La silla eléctrica, la obra que desapareció en el trastero de Alice Cooper.

La silla eléctrica, la obra que desapareció en el trastero de Alice Cooper. The Guardian

Arte hallazgo pop

Un Andy Warhol en el trastero de Alice Cooper

La obra se ha encontrado 40 años después de que el músico la adquiriese. Se encontraba enrollada en un tubo y en el fondo de un armario.

Una estrella de rock sentada en la silla eléctrica, sobre un escenario y en pleno concierto. El cantante es Alice Cooper en uno de sus conciertos, finge espasmos y parece que le están electrocutando. En el público, Andy Warhol observa el espectáculo que fue la semilla de la obra serigrafiada La silla eléctrica de la serie Muerte y desastres en la que mostró desgracias de la vida cotidiana, suicidios, motines y accidentes de tráfico. 

Warhol basó la imagen en una fotografía de la prensa del 13 de enero de 1953 de la cámara de la muerte en la cárcel de Sing Sing, donde ejecutaron al matrimonio Julius y Ethel Rosenberg, acusados de filtrar secretos a Rusia sobre la situación nuclear de Estados Unidos. 

Arte olvidado

Cuando la novia de Alice Cooper supo la historia que había detrás de la obra acudió al estudio de Shep Gordon que tenía la lámina en su poder. “Cindy vino a ofrecerme 2.500 dolares por la pintura de Warhol”, según ha dicho Gordon a The Guardian. Él se la vendió pero no se supo más de ella hasta ahora. 

Andy Warhol y Alice Cooper en 1974.

Andy Warhol y Alice Cooper en 1974. The Guardian

El grupo estaba inmerso en la gira y en la grabación de dos álbumes en un solo año y nadie en el grupo pensaba en obras de arte. Después, el cantante tuvo que ingresar en un centro de rehabilitación para tratar su adicción y la adquisición del cuadro quedó en el olvido

Hace cuatro años Gordon dijo en una cena con Ruth Bloom, distribuidor de arte en Los Ángeles, que Alice Cooper tenía una obra del artista pop y ambos se propusieron encontrarla. “La madre de Alice recordó que la almacenaron en el trastero del cantante así que fuimos y la encontrarnos enrollada en un tubo”, recuerda Shep Gordon. 

Una obra sin firmar

Igual que una lámina con la portada de cualquier película, enrollada en un tubo y guardada en el fondo del armario, así estaba la obra de Warhol que ahora se valoraría en once millones de dólares -precio de la lamina verde de La silla eléctrica-. La obra está sin firmar y resultaría complicado demostrar que es auténtica, por eso no se plantean la cesión. 

Enrollada en un tubo y guardada en el fondo del armario, así estaba la obra de Warhol que ahora se valoraría en once millones de dólares

Richard Polsky, experto en la obra del artista pop, cree que es una obra original, “estoy cien por cien seguro, es difícil apreciar lo poco que valía el arte de Warhol en ese momento, ¿por qué le daría entonces una falsificación".