A la izquierda, Mitchell A. Codding, junto con Miguel Falomir y Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA.

A la izquierda, Mitchell A. Codding, junto con Miguel Falomir y Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA.

Arte entrevista

Mitchell A. Codding, director de la Hispanic Society: "Goya es más famoso que Velázquez en EEUU"

El director de la Hispanic Society of America, Mitchell A. Codding, aterriza en el Museo del Prado, con las joyas de su institución, un brillante fondo amasado hace un siglo por el millonario Archer Huntington, que necesita dinero para crecer. 

La Hispanic Society of América, en Nueva York, tiene un problema: nadie le presta atención. Hace poco más de un siglo Archer Huntington recorría las esquinas de España para conocerla y envasarla en un museo y lograba piezas de cuatro milenios que resumían “la raza española”. Visitó el Prado con 22 años y quedó enamorado de Velázquez. Se compró tres. Pero la ubicación del palacete hacía de aquel mundo lejano, inaccesible. Hoy, la esencia del sueño del millonario ha llegado al Museo del Prado convertido en exposición temporal magistral, como nunca se había visto, ni siquiera en su santa sede. Mitchell A. Codding es su director, ha llegado a España con las 200 piezas, mientras se ejecuta la reforma que mantendrá cerrado el edificio hasta 2019. Habla con este periódico de sus objetivos para la nueva vida de la institución, embajadora de lo español y lo hispánico en Nueva York: más visitas y más dinero.

¿Cuál es la importancia de la colección reunida por Huntington?

Ha conservado una imagen de la cultura española desde la antigüedad hasta el siglo XX. Incorpora artes decorativas y una biblioteca que hace un panorama muy completo de la cultura. Es una embajada de la cultura española en EEUU. A veces no tiene las visitas que merece, pero hemos tratado mover las obras en otras instituciones, como en España. La imagen de la Hispanic está creciendo porque pasaron como 60 años sin prestar obras, por decisión de Huntington, que quiso que el equipo se enfocara en catalogar la colección. No fue hasta 1998 en que empezamos a prestar de nuevo. La primera fue en el Thyssen, el Prado también ha tenido fondos nuestros en exposiciones.

Vista de la Hispanic Society of America a principios de siglo XX.

Vista de la Hispanic Society of America a principios de siglo XX.

¿Huntington habría sospechado que llegaría su tesoro llegaría al Prado?

No, para nada. Pero casi pasó en un momento, porque hubo mucho interés por parte del Prado, en 1921, de exponer los grandes paneles de la Visión de España, de Sorolla. Iban a utilizar las salas de Velázquez, que estaban vacías en ese momento. Pero no había seguro para las obras, porque Huntington todavía no era el dueño de las obras y la familia no quería hacerse cargo de pagar el seguro.

¿Tuvo más facilidad en su época para adquirir los fondos de la que podría encontrar ahora?

Sí. Muchas de las obras que compró a principios del siglo XX coincidió con un interés creciente por lo español en muchos coleccionistas del momento. A Huntington le gustaba mucho la cerámica de reflejos metálicos y compró más de cien piezas. Tuvo mucha competencia, pero él llegaba primero a comprarla. Se quedó con las mejores piezas. Lo compró todo en París, y en 10 años.

¿Y en España qué compró?

Libros y manuscritos. Compró la biblioteca del marqués de Jérez de los Caballeros, en 1902, y otras.

¿Y la pintura?

La compraba fuera de España, salvo la de pintores contemporáneos a él, como Beruete o Sorolla. Compró pintura en París, Nueva York y Londres.

¿La ausencia de las leyes de patrimonio le favoreció?

Las leyes llegaron a partir de 1910. Con leyes habría sido más difícil las adquisiciones arqueológicas.

Y los libros.

Bueno, no hay mucho interés en proteger libros raros y manuscritos. Hoy, una primera edición de La celestina no sería exportable, pero lo demás... Los libreros anticuarios españoles están en todas las ferias del mundo y venden con permiso de España.

¿Qué importancia le da a las leyes de patrimonio?

Son muy importantes y hemos comprado en subastas españolas, pero siempre con permiso de Patrimonio.

Son competidores en las subastas con el Estado español.

Sí y con los galeristas españoles también. Hay otras historias que podría contar, de cosas que están en el Prado, que pertenecían a la Hispanic Society y salieron ilegalmente de allí y ahora están aquí.

¿Cuáles?

Unos manuscritos.

¿Qué necesita en la actualidad la Hispanic para que sea reconocida en los EEUU?

Un presupuesto bastante más grande al año. Ahora es de 4 millones de dólares, que en Nueva York es absolutamente nada. La Frick Collection tiene una exposición mucho más pequeña y tiene un presupuesto superior a los 15 millones de dólares anuales. Hay un patrimonio que controla el Patronato y un trust que dejó Huntington y da beneficios, pero eso sólo llega a aportar menos de tres millones de dólares. Tenemos que buscar otro millón cada año.

Y subvenciones públicas no tienen.

No tenemos.

Es decir, que la política de recortes a la cultura de Trump no va a afectarles.

Nada. Va a afectar a otros museos si desaparecen las ayudas, pero quizá eso ni pase, porque estos museos tienen mucho apoyo en el Congreso. Las ideas de Trump no quiere decir que vaya a ser el presupuesto del Gobierno. Es así siempre: el presidente propone, pero el Congreso decide. Tiene el poder. Y hay varios senadores que apoyan las ayudas a las instituciones culturales.

¿Cómo puede ampliar la financiación una institución que se dedica al arte español, en EEUU?

La manera de hacerlo es con más participación y visitas a la institución. Hay que involucrar a mucha más gente rica, en el patronato. Esos individuos son los que mantienen la institución. Los ricos hispanos que están fuera de EEUU no tienen motivación para donar a un museo de los EEUU, porque no tienen repercusión en sus impuestos. Las ventajas fiscales son muy importantes para los ricos, pero para un extranjero no hay ventajas. Y no hay tradición de patrocinio a instituciones culturales fuera de EEUU como en EEUU. No hay tradición ni en México, ni en España. Nunca se ha visto a un millonario español donando dinero a una institución cultural española.

¿Y los ricos norteamericanos por qué no se sienten atraídos por la Hispanic?

Es cuestión de visibilidad e imagen. Debemos congregar más gente con interés en la cultura hispánica. Deben apasionarse de la Hispanic.

No parece que sea un buen momento para eso, gracias al presidente Trump.

No importa, porque los ricos no relacionan lo que pasa con los inmigrantes y los museos del arte hispánico. Aunque sea la misma cultura, en su mente no tiene nada que ver.

¿Qué necesita España para financiar su cultura?

En España necesitan cambiar las leyes para favorecer el mecenazgo, para empezar a minimizar las aportaciones del Gobierno. En EEUU el Gobierno proporciona menos que en cualquier otro mundo.

¿Cuál es el papel de Montebello?

Va a ayudar bastante a recaudar fondos, atrayendo gente importante al Patronato y al consejo internacional de la Hispanic Society y a eventos como la gala anual, en la que recaudamos fondos. El último año llegamos a recaudar 700.000 dólares.

¿Cuántos visitantes tienen al año ahora?

Unos 20.000.

¿No se han planteado la cesión de obra permanente al Prado?

Hemos cedido temporalmente algunas. Nos acaban de pedir que dejemos los retratos de José de Madrazo, porque el Prado quiere montar una exposición. Además, esa parte no seguirá en las exposiciones temporales que montaremos en los EEUU, porque no interesan. Hicimos un préstamo de 10 años al MET de todas las obras hispanomusulmanas.

¿Y los tres Velázquez podrían llegar por 10 años al Prado?

No. Para temporales, sí. Tenemos que tener cuidado con este tipo de préstamos, porque hay mucha gente que se acerca a la Hispanic a ver estas obras. Fuera del Prado, los museos no tienen obra de Velázquez.

¿En Nueva York se conoce lo suficiente a Velázquez, a pesar de la exposición del MET?

Sí. Es uno de los más famosos. Goya es más famoso que Velázquez hoy.