Cristina de Middel, Premio Nacional de Fotografía 2017. Aquí Afronautas.

Cristina de Middel, Premio Nacional de Fotografía 2017. Aquí Afronautas.

Cultura Fotografía

Cristina de Middel, Premio Nacional de Fotografía 2017

Búsqueda de nuevos lenguajes, cuestionamiento de la verdad, reconocimiento internacional y un don: hacer del libro de fotografía una "obra de arte total". 

Cristina de Middel ha sido galardonada hoy con el Premio Nacional de Fotografía 2017, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por un trabajo en el que replantea los límites de la realidad del lenguaje fotográfico, según el fallo del jurado. Según ha informado hoy el Ministerio en un comunicado, el premio, dotado con 30.000 euros, ha sido concedido por unanimidad del jurado que ha destacado el reconocimiento nacional e internacional que ha conseguido esta fotógrafa a través de sus trabajos.

El jurado ha reconocido también cómo Cristina de Middel (Alicante, 1975) ha innovado el ámbito del libro de fotografía, otorgándole una nueva dimensión como obra de "arte total". Como fotoperiodista, señala el Ministerio, De Middel siempre ha tratado de ofrecer una visión "excéntrica" de la actualidad, mientras que en sus proyectos personales se ha situado en la frontera entre realidad y ficción.

La verdad es "una reducción por contrato"

Ella no cree en la verdad. Dice que no es más que "una convención, una reducción por contrato": "Que una fotografía abra un periódico no significa que sea verdad, al contrario. No es casual. Hay una persona que ha decidido que ésa sea la verdad del día", explica a El Español. "Todo está sometido a presiones políticas". De Middel es cálida, tintineante, dulcemente descreída. Tiene el ojo inconformista y cósmico: su mirada corre mucho más allá, realidad a través, y busca siempre formas nuevas de lenguaje.

Que una fotografía abra un periódico no significa que sea verdad, al contrario. No es casual. Hay una persona que ha decidido que ésa sea la verdad del día

A la niña que empezó Derecho y se cambió a Bellas Artes -para, definitivamente, desembocar en el ecosistema gráfico con una beca en la universidad de Oklahoma- no le basta con ofrecer sólo un pedazo de pastel del mundo: le gustaría ir dándolo entero -en toda su hermosura y su crudeza-, a cucharadas lentas, como una madre a un niño. Ella es genuina y ambiciosa, sí, pero, sobre todo, honesta.

Ahora que se sabe que Steve McCurry -autor del retrato de La niña afgana, uno de los más icónicos de la Historia de la fotografía- ha alterado sus imágenes con técnicas prohibidas en el fotoperiodismo durante años, De Middel nos invita a saltar en el escepticismo, a revolcarnos en él y a untarnos su barro. Está fresquito. Ni siquiera cree que haya diferencia entre una fotografía intencional y una manipulada: "Es que todas están manipuladas. Sólo el proceso mecánico de la fotografía es una manipulación de la realidad", reflexiona. "Tú eliges el ángulo, la luz, el momento... todas las decisiones hacen que ese instante no sea neutro. Y luego, claro, la manipulación posterior del photoshop, cuando se le falta el respeto a la interioridad de la foto".

Sus mejores trabajos

Ahí su Afronautas, su serie más aclamada hasta la fecha: en ese libro retrata -recrea- cómo un país africano intentó viajar a la Luna en 1964, infructuosamente. Construyó desde cero un proyecto espacial africano, aderezando esas imágenes con lo más purista de sí: su imaginación. Cuando lo publicó, su precio era de 50 euros, con una tirada de mil ejemplares; ahora se ha convertido en una pieza de coleccionista y en Amazon puede encontrarse hasta por 2.000 euros.

Otro de sus juegos más ácidos y sugerentes fue Party, una visión cítrica sobre la tensión entre la versión oficial de una China comunista y la realidad, usando páginas "editadas" del Libro Rojo de Mao. De Middel censuraba lo censurado, tapando gran parte de las palabras con una suerte de tippex. Es un giro, una vuelta de tuerca a la censura.

Otro de sus juegos más ácidos y sugerentes fue Party, una visión cítrica sobre la tensión entre la versión oficial de una China comunista y la realidad

La suya propia, reconoce, tal vez sea "el no proclamar que estoy diciendo la verdad: cuando me pongo tajante me vuelvo para atrás y casi que hago de abogada del diablo". Su motor es, en el fondo, "abrir debate". La censura al arte -ya sea fotografía o pintura- por parte de Facebook, Twitter o Instagram le parece "una estupidez": "Lo peor es que afecta sobre todo a las mujeres, a su representación, a sus desnudos".

La artista, que ha participado en proyectos expositivos en Londres, Nueva York, Los Ángeles, Frankfurt, París, Roma o Dublín, tiene diferentes premios internacionales, como el Cum Laude, Martín Chambi, Unión Latina, el Infinity Award, Centro Internacional de Fotografía (ICP) y el premio PhotoEspaña al mejor libro de fotografía del año 2014.