En el ala Denon del Museo del Louvre, en París, se expone imponente y misterioso el cuadro de la Mona Lisa. Por la Salle des États, dedicada a la pintura italiana, circulan cada día miles de curiosos que observan la enigmática sonrisa de Lisa Gherardini y divagan sobre el significado que Leonardo Da Vinci quiso darle a la obra.

Nuevas teorías se lanzan cada poco para tratar de averiguar cuál era el estado de salud de la mujer, cuál era su verdadera identidad o qué se esconde detrás de las pinceladas del genio florentino. ¿Pero cuáles son los verdaderos secretos de uno de los cuadros más famosos de la Historia del arte?

1. Símbolos secretos en los ojos

Para algunos investigadores, el verdadero misterio de la Mona Lisa no se encuentra en su sonrisa, sino en los ojos. Silvano Vicenti aseguró en un estudio hecho público hace unos años que en el ojo derecho de La Gioconda aparecen las letras LV, que podrían ser las iniciales de Leonardo Da Vinci, y en el izquierdo las letras CE o CB. Asimismo, el experto aseguró que en el arco de uno de los ojos puede verse lo que parece ser el número 72 o la letra L mayúscula y un dos.

2. Multitud de enfermedades

Una de las cosas sobre las que más se ha discernido a lo largo de la historia es el estado de salud de la Mona Lisa. Y parece que su cuerpo estaba invadido por toda enfermedad imaginable: alopecia universal, temblor de tipo parkinsoniano, sífilis, sordera, síndrome de Gilles de la Tourette, parálisis de Bell, hipotiroidismo y un largo etcétera. La última investigación apunta a que la mujer también tenía el colesterol disparado.

3. ¿Estaba embarazada?

Otra de las teorías para explicar la enigmática sonrisa, y de paso su aspecto físico, es que Lisa Gherardini o bien estaba embarazada o bien acababa de dar a luz. Esas fueron las conclusiones de un grupo de investigadores canadienses que analizaron la obra con un sofisticado escáner láser de tres dimensiones. Descubrieron, según su versión, que Mona Lisa portaba un velo que solían llevar las mujeres embarazadas y el pelo recogido en un moño.

4. ¿Era en verdad Lisa Gherardini?

Las numerosas investigaciones sobre la obra culmen de Leonardo Da Vinci también han estado encaminadas a descubrir la identidad de La Gioconda. A pesar de que siempre se ha afirmado que la mujer del retrato era Lisa Gherardini, la esposa de Francesco del Giocondo, otros estudiosos han llegado a ver a la propia madre del artista o a una amante noble de Juliano de Médicis. En la terna de candidatas se han mezclado los nombre de Constanza d’Avalos, Isabel de Este, Caterina Sforza o Isabel de Aragón. Pero todas han sido descartadas porque ninguna era florentina.

5. ¿Autorretrato de Da Vinci?

En este mismo sentido, otras propuestas han relacionado a La Gioconda con una amante de Leonardo Da Vinci, un adolescente vestido de mujer o un autorretrato del propio autor de la obra. ¿Y cómo se sostiene esta teoría? Una investigación llevada a cabo en 1987 concluyó que existía una gran similitud tanto en las dimensiones como en los rasgos físicos del pintor y la mujer. 

6. Por qué no tiene cejas ni pestañas

Durante el Renacimiento, época en la que se pintó este cuadro, era habitual que las mujeres se depilasen las cejas como símbolo de belleza. ¿Es este el motivo por el cual Da Vinci retrató a su Mona Lisa sin pelo encima de los ojos? Podría ser, pero otros investigadores como Pascal Cotte han discutido esta teoría asegurando que el artista florentino sí incluyó en el retrato original las cejas y las pestañas, pero que un restaurador o el propio Leonardo pudieron haberlas borrado posteriormente. Cotte apoyó su investigación en las imágenes obtenidas gracias a una cámara de alta definición con la que pudo ampliar el rostro 24 veces y halló una pincelada de un solo pelo sobre el ojo izquierdo muy parecido a una ceja.

Lisa Gherardini del Prado y Mona Lisa del Louvre.

7. El robo del cuadro

El 21 de agosto de 1911, el carpintero italiano Vincenzo Peruggia, un expleado del Museo del Louvre, se internó a primera hora de la mañana en la sala donde estaba expuesta La Gioconda, descolgó el cuadro, lo escondió debajo de su ropa y huyó. El museo cerró durante una semana con motivo de la investigación abierta, pero la pintura tardó dos años y 111 días en ser recuperada después de que la policía capturase a Peruggia. La obra se hizo internacionalmente popular gracias a este suceso, que copó muchas portadas en la prensa de la época.

8. Otros 'accidentes'

Pero el acontecimiento del robo no fue el único accidente que ha tenido que superar la Mona Lisa. Unos años más tarde, en 1956, un hombre lanzó una piedra contra el cuadro, lo que provocó que un poco del pigmento de la parte aledaña al codo izquierdo de la mujer tuviese que volver a pintarse. En 1974, durante una exposición en Tokio, una mujer trató de rociar con pintura roja la obra en protesta por la decisión del museo de la ciudad nipona de no permitirles a las personas con discapacidades asistir a la muestra. Recientemente, otra mujer rusa lanzó una tasa de cerámica que compró en la tienda del propio Museo del Louvre. En la actualidad, la Mona Lisa está cubierta por un vidrio a prueba de balas que también le protege del calor y la humedad.

Retrato de Leonardo Da Vinci.

9. 83% feliz

En el año 2005, la Universidad de Ámsterdam realizó un análisis del cuadrado para tratar de averiguar las emociones que transmite el rostro de La Gioconda. El estudio concluyó que la mujer era un 83% feliz, transmitía un 9% de desagrado, un 6% de miedo y otro 2% de enfado.

10. La gemela del Prado

En el Museo del Prado, en Madrid, se halla la copia de La Gioconda más precoz de la historia. El estudio técnico y la restauración realizados entre 2011 y 2012 revelaron que lo que se pensaba que era una reproducción banal del retrato era en realidad de una réplica realizada a medida por uno de los discípulos de Da Vinci al mismo tiempo que su maestro pintaba la original.