Ana Peleteiro.
Ana Peleteiro, 30 años, sobre la felicidad: "Mi mayor éxito no es deportivo, es mi familia. Mi marido y mis dos hijos son lo mejor de mi vida"
Al reflexionar sobre su maternidad, la atleta gallega se alegra de haber podido tomar la decisión de formar una familia "siendo joven".
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Hay un umbral en la vida de todo deportista de élite donde los metales, las marcas históricas y las ovaciones en la pista dejan de ocupar el pedestal principal. Para Ana Peleteiro (30 años), el listón de la verdadera realización no se mide únicamente en metros sobre el foso de arena, sino en las paredes de su propia casa.
En un panorama donde el éxito profesional suele exigir un peaje de renuncia personal, la atleta gallega ha tomado la palabra con una contundencia poco habitual para desmontar el dogma. La gloria no es un podio: es la vida que se construye al bajar de él.
"Mi mayor éxito no es deportivo: es haber formado una familia con mi marido, haber podido hacerlo y tomar la decisión siendo joven", asevera Peleteiro al repasar el mapa de sus prioridades.
Lejos de la retórica edulcorada que suele rodear a la maternidad, la plusmarquista habla con la serenidad de quien ha librado —y ganado— una batalla interna y estructural contra las inercias del sistema.
"En un momento como el actual, no todo el mundo puede. Yo me atreví y, para mí, es la mejor decisión que he tomado: tener a mis dos niños, que son maravillosos, y lo mejor de mi vida", ha recordado en una reciente entrevista a '¡HOLA!'.
Tras haber atravesado dos procesos de gestación en plena madurez competitiva, dando la bienvenida a Lúa y, más recientemente, a León junto a su marido, el atleta Benjamín Compaoré, la triplista rechaza de pleno la trampa de la elección binaria entre la pista y el hogar.
"Siento que he vivido una auténtica transformación, tanto personal como profesional", manifiesta, poniendo el foco sobre el reto de conciliar la máxima exigencia física con el cuidado familiar.
"Durante demasiado tiempo las mujeres hemos sentido que teníamos que elegir entre formar una familia y seguir creciendo profesionalmente. Y yo no quiero elegir. El verdadero avance está en conseguir que una deportista no sienta que tiene que elegir entre su carrera y su deseo de ser madre... Que podamos parar para volver. Y podamos volver", ha recordado en la citada revista.
Esta firmeza de convicciones se traslada de igual manera al impacto de su figura pública. Consciente de la amplificación que le otorgan las plataformas digitales y la proyección mediática, Peleteiro asume la visibilidad no como un escaparate de vanidades. Más bien como una herramienta de responsabilidad social.
"Cien por cien. El tener seguidores en redes sociales y que detrás de esos números haya tantísimas personas es una responsabilidad enorme", reflexiona al ser preguntada por su peso como referente para las nuevas generaciones.
"El hecho de que haya niños y niñas que vean en mí un referente y sea capaz de inspirarles para ir cada día a la pista a entrenar, ser atleta, deportista... Intento transmitir siempre buenos valores y dejar una enseñanza más allá de un resultado deportivo".
En un ecosistema deportivo que premia el sacrificio y suele castigar la pausa, el discurso de Ana Peleteiro sienta un precedente pedagógico. "Tener hijos no debería significar renunciar a nuestros sueños. Pero nuestros sueños profesionales tampoco deberían obligarnos a renunciar o aplazar nuestra vida personal", concluye.
Para la gallega, el verdadero triunfo no reside únicamente en regresar al nivel más alto de la competición tras un embarazo, sino en la certeza de que sus hijos crezcan viendo a una mujer que ama sin reservas, sueña sin culpa y pelea cada día por no tener que renunciar a nada. O, si lo hace, ser ella quien establece las condiciones.