según ha explicado, en el relato de Mozart la filosofía que flota es cómo salvar la situación ante un ciclo de destrucción enfrentando dos ideologías opuestas: la de la guerra y la agresión frente a la de la paz y el perdón.

Muchedumbre en el escenario

En su opinión, esta ópera trata sobre la gente y, para que quede claro y no se distraiga al público con "cambios escénicos ni efectos teatrales", coloca sobre las tablas a toda una 'muchedumbre', 170 personas entre actores y coro. Con ellos y a través de sus movimientos, según añade Bolton, trata de reflejar cómo las decisiones de unos pocos, de los líderes políticos, impactan en la vida de muchas personas, sin que ni quieran sean conscientes.

Idomeneo en el Real.

Idomeneo en el Real.

Dice el director artístico del Real, Joan Matabosch, que asistir a esta representación será como "leer el diario de la semana pasada" porque es un reflejo de la tragedia del Mediterráneo y los migrantes y refugiados que huyen de guerras y conflictos. Y para él es una obra "casi, casi inacabada" que define como una tragedia clásica releída por un ilustrado. En definitiva, un alegato antibelicista con final feliz.

"Nos interroga sobre cosas del presente como pocas obras", ha dicho para confesarse "atónito" por el nivel de actualidad que tiene una pieza estrenada en Múnich en 1781 y en el Teatro Real en 2008. En esta ocasión, el montaje adopta la versión revisada por Mozart para su estreno en Viena en 1786.

En la historia original la isla de Lesbos es, en realidad, la de Creta, donde reina Idomeneo, y los refugiados son los troyanos supervivientes y cautivos por los griegos. Tras la guerra entre ambos, narrada en la Iliada de Homero, Idomeneo regresa victorioso surcando un furioso mar, que se hará presente en el montaje y la música y que le empuja a prometer a Neptuno el sacrificio de la primera persona que se encuentre en tierra a cambio de salvar su vida.

Relaciones familiares

Carsen afirma que Illia y Elettra, a pesar de enemigas y enamoradas del mismo hombre, tienen en común el hecho de que han perdido a todos sus seres queridos, algo también común en las guerras de hoy en día. Junto con esta idea, surge con fuerza otra relación, la del padre y el hijo, que muchos entienden como una visión autobiográfica del músico alemán. Es precisamente en 1.781 cuando Mozart se enfrenta a su padre y se libera de la influencia del arzobispo Colloredo.

Y todos esos cambios parecen estar presentes en 'Idomeneo' aunque quizá, según Carsen, de un modo inconsciente, ya que esta ópera es un encargo de la Corte de Viena. "La composición constituye un enorme salto creativo --añade Bolton--. Para mí es la mejor ópera de Mozart. Interviene mucho en el libreto y elabora muchas versiones".

Ambos añaden la influencia de Chistoph Gluck en los números para coro, marchas e interludios orquestales de una partitura que ensalza con frescura recitativos, arias y números de conjunto, a pesar de estar encorsetada en las corrientes italiana y francesa de la época.