El coreógrafo francés Sylvain Huc.

El coreógrafo francés Sylvain Huc.

Escena Entrevista al coreógrafo francés

Sylvain Huc: "Los hombres que se depilan parecen cuerpos muertos"

"El porno gay es muy machista" / "Ser hombre es una ficción, como Jesucristo" / "Los hombres somos hombres porque nos han dicho que lo seamos" / "La masculinidad no tiene nada que ver con la orientación sexual". 

Lorena G. Maldonado

El coreógrafo francés Sylvain Huc camina por las tablas de un escenario de Matadero como una gacela en chanclas: en su salsa, bailando en la liviandad, con los brazos fibrosos, los ojos claros y el gesto adusto, porque cada uno de sus talleres no es una verbena -aunque sea mediodía y huela a asueto y verano-, sino un alegato del cuerpo. Dejar hablar a los músculos, a las carnes, a los tendones, a los huesos. Hay hombres -sólo hombres- de aquí para allá y son reales. Bajos, espigados, corpulentos, flacos, con decenas de colores en el pelo, con narices, labios, miembros, miradas distintas.

En GameBoy, Huc propone una reflexión incómoda en estos tiempos convulsos: ¿qué es la masculinidad? ¿Se puede deconstruir? ¿Cuánto es verdad del hombre, cuánto es tópico? Hay chicos en escena que no son profesionales; seis vienen de la Compañía Nacional de Danza. Vienen a jugar, a probarse. El resultado podrá verse miércoles 28 y jueves 29 a las 20:30 h. en Naves Matadero.

Gameboy, en Naves Matadero.

Gameboy, en Naves Matadero.

Sylvain Huc se sienta en el suelo y responde una pregunta que lleva martilleando las cabezas de la ciudadanía desde hace, al menos, treinta años, cuando los estudios de género comenzaron a adquirir trascendencia y dejaron de verse sólo como argumentario del progresismo en pos de la liberación sexual. ¿Qué es un hombre? ¿Qué es lo que convierte a un ser humano en un hombre? "Ser hombre es una mentira", lanza, tajante. "Todos estamos construidos social y culturalmente, y en cierto modo somos hombres porque nos hand icho que seamos hombres. La identidad es una trampa. Ser hombre es una ficción, un arquetipo, como Jesucristo, Dios, el padre, el soldado... son historias, construimos nuestra masculinidad a partir de historias".

Ser hombre: la presión y los privilegios

Y ¿qué es ser una mujer? ¿Es cierto que unos y otros somos tan diferentes? Dice Huc que "claro que hay diferencias biológicas entre el hombre y la mujer, las mujeres pueden procrear, pero en lo demás son iguales a los hombres: también hemos entendido ya que ser mujer no está ligado a ser madre". El coreógrafo dice ser consciente de que "las mujeres siguen estando menos consideradas, peor pagadas que los hombres" y de que "los hombres tienen privilegios".

Gameboy, en Naves Matadero.

Gameboy, en Naves Matadero.

Empezando por él mismo, claro, que a veces se siente "esquizofrénico" por trabajar en la deconstrucción de la masculinidad siendo un hombre heterosexual, blanco, occidental, de 38 años, de clase media-alta, que goza de buena salud y tiene la posibilidad de comer sano y de viajar a menudo: "Tengo privilegios que, aunque no quiera tener, acabo utilizando. Es una situación extraña", asegura. "De todos modos, en Gameboy trabajo con hombres, pero podría hablar de la masculinidad con mujeres, porque la masculinidad no pertenece sólo a los hombres, todos tenemos rasgos masculinos y femeninos", aclara.

Contra la homofobia: los gays son igual de hombres

Derribando lugares comunes: poco tiene que ver la masculinidad con la orientación sexual. Para los homófobos y obtusos, Huc subraya que "eso de que el hombre gay no es tan hombre es una estupidez, hay hombres gays que son muy masculinos y hombres hetero que son muy femeninos". "Yo mismo en ocasiones me siento un saco lleno de testosterona y otras veces me noto muy femenino en mi vida íntima", cuenta.

"Por otro lado, sí que es curioso cómo funcionan ciertos cultos gays. Están muy vinculados a lo masculino, en el sentido de que se trabaja mucho el cuerpo a nivel físico, buscan estructuras muy musculadas... sin ir más lejos, el porno gay es muy machista, porque el prototipo de cuerpo que porponen siempre es muy macho. También hay machismo y sexismo en el universo gay".

El porno gay es muy machista, porque el prototipo de cuerpo que porponen siempre es muy macho. También hay machismo y sexismo en el universo gay

Explica que hombres y mujeres nos vemos aplastados por la presión social, por lo que se espera de nosotros según los arquetipos de género. "A nosotros nos dicen 'tienes que ser firme, ser fuerte, no llores, sé responsable, ten un buen trabajo, ten éxito en la vida, ten hijos, no muestres tus sentimientos'... los tópicos se han dado siempre en las revistas femeninas, pero las masculinas están siguiendo el mismo camino, nos enfocan a cuidarnos obsesivamente, a estar musculados, a ser competitivos, y al final es lo que pasa también con la prensa femenina", reflexiona. "Se crea mucha competitividad entre las mujeres, se las insta a ser muy femeninas, a estar sexys, a ser seductoras, a tener un buen trabajo, a ser buenas madres, etc.".

Los metrosexuales, cuerpos muertos

La disidencia, pan nuestro de cada día, también se da en Gameboy. En su tour por diferentes ciudades y países, han participado muchas voces críticas, porque está claro que el concepto de "masculinidad" no es monolítico. Recuerda Huc a un bailarín rebelde que manifestó, en pleno espectáculo, que el proyecto le parecía muy machista porque "sólo hay hombres, las mujeres están excluidas", y se mostró tajante con algunos de sus compañeros.

"Uno decía que tenía ganas de llorar, y él le increpó 'pues llora, puedes hacerlo, pero hazlo de una vez y cállate'. Lo que quiero decir es que en Gameboy las opiniones no son sólo mías. Aquí damos cabida a diferentes formas de pensar, a diferentes modelos de hombre, con hijos o no, de diferentes orientaciones sexuales, de dierentes backgrounds, de diferentes cuerpos".

Gameboy, en Naves Matadero.

Gameboy, en Naves Matadero.

Sylvain Huc no cree, como se dice ahora, "que la masculinidad esté en crisis y haya que redefinirla". Dice que ese debate existe desde la Antigua Grecia, donde se decía que los hombres ya no eran hombres; claro que el pavor del macho se acentuó, según él sitúa, en los sesenta y setenta, al surgir estudios feministas que tratan de derribar algunas estructuras tradicionales. "En Quebec existen organizaciones que están luchando 'para que los hombres vuelvan a ser hombres' y hasta dan clases sobre cómo seducir a las mujeres. Y en Francia hay pensadores que aseguran que el hombre está perdiendo su rol", relata.

¿Y la metrosexualidad, está abriendo las puertas de la masculinidad, está haciéndola viajar a nuevos modelos? "No", responde, tajante. "La metrosexualidad vuelve a tener que ver con algo físico, pero lo físico no es lo masculino, hay que superar eso. Para mí los tipos musculados, los hombres que se depilan... me parecen cuerpos muertos. Siento que se están muriendo".