Pepe Rodríguez, en la presentación de la 14º edición de 'MasterChef', el pasado 26 de marzo.

Pepe Rodríguez, en la presentación de la 14º edición de 'MasterChef', el pasado 26 de marzo. GTRES

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Pepe Rodríguez (58): "Mi padre era un bohemio. Fue torero y fotógrafo taurino, pero no llegó a nada. No traía un duro a casa"

El chef ha recordado sus comienzos en el restaurante familiar que regentaba su madre, y cómo su progenitor siempre tuvo un carácter soñador.

Más información: Pepe Rodríguez, chef: "Gracias a mi madre, soy creyente desde niño. No está bien visto, pero es un don que me ayuda"

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Detrás del chef de prestigio, las estrellas Michelin y la popularidad televisiva de Pepe Rodríguez (58 años), se esconde una infancia marcada por la incertidumbre económica y el pulso constante de un hogar humilde.

El jurado de MasterChef y cocinero al frente del restaurante El Bohío ha contado cómo los orígenes de su familia y la figura de sus padres forjaron su carácter y su visión del negocio familiar y la cocina.

Lo cierto es que el de Toledo lleva la gastronomía en el ADN. Su abuela regentó una casa de comidas junto a su hermana unos años antes de que estallara la Guerra Civil. Su madre, por su parte, abrió un restaurante en los años 70 para sacar adelante a la familia.

"Mi madre quería tener encerrado a un tigre"

Con la honestidad que le caracteriza, el cocinero toledano evocó el ambiente bohemio en el que creció y la inestabilidad que definió la trayectoria de su padre.

En una emotiva charla en el programa El Faro, de la Cadena SER, recordó cómo era el carácter de su progenitor: "Mi padre era torero, toreó en Las Ventas tres veces. No llegó a nada y se hizo fotógrafo taurino, pero tampoco llegó a nada".

A pesar de esa falta de éxito comercial, la profesión le permitió rozar con los dedos el brillo de una época dorada: "Conoció a Hemingway, Orson Welles, a Luis Miguel Dominguín, que era el Messi de la época".

Sin embargo, el romanticismo del mundo taurino no pagaba las facturas ni llenaba la despensa de la familia en Illescas.

Pepe Rodríguez ha definido a su padre como una persona inconstante. Un perfil difícil de encajar en la cotidianidad familiar de la época: "Era un bohemio, mi madre quería tener encerrado a un tigre. No era su mundo y nunca se hizo a ello, aunque lo llevó con dignidad".

Pepe Rodríguez

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"Mi madre cayó enferma del estrés"

Esa necesidad apremiante de estabilidad llevó a su madre a tomar las riendas de la economía familiar en un gesto de pura supervivencia.

"Mi madre no montó un restaurante con la idea que tengo yo ahora. Lo montó para salvar a sus hijos del caos", apuntó el cocinero en la citada charla en las ondas.

Mientras su padre buscaba un camino en la tauromaquia y la cámara de fotos, la realidad en casa era compleja: "Mi padre no traía ingresos a casa. Lo de la fotografía taurina estaba muy bien, pero allí no entraba un duro. [Mi madre] se puso a currar como una valiente y cayó enferma del estrés y del trabajo que tenía sofocante".

"Mi madre no montó un restaurante con la idea que tengo yo ahora, lo montó para salvar a sus hijos del caos", reflexionaba.

Pepe Rodríguez, durante la primera gala de 'MasterChef 14'.

Pepe Rodríguez, durante la primera gala de 'MasterChef 14'. RTVE

"Yo limpiaba las tazas"

La trinchera de aquella batalla familiar era el propio hogar. El negocio hostelero que abrieron sus padres se encontraba justo debajo de su vivienda. Así, tanto Pepe como sus hermanos se vieron involucrados desde muy pequeños para arrimar el hombro en las tareas diarias.

El chef recordó cómo su progenitor solía pedirle que bajase al establecimiento a echar una mano a una edad muy temprana: "Limpiaba las tazas, fregaba el mostrador", ha narrado, recordando el trabajo a pie de barra en aquel humilde mesón castellano.

Lo que comenzó como una obligación de apoyo doméstico para evitar el naufragio familiar acabó transformándose en la semilla de su vocación.

Años más tarde, ya integrado plenamente en el negocio de la familia, el cruce con un chef profesional que trabajó junto a sus padres le abrió los ojos a la alta gastronomía. Fue así como de aquellas tazas fregadas en la infancia nació el descubrimiento de una pasión que lo ha convertido en uno de los referentes culinarios más respetados del país.