Marc, el nieto del pintor Antoni Tàpies, en 'First dates'

Marc, el nieto del pintor Antoni Tàpies, en 'First dates'

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El nieto del pintor Antoni Tàpies, en 'First Dates': "Su arte no lo entiende nadie"

El programa de ligoteo que Cuatro emite en horario de prime time, First Dates, ha dejado personajes y momentos épicos, frases y reflexiones de una profundidad asombrosa, tales como: "Hay una hora exacta en Mercadona a la que van a comprar todos los solteros". Pero esta semana un nuevo personaje se presentó en el show con la siguiente afirmación: "Antoni Tápies era mi abuelo, sí". 

Al habla Marc, el nieto del conocido artista español, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1990, que vestía con una camiseta rompedora en la que se podía leer "Generación Antitodo"; pendientes, tatuajes y un look medio rapado con una coleta rubia teñida. Así se presentó para intentar conquistar a Sandra, su posible pareja.

Pero además de su empresa amorosa, Marc se dedicó a glosar momentos que recordaba de su abuelo, fallecido en 2012: "De pequeño lo que vivía era entretenido, siempre había cosas por ver. Ahí estaba el hombre con sus movidas, tirando pintura y haciendo mil cosas de las que hacía él, un arte muy abstracto. Era entretenido verle, siempre estaba en su mundo, en su pelota". 

Pero más cerca del rock y el punk que de la pintura, Marc, a pesar de que el parentesco con el pintor supone un "orgullo" para él, hizo una confesión atrevida:  “El arte de mi abuelo creo que no lo entiende nadie, al menos como lo entendía él. Una vez me dijo que cada uno lo tenía que interpretar como… iba a decir una grosería, pero como pudiera”.

A Sandra, su futurible pareja, que también reveló sus gustos por la pintura y la música, le sonaba el apellido Tapiès, pero no tenía muy claro de quién se trataba. "Era un pintor muy conocido en Cataluña, era mi abuelo", le dijo Marc. "Lo que hacía él no tengo ni puñetera idea de cómo lo hacía, yo he tirado más por la música, pero ya vengo de una familia de artistas". Aunque compartían gustos, Marc y Sandra decidieron no darse una segunda oportunidad. La distancia entre Madrid y Barcelona era un distancia insalvable.