Cayetano Rivera, en la plaza de toros de Tomelloso, el 23 de agosto de 2025.

Cayetano Rivera, en la plaza de toros de Tomelloso, el 23 de agosto de 2025. GTRES

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Cayetano Rivera, 49 años, sobre la longevidad: "Me doy baños de hielo y me aíslo para evitar el desgaste físico y mental"

El torero es muy estricto a la hora de cuidarse física y psicológicamente: "Me gusta estar aislado y concentrado".

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A.V.
Publicada

Cayetano Rivera (49 años) ha contado en varias ocasiones que su físico es, en buena parte, resultado de una rutina muy constante de entrenamiento y de disciplina con la alimentación.

Como torero, el hijo del desaparecido Paquirri vive sometido a "un desgaste físico y mental" que le obliga a prepararse "mucho en ambas facetas" e incluso a aislarse en época de preparación para llegar fuerte y centrado a la temporada.

En sus redes y entrevistas se ha definido a sí mismo como un "deportista empedernido". Y como un matador de toros disciplinado: "El toro te exige una dedicación y una preparación no solo física, y también mental, que requiere soledad". Dicha preparación ha sido de gran ayuda para reflexionar sobre el paso del tiempo y la muerte.

Cayetano Rivera

Cayetano Rivera @cayetanorivera

El "riesgo de muerte" lo "mantiene en el presente"

Para Cayetano Rivera, el aislamiento es un vehículo de concentración. Según él, la soledad permite al torero alcanzar el nivel de concentración necesario para enfrentarse a una situación de riesgo vital.

Rivera explica que, cuando viaja para torear, evita el turismo y las visitas. Prefiere quedarse en la habitación del hotel para evitar distracciones: "Me gusta estar aislado y concentrado".

Este aislamiento es parte de la "austeridad" que exige la profesión, la cual requiere una preparación mental aún más exigente que la física.

Para él, enfrentarse al "riesgo de muerte", sumado a la soledad buscada y la introspección, actúa como un catalizador para "reflexionar".

Todo ello le hace pensar en qué punto de su vida está, qué cosas no ha hecho o de qué se arrepiente. Es algo que "me mantiene en el presente" no solo cuando se enfrenta a un toro, "sino todos los días".

Este tipo de pensamientos y valoraciones en solitario le resultan muy útiles para "reconducir un poco la vida hacia las cosas importantes que te hacen ser feliz y te hacen estar bien", tal y como deslizó en una entrevista al Diario de Jaén, en abril de 2025.

Sus entrenamientos físicos

No cabe duda de que su profesión condiciona de manera profunda su vida. Marca su día a día, ayudándolo a poner el foco en lo verdaderamente esencial y evitando que se pierda en la rutina trivial.

En verano de 2019, en una entrevista concedida a El Mundo, el diestro explicó cómo se preparaba antes de cada temporada: "Hay un desgaste físico y mental, por eso hay que prepararse mucho en ambas facetas. De ahí nuestro aislamiento para nuestra preparación".

En lo que respecta a sus entrenamientos físicos, Cayetano Rivera es muy disciplinado. Suele entrenar varios días a la semana. A veces lo hace en gimnasios. Y, en la mayoría de las ocasiones, al aire libre.

Se le ha visto ponerse en forma en su finca de Ronda, el Recreo de San Cayetano, acompañado de cuadrilla haciendo "ejercicios de técnica, resistencia y fuerza".

O toreando con otros compañeros, como Pablo Aguado, en la ganadería de Sancho Dávila, en Jaén, así como en la finca Los Alburejos, propiedad de Álvaro Domecq, situada en la localidad gaditana de Medina Sidonia.

Baños de hielo

Y en sus sesiones combina trabajo de fuerza con bici, running, esquí, buceo y hasta pruebas como las Spartan Race.

Él mismo ha contado que cuida su alimentación, evitando excesos, y que para recuperarse tras las sesiones intensas recurre a baños de hielo en la bañera, un truco que, según dice, le ayuda a relajar los músculos y acelerar la "recuperación muscular" después del esfuerzo.

El detalle de los baños de hielo de Cayetano Rivera viene de un reportaje de la revista Men’s Health en el que habla de su cambio físico.

En dicha publicación se explica que, para la recuperación muscular, usa un "truco casero" consistente en llenar la bañera de agua con hielo y meterse después de un entrenamiento duro o de una tarde en la plaza, para que el frío "relaje los castigados músculos".

Finalmente, esta preparación mental frente al miedo transforma la percepción del tiempo. Rivera agradece a su profesión que, al obligarlo a confrontar la mortalidad (el miedo a que pase algo trágico), le mantiene conectado con el "presente".

Como torero que se juega la vida cada vez que sale al ruedo, no deja nada al azar a la hora de entrenar: "Todo está muy programado. Tengo mi calendario taurino y a partir de ahí organizo mi preparación", ha revelado.