Rajoy durante la comparecencia.

Rajoy durante la comparecencia. EFE

Cultura

Rajoy cita a Lorca para hablar de Las Ramblas

El presidente del Gobierno ha usado los versos del autor para homenajear a la mítica calle de Barcelona en una comparecencia ante los medios.

Javier Zurro

Rajoy ha comparecido ante los medios para hablar, una semana después, del atentado ocurrido en Las Ramblas de Barcelona. Ha alabado la coordinación de las fuerzas del estado y asegurado que el dispositivo no ha terminado, queda mucho por hacer. Entre tanto mensaje oficial ha tenido tiempo de citar a Federico García Lorca, el autor del que hace una semana se cumplían 81 años de su asesinato.

“Lorca definió como la calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisa, hermosa de encuentros y antigua de sangre. La rambla de Barcelona”, ha dicho.

La calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca

Era 22 de diciembre de 1935 y el escritor, junto a la compañía de Margarita Xirgú, acababa de representar uno de sus trabajos más queridos, 'Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores'. Sería el último estreno de su vida.

En unas cuartillas con el membrete de la compañía teatral y en el propio camerino de la actriz catalana, Federico García Lorca evocó la belleza de la labor de las floristas y exaltó la singular identidad del paseo barcelonés. 

«Como una balanza, la Rambla tiene su fiel y su equilibrio en el mercado de flores, donde la ciudad acude para cantar bautizos y bodas sobre ramos frescos de esperanza y donde acude agitando lágrimas y cintas en las coronas para sus muertos. Estos puestos de alegría entre los árboles ciudadanos son como el regalo del ramblista y su recreo, y aunque de noche aparezcan solos, casi como catafalcos de hierro, tienen un aire señor y delicado, que parece decir al noctámbulo: 'Levántate mañana para vernos; nosotros somos del día'», escribió.

Se dice, y es verdad, que ningún barcelonés puede dormir tranquilo si no ha paseado por la Rambla

Sus calles le acogieron siempre entre las grutas del Paralelo, el cabaret Mónaco y el Ateneo. La ciudad Condal le dio amigos, Salvador Dalí le acompañaba en sus constantes visitas, le regaló inspiración para la pluma y noches de disfrute en sus paseos y calles.

“Se dice, y es verdad, que ningún barcelonés puede dormir tranquilo si no ha paseado por la Rambla por lo menos una vez, y a mi me ocurre otro tanto estos días que vivo en vuestra hermosísima ciudad”, celebraba el escritor.

Describió su naturaleza, la recorrió y consiguió atraparla en sus versos: “Toda la esencia de la gran Barcelona, de la perenne, la insobornable, está en esta calle que tiene un ala gótica donde se oyen fuentes romanas y laúdes del quince y otra ala abigarrada, cruel, increíble, donde se oyen los acordeones de todos los marineros del mundo y hay un vuelo nocturno de labios pintados y carcajadas al amanecer”.