Una pancarta sobre la polémica en una manifestación contra la corrupción en Valencia.

Una pancarta sobre la polémica en una manifestación contra la corrupción en Valencia. Kai Foersterling (EFE)

Escena Guerras culturales

Titiriteros: gol en propia meta (cultural) de Ahora Madrid

La causa contra los artistas de 'La bruja y don Cristóbal' queda archivada y el equipo de Manuela Carmena sale perdiendo por su actuación en contra de la libertad de expresión. 

Peio H. Riaño

Amantes del conflicto: este partido durará cuatro años, si antes no se suspende. En un lado juega el “Padre Estricto”; en el otro campo, el “Progenitor Atento”. El estadio, Españistán. El filósofo de cabecera de Zapatero defendía esta idea en el libro que acaba de publicar Capitán Swing, Política moral. George Lakoff escribió ampliamente sobre las guerras culturales, en las que anda atareada la alcaldía del Ayuntamiento de Madrid desde que en los Carnavales de 2016 La bruja y don Cristóbal pinchó los sueños de Ahora Madrid. El proyecto político de regeneración del grupo satélite de Podemos no resistió una función de títeres.

Lakoff explica que la moral del Padre Estricto incluye un principio de defensa propia: el deber más elevado es defender su sistema moral de la moral del Progenitor Atento. Por eso la defensa, en realidad, es guerra. Una guerra cultural: “Los conservadores (Padre Estricto) llevan desde, al menos, la década de 1960 denunciando ataques contra su sistema de valores, ya sea desde el feminismo, el activismo homosexual o por la libertad sexual, el ecologismo, el multiculturalismo y muchas otras manifestaciones de la moral del Progenitor Atento”, escribe.

“Les estremece ver cómo se socava lo que ellos consideran el único sistema moral real”. Ahora Madrid descubrió que su virtud era su castigo: no estaban preparados para frenar el rodillo mediático ultraconservador. La cúpula del grupo municipal reconoce en privado que esa ha sido la peor de las batallas culturales que han tenido que librar desde que llegaron al Palacio de Cibeles. Que, de repente, se encontraron con miles de reuniones llenas de gente sin saber qué hacer ni cómo atajar la crisis, que no supieron cómo gestionar la denuncia de la Policía y que fue un error no ponerse en contacto con los artistas de la compañía 'Títeres desde abajo', tras la detención y encarcelamiento provisional por enaltecimiento del terrorismo.

El final de los principios

Así fue, salieron corriendo en dirección contraria del ideario con el que el equipo de Manuela Carmena había convencido a los madrileños en las Elecciones municipales. Ahora Madrid abrió un cortafuegos tan infranqueable con los titiriteros y la libertad de expresión, que invadieron el campo contrario, el del Padre Estricto, y se marcaron un gol cultural en propia meta.

Ha sido Ahora Madrid quienes decidieron jugar en el terreno del valor simbólico de la política (las tres reinas magas, la Ley de la Memoria Histórica, etc), conscientes de un sólido discurso social progresista. Sin embargo, la decisión del Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid de archivar la investigación por los delitos de incitación al odio, deja tocado al partido que declaró la sátira como “un espectáculo deleznable”. Palabras de la propia alcaldesa, que había programado para niños una obra que se vendía como de adultos.

Carmena ha logrado ser un Padre Estricto de primera y reducir en un año y medio el endeudamiento de la ciudad en un 32%. Necesita mejorar como Progenitor Atento. Los miedos y los complejos han anulado las políticas sociales y culturales con los que llegó Ahora Madrid a la alcaldía. Sin ir más lejos, el resultado de la batalla de la destitución de Juan Carlos Pérez de la Fuente como director del Teatro Español otro gol en propia puerta: Carmena ha decidido mantener la empresa Madrid Destino sin director general de contenidos, tras la espantada de Santiago Eraso hace cuatro meses. Ha hecho desaparecer el cargo y dejarlo todo en manos de la gerente, Ana Varela. Estricta gestión.