Ana Guerra e Inés Ballester en Amigas y conocidas, una de las polémicas más sonadas.

Ana Guerra e Inés Ballester en Amigas y conocidas, una de las polémicas más sonadas.

Cultura Sexismo en la cadena pública

Las víctimas de 'Amigas y conocidas', el programa de mujeres más machista de TVE

La nueva dirección de la cadena ha fulminado un programa célebre por sus patinazos sexistas con las mujeres de la cultura: desde cuestionar por qué se hacen fotos en bikini a recordarles que están ahí "porque las ha traído un hombre".

La nueva dirección de TVE ha fulminado el programa Amigas y conocidas, presentado por Inés Ballester, que abrazaba rostros asiduos como Sonia Ferrer, Cristina Almeida, Mari Pau Domínguez, Isabel San Sebastián, Irene Junquera o Beatriz Cortázar. La idea era fomentar el debate, la reflexión y el pensamiento entre un grupo de mujeres en conversación, y, a ratos, en sana discusión. De esos encuentros se esperaba una mayor visibilización de la óptica femenina y un no derrapar en los típicos comentarios sexistas de los que se queja el movimiento feminista -protagonizados por líderes televisivos como Pablo Motos, acostumbrado a preguntar hasta por la ropa interior de sus entrevistadas-.

Las "víctimas" de Amigas y conocidas

Sin embargo, el resultado fue estrepitoso: tristemente, quedó constancia de que entre las mujeres aún quedan muchos sesgos machistas. Así lo ha asegurado a este periódico la colaboradora Rosa Villacastín, que abandonó el programa por su propio pie en junio, antes de su cierre forzoso: “El ambiente que había dentro del programa y de TVE es un ambiente machista, y eso lo saben la casa”, ha explicado. “Los de la mañana saben cuál es el ambiente. Había razones para quitar el programa y ninguna de nosotras teníamos la culpa”.

Lo pudo comprobar en primera persona la ilustradora Raquel Córcoles (Moderna de Pueblo), que firma viñetas ácidas, poperas y divertidas sobre la juventud actual y sus conflictos, sobre las tribus urbanas y sus postureos, y algo más: sus filias y angustias más hondas a inconfesables. Visitó el programa para presentar Idiotizadas, su último libro, en el que intentaba reflejar los estereotipos femeninos con personajes como Gordinieves, Zorricienta o La sirenita pescada: “Crecimos con cuentos de hadas y acabamos idiotizadas”, reza una princesa con la corona clavada en el cráneo, sangrando.

"Monísima, muy correctita"

Sin embargo, cuando la joven quiso explicar por qué había que combatir esas enseñanzas envenenadas, esas imposiciones sociales que han hecho tanto daño a las niñas, Inés Ballester saltó: “Pero tú vas monísima, muy correctita”. Al asegurar la artista que las mujeres tienen la presión social de estar guapa a todas horas, Silvia Tarragona la acribilló. “Muchas mujeres también se duchan, se peinan y salen de casa”. "Muchas tenemos la presión de esa media hora de más para sentirnos seguras", replicó Córcoles.

La incomunicación era total: Rosa Villacastín le dijo que ella “no conocía el mundo” que la joven estaba retratando. Cuando Córcoles contó que su público objetivo eran las mujeres -“sólo me apoyan mujeres; yo estoy aquí gracias a un montón de tías que me han leído”-, San Sebastián soltó la gran perla: “Qué va, tú estás aquí porque el jefe, que es hombre, te ha traído”.

Otro gran hit machista del programa lo sufrió la que fuera concursante de OT, Ana Guerra, que acudió a Amigas y conocidas para hablar e su primer single en solitario: Ni la hora, en colaboración con Juan Magán. La primera pregunta que se le lazó a la joven fue sobre sus imágenes en Instagram en las que posaba en bikini. “¿Pero eso es feminista?”, incidía la presentadora, haciendo ver que una mujer que enseña parte de su cuerpo no puede luchar por la igualdad. “Las subí porque me da la gana y al final me siento muy cómoda subiendo estas cosas a redes. Estoy cómoda con mi cuerpo y me quiero a mí misma”, contestó Ana Guerra.

"Crear traumas" a otras niñas

Esa respuesta generó molestias entre las tertulianas. San Sebastián volvió a hacer de las suyas: “Hombre, si te despelotas un poco suben los seguidores”, espetó. “No siento absolutamente ningún tipo de presión. Subí esa foto porque me encanta, no me parece obscena. Tampoco me subieron los seguidores y no cobro por esto”. La entrevista fue muy criticada en las redes sociales y terminó de bautizar al programa con el aura casposa que se desprendía de las reacciones de las intervinientes.

La cosa ni siquiera acabó ahí: Ballester le dijo a Guerra que estaba “creando traumas a las niñas que no tienen tu cuerpo”: “Sí, vamos. No tengo otra cosa que hacer. ¿Sabéis lo que es triste? Que esa foto al día siguiente fuera noticia, eso significa que tenemos que seguir con el cambio y que tenemos que seguir luchando por el feminismo”, se defendió la cantante. Por no hablar de la entrevista a Joana Pastrana, la campeona del mundo de boxeo.

Cristina Almeida salió defenderla de una pregunta machista que le había hecho José Ramón de la Morena. Tardó en saltar otra colaboradora: “José Ramón de la Morena es un profesional brutal que hace mucho este tipo de preguntas desde hace muchísimo tiempo. Y también tenemos que pensar en el target al que se dirigen estos programas deportivos, donde hay un cierto fair play. Creo que tenemos que tener un poquito más de cintura”.

Otros patinazos

El sexismo se extiende a otras conversaciones, por ejemplo, al debate sobre el Orgullo LGTBI. Fue en el año 2015. Isabel San Sebastián dijo: “Tengo dudas de que este tipo de celebraciones les faciliten la integración. Pero bueno a mí me parece muy bien que se celebre el Orgullo cumpliendo las mismas normas que otras fiestas”, y Paloma Gómez Borrero remató: “El exhibicionismo y el mal gusto se deberían quitar”.

Otra de las polémicas más sonadas de Amigas y conocidas fue la que también protagonizó Isabel San Sebastián, arrinconando a Amaia y Alfred antes de su actuación en Eurovisión y prácticamente obligándoles a besar bandera. “¿Estáis orgullosos de representar a España en Eurovisión?”. “Sí, sentimos una responsabilidad bastante grande, porque al final es representar a un país”, respondió Amaia. “¿Y orgullo?”, insistió. “Orgullo pues también. Depende de qué cosa. Sí, porque queremos a nuestro país a nuestra manera, porque no existe una sola manera de querer a un país. Si no, no estaríamos aquí”.