Andrés Calamaro. EFE.

Andrés Calamaro. EFE.

Cultura Crisis de la masculinidad

Malas noticias, Calamaro: el orgasmo de 9 horas que tuvo esa mujer no fue gracias a ti

Calamaro anda acostumbrado a estar en boca de todos: es un artista deslenguado, franco y excesivo. Su último lío viene de unas declaraciones en entrevista a XL Semanal: "Una muchacha dijo, en público, que conmigo tuvo un orgasmo de nueve horas". Estas declaraciones han despertado infinita chanza en redes sociales. Comentarios del tipo: "El disfraz de fantasma le queda genial a Calamaro", "El PP inventó el feminismo, Cataluña las calabazas de Halloween y Calamaro los orgasmos de nueve horas: what a time to be alive", o "A ver si fue un cólico".

Estas reacciones humorísticas son buena prueba de la crisis de la masculinidad en 2018 que viene impulsada por el feminismo: hace pocos años, una frase así hubiera sido motivo de admiración, incluso de aplauso -ahí el efecto Julio Iglesias-, pero ahora se considera una bravuconería innecesaria que sólo trata de reforzar la propia testosterona. "No puedes apellidarte Calamaro y provocar orgasmos de nueve horas. Hay que elegir", asegura otro usuario. "Epilepsia, se llama epilepsia"; "Están los fantasmas de Halloween, y Calamaro"; "Calamaro siempre tuvo un alto concepto de sí mismo... si a eso le unimos que algunas de sus neuronas se han muerto de éxito y otras cosas, nos dan como resultado tonterías como esta", añadían otros.

Lo cierto es que el orgasmo femenino dura entre 10 y 25 segundos, mientras que el masculino puede durar de 3 a 10 segundos -es el cerdo el animal que goza del orgasmo más largo: hasta 30 minutos-. Además, el Journal of Sexual Medicine asegura que la mejor duración del coito estaría entre 7 y 13 minutos. Un reciente estudio señalaba que solo el 65% de las mujeres heterosexuales alcanza el orgasmo en sus relaciones, frente al 86% de las lesbianas; y de ellas, únicamente otro 60% ha experimentado orgasmos múltiples al hacer el amor, revelaba en 2013 la encuesta de OH! Panel en Argentina. 

Hay un paso más allá, que sería el que encuadraría con el relato de Calamaro -de ser cierto, claro-. El llamado "súper-orgasmo" existe, pero es una encantadora rareza que se da en escasísimas mujeres, que, además, saben alcanzarlo solas y no dependen de las dotes de ningún hombre. Las "súper-orgásmicas" pueden llegar al clímax cuantas veces quieran, hasta el punto de "aburrirse".

La cadena británica Channel 4 puso a estudio a varias mujeres que decían experimentarlo y llegó a algunas conclusiones: tenían el doble de flujo sanguíneo corriendo hacia sus genitales que la media, su sexo estimula las ondas alfa -asociadas a los estados de reposo- y generan un mayor nivel de oxitocina al hacer el amor. Se trata de la "hormona de la felicidad" presente en nuestro cuerpo cuando realizamos actividades que nos resultan satisfactorias y placenteras. La conclusión es que el súper-orgasmo es una predisposición fisiológica que se tiene o no se tiene. Lo sentimos, Calamaro.