Corol·la, un solo de danza de 1992, de Angels Margarit, firmante de la carta.

Corol·la, un solo de danza de 1992, de Angels Margarit, firmante de la carta. Ros Ribas

Escena teatro en llamas

Carta a favor de las “artes vivas” del Matadero

Más de 250 profesionales de la cultura, entre los que destacan nueve Premios Nacionales, subrayan la “oportunidad” de incluir “nuevos artistas, nuevas obras, nuevos mundos, nuevos espectadores”, en el recién creado Centro Internacional de Artes Vivas.

Peio H. Riaño

Más de 250 profesionales de la cultura, entre los que destacan nueve Premios Nacionales, firman una carta en apoyo a la decisión de “integrar la creación escénica contemporánea dentro de Matadero Madrid”. El recién creado Centro Internacional de Artes Vivas ha sido fuente de conflicto desde su presentación, entre la escisión clásica del teatro y los representantes de la vanguardia. Los primeros acusaron a los otros que menospreciaban el “teatro de texto”, dando a entender que las nuevas propuestas escénicas carecen de palabra.

El enfrentamiento más escandaloso sucedió la semana pasada, en uno de los últimos actos públicos de Celia Mayer como responsable del área de Cultura, antes de que la alcaldesa, Manuela Carmena, decidiera apartarle de la misma.

En el escrito se puede leer que este lugar es “un espacio que viene a atender un olvido histórico hacia propuestas escénicas que no han tenido un espacio en el que desarrollarse en Madrid”. Para los firmantes era necesario romper con la invisibilidad de las propuestas de los creadores contemporáneos, alternativos a las propuestas tradicionales y habituales en los grandes centros de producción de las tres administraciones que conviven en la ciudad.

De la carta llama la atención la presencia del dramaturgo y director José Sanchis Sinisterra, Premio Nacional de Teatro en 1990 y Premio Nacional de Literatura Dramática en 2004, cuya presencia desactiva las críticas que han calificado el proyecto como “teatricidio”. También es llamativo la ausencia de los dos puntales más consolidados de las nuevas experiencias escénicas, Rodrigo García y Angélica Liddell.

Sin mención a Feijoó

Tampoco hay defensa de Mateo Feijoó, director y programador del rebautizado espacio del Ayuntamiento, que ya conoció las críticas como responsable del teatro de Laboral Ciudad de la Cultura (Gijón), de donde dimitió en 2010. El nuevo cargo tuvo una actuación para el recuerdo el día de la presentación de su proyecto cuando espetó a quienes lo cuestionaban que había que ser “más europeos, más internacionales”. “¿Me estás comparando con Pablo Iglesias? Te voy a dar el titular del día. Sólo he votado una vez. Fue a Ahora Madrid. Pero no voy a volver a votar en mi puta vida”, dijo Feijoó. De esta manera, se desmarcan del personaje pero defienden el espacio.

Defienden el concurso de concurrencia pública que ha dado origen a este nuevo proyecto. “Queremos defender la independencia de su gestión. Esta no es una carta de apoyo al actual Ayuntamiento de Madrid, ni siquiera a la dirección concreta del Centro de Investigación de Artes Vivas que resultó ganadora del concurso. Ya habrá tiempo de juzgar su gestión y su trabajo”, mantiene el escrito.

Nuevos espectadores

Entre los firmantes destacan Angels Margarit (Directora del Mercat de les Flors y coreógrafa, Premio Nacional de Danza), Carmen Werner (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), La Ribot (Artista, Premio Nacional de Danza y Medalla de oro de las Bellas Artes), Marcos Morau (Premio Nacional de Danza), María Muñoz y Pep Ramis (Premio Nacional de Danza y Premi Nacional de Catalunya), Mónica Runde (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), Mónica Valenciano (Coreógrafa, Premio nacional de Danza) y el mencionado José Sanchís Sinisterra.

La carta de apoyo termina en tono celebratorio: “Sentimos que la apertura de este espacio debe ser motivo de alegría para toda la comunidad artística, ante la posibilidad de que la pluralidad de miradas hacia lo escénico encuentre por fin su lugar. Y, por eso, celebramos que la ciudad de Madrid gana un espacio que necesitaba”. Celebran los firmantes que esta decisión permita la continuidad y la convivencia de otras formas de creación en el contexto escénico madrileño. Subrayan la “pluralidad”, la “oportunidad” de incluir “nuevos artistas, nuevas obras, nuevos mundos, nuevos espectadores”.