Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco. Moeh Atitar.

Cultura Entrevista al político del PP (y poeta)

Borja Sémper: “Me jode que la gente crea que la cultura en España es de izquierdas”

"Méndez de Vigo supera en sensibilidad cultural a Wert: era fácil" / "Si ser feminista es ser Barbijaputa, no soy feminista" / "El momento cultural más divertido fue el de Felipe González" / "El PP no odia al cine español" / "En el PP disfrutamos a ‘poetas rojos’ si son buenos: me pasa con Luis García Montero". 

Arrastra la maleta desde País Vasco al centro de Madrid y dice sentirse como Paco Martínez Soria en la gran ciudad. Borja Sémper es portavoz del PP en el Parlamento Vasco y poeta, entre otras complejidades: igual muerde el verso de Luis García Montero que apoya el derecho a abrir las fosas, igual defiende la película Fe de etarras que propone el prólogo de A sangre y fuego, de Chaves Nogales, como lectura obligatoria en los colegios. "Se lo voy a decir a Méndez de Vigo".

Fuma y bebe té verde. No es taurino, la monarquía le parece “un maravilloso anacronismo” y se confiesa “más de Sabina que de Perales”. Dice que le cuesta acatar la disciplina de partido y no hace falta que lo jure. Durante la conversación con EL ESPAÑOL, un paisano se le acerca, le estrecha la mano y le pide que le “den caña” a Cataluña. Él sonríe.  

¿Cómo sabe usted que es del PP?

(Largo silencio, bebe té). Te diré una frase con la que me puedo meter en un lío: no sé ni tan siquiera si soy del PP, pero sí soy del Partido Popular (risas). Digo eso porque siempre he sido muy escéptico con los colectivos, con cualquier organización que imponga una disciplina, como todas lo hacen, desde un periódico a un partido político pasando por un club de fútbol. He sido muy reacio a dejarme llevar por esa disciplina, pero supe que era del Partido Popular escuchando a Gregorio Ordóñez, escuchando su mensaje y viéndole actuar: su mensaje, tremendamente necesario, en un momento muy concreto del País Vasco, que era a mediados de los años noventa.

Yo no soy nacionalista, no soy un tipo de izquierdas, tampoco soy un tipo de derechas… pero bueno, quería luchar contra el nacionalismo obligatorio impuesto en el País Vasco y también contra ETA, y creía que la opción que más se acercaba a mi forma de entender Euskadi y la política en ese momento, la representaba el Partido Popular, concretamente, Gregorio Ordóñez. Con 17 años me afilié al PP, y tuve la oportunidad de conocerlo más allá de la televisión, y me reafirmé en la convicción de que ese era el partido en el que yo tenía que estar. No venía de ninguna tradición, mis padres no militaban ni en el Partido Popular ni en cualquier otro.

¿Y después, cuando ETA dejó de ser el gran nexo? ¿Cómo se renovó ese lazo?

Yo no quiero desvincularme de mi pasado ni de lo que románticamente me hizo militar en un partido político. Pero, actualizando ese compromiso, el Partido Popular es un partido con un abanico ideológico amplio, unos matizan hacia un lado y otros hacia otro su posición política… y para mí la posición del Partido Popular es la de un partido de corte liberal que pone por encima de cualquier otra condición la libertad del individuo.

En ese amplio abanico del que habla, ¿hay extrema derecha?

La leyenda negra que planea sobre el Partido Popular dice que sí, pero yo no la he visto, te lo aseguro. Creo que conozco bien al Partido Popular del resto de España. Y creo que somos un país en el que nos gusta mucho etiquetar y nos gusta mucho hacer un reduccionismo ideológico de nuestros adversarios o nuestro vecino. El Partido Popular refleja una España real, que es una España mayoritaria con un sentimiento, probablemente, conservador (que, ojo, ese conservadurismo no es patrimonio de la derecha, sino que también está en la izquierda)… Quienes dirigen hoy el Partido Popular y el Gobierno no son de extrema derecha, ni mucho menos.

¿Le consideran en el PP un descarriado? ¿Por qué los versos sueltos (Andrea Levy, Cristina Cifuentes o usted mismo) no se van a un partido que les identifique por complet, o lo fundan?

Porque el Partido Popular con el que nos identificamos es ese que pone en el centro de su acción política la libertad del individuo, y por lo tanto, es una posición coherente. Y si crees que los partidos políticos no son sectas… y si crees que en los partidos políticos no sólo hay que respetar, sino que alentar, por qué no, que pueda haber matices… tienes que empezar dando ejemplo. Lo del “verso suelto” creo que es más un recurso periodístico para definir una posición que se sale un poco de la norma, que una realidad. No, no me considero un descarriado, soy muy del Partido Popular.

¿Cuál es su relación con la poesía?

Tengo miedo de decirte algo que pueda ser cursi…

Bueno, venga.

De necesidad. Tengo una relación interesada con la poesía.

¿Referentes?

Jaime Gil de Biedma, Luis García Montero, Luis Alberto de Cuenca, Karmelo C. Iribarren… una vez oí una descripción de la poesía de Karmelo Iribarren que me encantó, decía que era como “Antonio López a la pintura”, hiperrealista.

¿Por qué parece que es raro que alguien del PP lea poesía y haya publicado Maldito (des)amor?

Bueno, también me han dicho que es raro que alguien del PP lea, que vaya a museos o al Sonorama (risas). Forma parte de esa leyenda negra de la que hablamos.

¿Qué es la cultura para Borja Sémper y qué importancia tiene para un país?

Probablemente lo mismo que la poesía, una necesidad, con todas las precauciones para no ser cursi. Por eso siempre suelo abordar estas cosas desde la ironía. Y para un país es algo absolutamente necesario, aunque parezca que esta frase es un espacio común.

Un poco. 

Total (risas). Yo creo que es la única cosa que de verdad nos hace libres como seres humanos: el tener una sensibilidad, alimentarla y fomentarla. Una sensibilidad que tiene muchas expresiones, y cada uno la suya, pero sin cultura, como país, seríamos más pobres, pero como individuos seríamos muchísimo más tristes. Y tendríamos menos referencias, y estoy cayendo en la cursilería… pero lo siento, me lo creo profundamente.

¿La cultura en España es de izquierdas?

No, rotundamente no. Y eso es algo que me jode, me duele mucho que eso esté instaurado, que la gente crea que la cultura en España es de izquierdas. Y eso es posiblemente porque desde posiciones liberales o desde la derecha no se ha hecho nunca una apología de la defensa de la cultura como motor de la sociedad.

O sea, que es culpa de la derecha que la cultura parezca patrimonio de la izquierda.

Sí, fundamentalmente es por una batalla no dada. Por incomparecencia. Conozco gente profundamente culta que se autodefine de derechas, o de centro, o liberal.

¿Por ejemplo?

Gente de mi entorno. O no de mi entorno. Luis Alberto de Cuenca no es un hombre que se defina de izquierdas, y es profundamente culto. Yo creo en la transversalidad del individuo.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco. Moeh Atitar.

Entonces, ¿por qué las relaciones de la cultura con el PP son tan malas, si la cultura es realmente tan transversal?

Es curioso, porque fueron buenas en una época.

En qué época.

En la primera legislatura de Aznar. Y luego yo creo que, en cierta manera, se politizó en el peor sentido de la expresión una relación que nunca debería haber sido politizada. Ha sido un distanciamiento público, que no privado. Porque en privado las relaciones son tan buenas o tan malas como los individuos quieren. Yo creo que ahora ser están reconstruyendo públicamente de alguna manera. ¡Es más! Te voy a decir una cosa: ya va siendo hora de que el PP vuelva a un espacio que tiene que ocupar, que es el de la cultura.

Eso también lo dijo Lasalle.

Sí, también es un tipo muy inteligente, muy formado y muy culto.

Hizo autocrítica. Dijo que el PP tenía que cambiar de actitud ante la cultura.

Sí. Y el actual ministro está haciendo verdaderos esfuerzos para ello.

¿Cuáles?

Pues está habiendo un acercamiento importante con el mundo del cine. Es un hombre con una sensibilidad cultural que desde luego supera, al menos, la que demostró el anterior ministro, Wert.

Bueno, era fácil, ¿no?

Sí, lo era.

El listón no estaba muy alto.

Yo no creo que Wert fuera un hombre sin cultura, que la tenía, pero creo que no le interesaba establecer relaciones con el mundo de la cultura. Y creo que el actual ministro, además de ser un hombre sólido e intelectual, es un hombre que también cree que esos lazos entre Gobierno y el mundo de la cultura tienen que ser fuertes. O, por lo menos, que existan puentes.

Sabe usted que Méndez de Vigo es barón de Claret y parece que le interesa mucho hacer Archivos Históricos de la Nobleza.

Eso no lo sabía. Mi relación con Íñigo es extraordinariamente buena en lo personal, él tiene vínculos con Irún, y yo soy de ahí. Es un hombre encantador…

Pero eso al ciudadano no le sirve.

¡Bueno! Es mejor tener a un ministro encantador y educado que a uno que no lo sea, ¿no?

Es una preferencia, no una necesidad.

También es verdad. Pero yo valoro mucho la educación y la amabilidad, porque creo que es una muestra de respeto. Y tener políticos respetuosos con los ciudadanos a mí me gusta. Es verdad que no nos valdría de nada que fuera encantador y educado si fuera un zote, lo ideal es que tenga las dos cosas, y en el caso de Íñigo se dan esas dos circunstancias.

Es verdad que en los años más duros de la crisis económica, una de las partidas más perjudicadas, no sólo de la administración central, sino de las autonómicas y las municipales, han sido las partidas dedicadas a la Cultura. Pero no es menos cierto que la cultura no puede vivir de subvenciones públicas sólo: lo que necesita es un estímulo, un apoyo. Sobre todo aquellos que están empezando o que hacen un tipo de arte o un tipo de manifestación cultural que necesitan del apoyo público porque si no, no tendrían espacio.

Benzo dice que es muy importante la imaginación. Pero también hará falta dinero, ¿no? Sobre todo si hay un Ministerio encargándose de ello.

Sí, y yo creo que eso se está revirtiendo. Pero el Gobierno necesita tiempo para que eso se vaya consolidando. Pero yo sí percibo paz en esas relaciones que antes eran más… incómodas. Y esa paz se tiene que convertir ahora en proactividad.

¿Cómo de importante es que un presidente del Gobierno lea?

Muy importante, a mi juicio. Creo que es importante leer en general, para cualquiera, y como un presidente entra entro de esa categoría de “cualquiera”…

Pero, además, no es cualquiera.

No. Pero entra dentro de la categoría de “cualquier ciudadano que tiene la posibilidad de ser presidente del Gobierno”, pues tiene que leer, a mi juicio. Para mí hay… esto va a quedar muy esnob… pero creo que alguien que no lee nada, nunca, y probablemente lo sabemos porque hace ostentación de ello (y el delito se ve agravado), pues a mí me inspira cierto recelo. Un presidente del Gobierno tiene que leer. Afortunadamente, el que tenemos lee.

¿Lee el Marca?

Sí, claro que sí.

Y también Patria.

Sí. Mira, la última vez que estuvo en San Sebastián Rajoy, le regalé un libro. Le gusta mucho la novela negra, la novela policíaca. Y hablando en esa comida de literatura, y sobre todo, de novela negra… hablamos creo que de Manuel Loureiro, un escritor gallego.

O sea que usted cree que nuestro presidente tiene un nivel suficiente de lectura.

No le he hecho un examen, no podría decirlo. Si dijese que sí, estaría incurriendo en un hooliganismo injustificado, y si te dijera que no, estaría mintiéndote, porque no lo sé. No soy yo quién para hacerle un examen, como comprenderás, al presidente del gobierno. A nadie, pero menos al presidente.

¿Es usted más de Perales o de Sabina?

¡De Sabina! Pero he oído mucho Perales.

Dice Perales que ellos son las dos Españas.

Me parece un poco antiguo lo de las dos Españas, creo que hay muchas más, si “Españas” se entiende como “formas de pensar”. Yo he oído mucho a Perales porque mi padre nos ponía en el coche Perales y Julio Iglesias, esto es parte de una generación. No hemos salido tan mal, ¿no? Bueno, tú estás en El Español y yo en el PP (risas). Pero si tengo que elegir, soy fan de Sabina, no soy religioso pero tengo ciertas deidades, y entre ellas está Sabina.

¿Cree que sería mutuo?

He tenido algún contacto con Sabina y no creo caerle mal. Tengo entendido que alguna buena opinión tiene sobre mí, pero no seré yo quién lo diga, que ya ves que tengo un ego muy controlado y no puedo dejar que se desboque. Lo relevante es lo que opinemos los que nos gusta Sabina de él.

¿Quién ha sido el presidente de nuestra democracia que más ha cuidado la Cultura?

Suárez no lo sé, Calvo Sotelo tampoco, de González empiezo a tener algún dato… sí recuerdo que la vinculación del PSOE en ese momento con la cultura era muy fluida, muy de papel cuché también, muy pública, y hubo una muy buena operación de márketing… pero también es verdad que era el momento para eso. Por lo poco que sé, fue sano y positivo. La primera etapa de Aznar fue muy buena con el mundo de la cultura, y la segunda, muy mala. Probablemente por responsabilidades compartidas o por lo que fuera.

Estaba ya en otras cosas.

Sí… el mundo se enrareció en general.

Entre cultura y guerra de Irak...

Sí, bueno, fundamentalmente fueron discrepancias de orden político las que provocaron una separación, una distancia. No fueron discrepancias por políticas culturales. Con Zapatero fueron muy buenas, incluso hubo gente de la cultura que se atrevió a hacer algo a lo que hoy pocos se atreverían, como fue apoyar una campaña a la presidencia del Gobierno… es verdad que eran años económicamente favorables y hubo responsables políticos con sensibilidad que quedó demostrada. Bien, fue bien. La primera legislatura de Rajoy fue etapa mala o inexistente, en la que el gobierno bastante tenía con que la maquinaria del Estado siguiera funcionando. Se centró en la economía de emergencia. La verdadera relación del PP con el mundo de la cultura va a empezar a aparecer ahora.

Quédese con uno.

Pues por el momento histórico, me parece mucho más apasionante y divertido, el momento cultural de Felipe González.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco. Moeh Atitar.

¿Odia el PP al cine español desde el “No a la guerra”?

Rotundamente no. Hay gente del Partido Popular que reaccionó de una manera a mi juicio equivocada ante la libre manifestación de la gente del mundo del cine con el “No a la guerra”. Fue una equivocación creer que todo el mundo del cine se había confabulado contra el Gobierno del Partido Popular. Hubo una discrepancia muy importante dentro del mundo del cine ante un hecho terrible como fue una guerra.

Realmente no fue una discrepancia sólo del mundo del cine. Recuerde que las manifestaciones eran multitudinarias.

Lo que es verdad es que aquello tuvo hitos con los que yo puedo llegar a ser un poco crítico también. Galas de los Goya que se convierten en determinadas plataformas… soy crítico porque para mí ese tipo de galas deberían servir para otras cosas, pero las respeto y, desde luego, no me pondré enfrente de alguien que quiera utilizarlas para eso, que es muy diferente. Pero no, el PP no odia al mundo del cine, lo afirmo rotundamente, sino porque conozco lo que opina mucha gente relevante del Partido Popular sobre el cine español y no siente odio. Sí ha habido recelos que se van disipando.

Vale. ¿Por qué el PP fue el único grupo que no quiso bajar el IVA cultural e incluso que lo puso como norma explícita en el pacto con Ciudadanos?

Afortunadamente, ya es Historia. Ya ha cambiado.

Pero por qué pasó eso.

Te hablo de lo que yo sé: yo creía que era un error, pero me explicaron que económicamente no era factible. En general soy bastante crítico con el IVA, es que creo que afecta al consumidor, y el consumidor eres tú, es Sabina y es el millonario x, es decir, tres personas con tipos diferentes de renta pero a las que el IVA añadido os afecta igual, y no es justo. Creo que lo más solidario es que el IVA sea bajo.

Montoro dijo que el problema del cine español es la calidad.

Discrepo rotundamente.

¿Cuál es el problema, si es que lo hay?

El problema del cine español es económico, fundamentalmente: no es lo mismo hacer una película en un mes que en tres meses, o una obra de teatro con x presupuesto que con x-5, no es lo mismo hacer una serie de televisión para A3Media o Mediaset que sin la financiación de uno de esos grandes… es un problema de dinero. Luego hay un problema derivado, porque es un mundo global en el que hay una competencia de cine norteamericano, fundamentalmente. Yo creo que en España se hace un cine notable, en general, joder, esto no es porque quiera dormir hoy bien, me lo creo profundamente y soy consumidor de cine español.

¿Prefiere el español al norteamericano?

Ni más ni menos, en el español hay basura como en el norteamericano o en el francés, y hay verdaderas obras de arte, igual que en norteamericano y en el francés.

¿Cuál es la última película española que ha visto que le haya fascinado?

María y los demás, protagonizada por Bárbara Lennie. Magical girl también es una película sobresaliente. Me gustó Gente en sitios. Últimamente he visto Fe de Etarras, Verónica, La llamada

¿Está a favor de las subvenciones?

Yo creo que hay un segmento del cine que no necesita subvención, que es el grande, y para él creo más en una política fiscal. Los grandes tienen una realidad económica, los medianos otra y los pequeños otra. El grueso de la financiación pública tiene que ir, en mi opinión, dedicado a los pequeños, a los que sin ese impulso no podrían crear. Un cine experimental a veces, otras veces es un cine llamado de “minorías”, pero es un cine que va a permitir que salgan actores, productores, iluminadores… y que la industria se expanda y crezca.

¿Qué le parecieron las reacciones cuando Andrea Levy dijo que era “revolucionaria” por haber leído La casa de Bernarda Alba? ¿Por qué cree que se montó una polémica?

Primero: porque era provocador decir que es revolucionaria. A mí me gustó, y se lo compro. El trasfondo que había ahí era un sectarismo insoportable que viene a decir que a alguien del Partido Popular no le tiene que gustar La casa de Bernarda Alba. Ese sectarismo de la derecha y la izquierda… esa virulencia… eso es un problema que tenemos como país, que demuestra que a veces tenemos las miras cortas y que no respetamos nuestra cultura ni la libertad individual. Lo preocupante sería que Andrea Levy hubiera dicho que no le gusta La casa de Bernarda Alba, eso sería lo preocupante.

¿En el PP se puede disfrutar de la lectura de los llamados “poetas rojos”?

Bueno, disfrutaremos de “poetas rojos” si son buenos, a mí me pasa con Luis García Montero. s una referencia para mí. Joder, yo me he emocionado con Lorca, con Miguel Hernández, con Jaime Gil de Biedma… que es un golpe directo a al sensibilidad del individuo.

Y tiene mucha poesía social.

¡Y Luis García Montero! Aunque es verdad que me gusta más la parte de su poesía que apela más a la sentimentalidad que a la política. Me interesa más. Me gusta la gente que me hace pensar, por eso me gusta más leer a gente con la que políticamente discrepo. Por norma general.

¿Se puede decir desde el PP que uno se emociona con Lorca y después no estar de acuerdo con abrir las fosas?

“Abrir las fosas” se concreta en que un descendiente de alguien que fue asesinado en la Guerra Civil y está enterrado en un sitio que no sabe… creo que tiene perfecto derecho a saber dónde están sus antecesores, y nosotros, como comunidad política, tenemos que responder a ese derecho que tiene. Tiene que saber dónde está su abuelo, o su bisabuelo.

Así que usted quiere abrir las fosas.

Sí, bueno, yo creo que cualquier persona que no sabe dónde está su familiar, que además fue asesinado injusta y cruelmente, sepa dónde está y pueda darle una sepultura conforme a sus creencias religiosas o cívicas. Claro que sí.

Lo digo porque fue el primer reproche que se le hizo a Levy cuando abanderó a Lorca.

Es que yo creo que Andrea piensa lo mismo. Otra cosa es que mi posición política más allá del hecho concreto extraordinariamente dramático (como es tener un familiar asesinado y no saber dónde está)… quiero decir, otra cosa es que el análisis que se hace de eso tenga otras derivadas que sí me produzcan cierto rechazo.

¿Por ejemplo?

Que se intente utilizar eso para hacer política en el siglo XXI. Eso me preocupa. Mira, a mí me apasiona Manuel Chaves Nogales, y ya me queda muy poco que leer de él. Su manera de entender la Guerra Civil y sus consecuencias hace que me sienta profundamente identificado. Sobre todo con el prólogo de su libro más conocido, A sangre y fuego. Mira, esto se lo voy a decir a Méndez de Vigo: el prólogo de A sangre y fuego debería ser estudiado en colegios y universidades. Lectura obligatoria.

¿Qué referentes culturales tiene el PP, qué emblemas?

No lo sé, y me gusta que no tenga emblemas culturales, porque no me gustaría que se manoseara políticamente algo que pertenece a la esfera privada de cada uno.

Pero luego se cita a Machado en el Congreso.

Pero eso no quiere decir que sea un emblema, que se le patrimonialice.

¿Se le utiliza?

Sí, pero no es lo mismo la utilización que la patrimonialización. Se puede citar para describir un hecho o una situación, otra cosa es que te hagas con un autor o una expresión cultural, me parece fascistoide, además de profundamente maniqueo.

¿Tauromaquia es cultura?

Qué pregunta más jodida. Probablemente tenga una expresión cultural y, más allá de mi opinión, está reconocido así. Es que la definición de “cultura”… hay gente que piensa que Jeff Koons no es un artista, sino un farsante o que lo que hace Barceló lo hace mi hijo. Es verdad que el tema de los toros es complejo porque está la muerte premeditada de un animal, de un ser vivo. En la faena de los toros hay muerte y sangre. Es perfectamente normal que haya gente a la que esa expresión cultural le ofenda y la rechaza y combata el mundo de los toros.

Ya que usted decía que es tan importante la individualidad, reformulo: ¿tauromaquia es cultura para Borja Sémper?

Tiene una parte cultural. A mí no me gustan los toros, yo no soy taurino, pero entiendo que tiene una parte de cultura, probablemente la menor.

¿Es feminista?

Me jode que parezca que esa pregunta se ha vuelto trampa, ¿no?

No es mi caso, para mí es absolutamente normal.

Lo sé, sé que no lo haces así, pero sabes por dónde voy. Me explico mejor: si feminista es ser Barbijaputa, no soy feminista.

¿Y si ser feminista es lo que dice la RAE?

Entonces soy profundamente feminista. También tengo un defecto de serie, que es que en cuanto a derechos, deberes y obligaciones no distingo entre hombres y mujeres. Esta es la teoría, pero la práctica nos demuestra que la mujer está en una posición de inferioridad con respecto al hombre, y eso es algo que debemos corregir. Afortunadamente, se está corrigiendo. España ha evolucionado de manera extraordinaria en los últimos 40 años. ¿Esto quiere decir que nos tenemos que relajar? No, que tenemos que apretar el acelerador.

Leí en una encuesta que era usted el dirigente político más deseado por encima del mismísimo rey Felipe.

Bueno… los gustos son como los culos, todos tenemos uno.

Más deseado que el rey. ¿Eso es un insulto a la monarquía?

Bueno, no creo que se lo tenga que tomar… (risas). Nada, no me tires de la lengua.

Esto era una excusa para preguntarle qcuánto tiempo de vida le da a la monarquía.

Yo creo que la monarquía es un maravilloso anacronismo. Soy un monárquico circunstancial, un monárquico pragmático, y creo que en estos momentos España necesita instituciones fuertes. Una jefatura de Estado hereditaria… tiene poca defensa intelectual en el siglo XXI, pero yo creo que es una institución necesaria y positiva para España, y más en este momento. La monarquía durará… según lo que sea capaz de demostrarnos a los españoles.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco.

Borja Sémper, poeta y portavoz del PP en el Parlamento Vasco. Moeh Atitar.