Alfonso Cuarón en el rodaje de Roma, producida por Netflix.

Alfonso Cuarón en el rodaje de Roma, producida por Netflix.

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Alfonso Cuarón: “La burguesía tiene una relación perversa con sus empleadas domésticas”

La memoria es caprichosa. En ella nuestros recuerdos se tuercen y distorsionan sin atender a razones. Aquel momento que en tu mente parecía hermoso puede que fuera mediocre, y ese día marcado en el que uno pasó la vergüenza más grande de su vida quizás no fuera para tanto.

Alfonso Cuarón ha dedicado su primera película tras ganar el Oscar a bucear en la memoria, en la suya propia y en la de su país, México, en Roma. Lo hace a través del proceso de entendimiento de aquella mujer que le crió y que no era su madre natural, Libo. Una señora que renunció a su propia vida para hacer que la del director y sus hermanos fuera mejor.

Cuarón asegura que siempre la quiso como una segunda madre, y que por eso quería regalarle esta obra. Haciéndola se enfrentó a todo su dolor y se dio cuenta que la relación entre ambos nunca fue pura, ya que siempre estuvo determinada por una cuestión de clase, de género y hasta de raza. Roma es una obra maestra. Ese tipo de película que sale desde muy dentro, desde las puras entrañas y que el cine regala una vez de vez en cuando. También es la primera vez que Netflix -productora del filme- puede optar al Oscar. Una historia que, además, crece cuando uno escucha hablar a Alfonso Cuarón de ella.

Tráiler de ROMA, de Alfonso Cuarón

¿Ha sido una película catártica para usted?

Sí, lo fue indiscutiblemente, pero no empezó así, sino que entré en el proceso de una forma muy inconsciente, si hubiera previsto cómo iba a ser, quizás no me hubiese atrevido.

¿Ha sacado muchas cosas fuera que necesitaba sacar?

Ese es el problema, sí, que de pronto reconstruyes mucho de lo que eres.

Ha rodado Roma después de ganar el Oscar por Gravity, cuando podría haber elegido el proyecto más grande que hubiera querido. No sé si necesitaba cierta legitimidad para afrontar un filme tan personal.

Es que desde mi punto de vista esta es la más grande. Más grande en el sentido de que es un reto mayor, y hacerla en otro momento me hubiera parecido impensable, porque esta es más compleja, más difícil. No quería rodar algo que estuviera en un marco seguro. Una de las razones por la que hice Roma ahora no es sólo porque después del Oscar se me hayan ofrecido los recursos para hacer lo que quisiera, más importante, porque me encontré en un momento en el que creía tener las herramientas emocionales para hacerlo.

El mundo femenino frente al mundo masculino sí se encuentra en una profunda soledad en sociedades en las que las madres crían a los hijos y la presencia masculina es casi ausente

Roma es un homenaje a las mujeres de su infancia. Su madre y la mujer que le crío, Libo. En un momento una le dice a la otra: estamos solas. ¿Siguen sola las mujeres ahora mismo?

Yo no sé si es un homenaje, no parte de eso, no quería hacer terapia. De hecho, lo interesante de eso, es que el proceso mee hizo explorar estos personajes, mis dos madres, y reconocerlas como mujeres, y eso fue lo más interesante, porque parte del punto de partida es reconocer a una mujer que forma parte de mi vida, y que sin embargo venimos de dos cosmovisiones distintas. Ella no es sólo mujer, tiene bagaje indígena, viene de una clase muy muy pobre, y sin embargo somos parte de una misma familia. El proceso me lleva a ese conocimiento acerca de eso. El que las mujeres estén solas, yo no soy nadie para… eso lo dicen los personajes, no es un manifiesto esta película, pero creo que el mundo femenino frente al mundo masculino sí se encuentra en una profunda soledad en sociedades en las que las madres crían a los hijos y la presencia masculina es casi ausente.

En su relación con Libo había también una cuestión de clase, una diferencia evidente, no sé si eso marcó vuestra relación.

Es la perversidad de las relaciones de una burguesía con sus empleadas domésticas, y eso se ve en México, pero en todos los sitios. Por un lado esta empleada doméstica absorbe roles maternos, y por otro hay un muro de división de clase que es impenetrable. Es una relación muy perversa donde la conveniencia va hacia un solo lado. En mi caso, en una buena parte de mi infancia y parte de la adolescencia fue así la relación. Ese muro se va cayendo porque el rol materno era tan contundente que derribó cualquier muro.

La escena final es pesimista, por mucho que ocurra, por mucho que la quieran, sigue siendo la criada y le dicen que vaya a por los chetos.

Es así, le dicen: "traete los Chetos y los licuados y vete a lavar la ropa". Me da gusto que lo leas así, porque hay gente que me ha comentado que es una glorificación y no lo es. Mi intención no era eso… Hay una parte de ella que el personaje sí ha trascendido, yo tengo que honrar al personaje real de mi vida, y ella rebasó eso, pero no pierde el hecho de que le están mandando a lavar la ropa, a por un licuado, y eso es justo después de que digan que quieren visitar su pueblo, pero lo dicen en plan, como no puedo ir a Disneylandia pues vamos a su pueblo. Y en México pasa eso con las comunidades indígenas.

México es una ciudad con cicatrices sociales, me interesaba esta película por las cicatrices personales, pero también por las cicatrices históricas y sociales de México

Roma tiene también una capa política, habla de las revoluciones estudiantiles de finales de los 60 y de la matanza del Corpus Christi en 1970.

México es una ciudad con cicatrices sociales, me interesaba esta película por las cicatrices personales, porque es un periodo de mi vida, pero también por las cicatrices históricas y sociales de México. Está la masacre del 2 de octubre de 1968, que sucedió en mi infancia, y la que cuento en la película es la que me llevó a tener mas conciencia de que había otro universo además de la burbuja de clase media en la que yo vivía, y esta tuvo una trascendencia enorme, porque después de la represión de este movimiento, muchos se radicalizaron. Fue el periodo más fuerte, lo que se llamó la guerra sucia, esta guerra nunca declarada ni aceptada por el estado, una guerrilla urbana y rural y que desencadena el movimiento zapatista del 94, que lleva a esta pseudodemocracia que tenemos ahora.

¿Cómo está viviendo Libo este momento de popularidad? Me imagino que es la mujer más buscada de México.

Ella, en realidad, está contenta manteniéndose al margen. Alguna vez la he invitado o la han invitado a participar en algún acto, o a hacerse una serie de fotos con los personajes reales, y ella dijo que no, pero después le preguntaron si podían hacerle una entrevista de su experiencia y dijo que estaba bien, esto es una cosa más en su vida. Ella fue fundamental, tuve conversaciones larguísimas con ella, y quería hasta el más mínimo detalle. Que me contara con todo detalle, su rutina, su mañana, cómo preparaba tal cosa… y así empecé a descubrirla como mujer, su vida amorosa… Lo más sintomático de ella como ser humano es que al final, incluso cuando ve la película… Mira, le pasó en una escena rodando, ella siempre lloraba, y se puso a llorar y a llorar… y mi primer impulso fue pensar que era un territorio demasiado íntimo donde no debía entrar. Y le pregunté si le incomodaba, y ella me dijo: “no, no, lo que me preocupan son los niños”. No le preocupaba su dolor, le preocupaba los niños que aparecen.