Violeta Mangriñán en el evento de Desigual en Barcelona.

Violeta Mangriñán en el evento de Desigual en Barcelona. Gtres

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Así es la nueva casa de pueblo de Violeta Mangriñán (31 años) en Valencia: con humedades, vigas y lista para reformar

La influencer adquiere una vivienda en Aín, en plena Sierra de Espadán, un proyecto cargado de simbolismo personal que ha bautizado como 'Casa Pepa'.

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J. R
Publicada

Violeta Mangriñán (31 años) vuelve a situarse en el foco mediático, esta vez no por un nuevo proyecto empresarial o una colaboración de lujo, sino por una decisión profundamente personal que conecta su presente de éxito con su pasado más íntimo.

La influencer y empresaria, que acumula más de dos millones de seguidores en redes sociales, ha anunciado la compra de una casa en Aín, un pequeño pueblo valenciano situado en plena Sierra de Espadán, cargado de significado emocional para ella y su familia.

Con una sólida trayectoria profesional tanto dentro como fuera del universo digital -al frente de negocios como Maison Matcha y colaboraciones con firmas de alto nivel-, Violeta Mangriñán se ha consolidado como una de las creadoras de contenido con mayor fortuna de nuestro país.

Un éxito que también se refleja en su creciente patrimonio inmobiliario. En los últimos años, la valenciana ha apostado con fuerza por la inversión en vivienda, sumando distintas propiedades a su cartera. Sin embargo, esta última adquisición es, sin duda, la más especial hasta la fecha.

Tal y como ella misma ha explicado en sus redes sociales, la compra de esta casa no responde únicamente a una estrategia financiera, sino a un gesto cargado de simbolismo.

Se trata de una vivienda en el pueblo donde guarda algunos de los recuerdos más felices de su infancia, y que además está dedicada a su abuela, fallecida recientemente.

"Por fin, Casa Pepa coming soon Después de 7 años esperando, encontrar una casita en el pueblo hoy ya es una realidad. La espera ha valido la pena y creo que mi iaia ha tenido mucho que ver, por eso el nombre", escribía emocionada en Instagram.

La casa ha sido bautizada como Casa Pepa en homenaje a su abuela, una figura clave en su vida. Según relataba la propia Violeta, sabía perfectamente "la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos".

Una ilusión que, ahora, se hará realidad. "Y así será a partir de ahora", aseguraba, dejando claro que este nuevo hogar está pensado para disfrutarlo en familia y mantener vivo ese espíritu de unión.

En cuanto al estado de la vivienda, la influencer no ha ocultado que necesita una reforma integral. "Es una casa muy antigua, pero con muchas posibilidades y pienso dejarla de cuento", explicaba. Eso sí, su intención es clara: modernizarla sin perder la esencia rural y campestre que caracteriza a las casas del entorno y que tanto valor sentimental tiene para ella.

Aunque cabe destacar que la casa está aún sin reformar, así es como la ha mostrado la influencer en sus redes. En la vivienda se puede observar cómo las vigas de madera son visibles en todos los techos de la casa; estas hacen contraste con el techo pintado de color blanco, algo que la convierte en una propiedad mucho más rural.

Por otro lado, Violeta ha confesado que necesita una reforma, por eso ha querido mostrar el "antes" de la vivienda. En este vídeo se pueden ver los desconchones, humedades y suelos con baldosa hidráulica, protagonistas de una casa que, seguramente, tras la reforma, será la envidia del pueblo.

La historia de la compra está, además, llena de guiños que Violeta interpreta como señales. Fue en septiembre cuando el propietario se puso en contacto con ella para hacerle una oferta.

Al visitar la casa, hubo dos detalles que la convencieron definitivamente: el número 3 y una puerta verde. "No tuve ninguna duda", confesaba. En octubre, mientras ella se encontraba trabajando en un rodaje para Pandora, fue su padre quien visitó la vivienda junto al arquitecto que diseñó su casa de Valencia. "Ese día le dije a mi padre que la reservara, que era para mí y que había sido gracias a mi iaia", recordaba.

El broche emocional llegó al finalizar ese mismo rodaje, cuando el equipo de Pandora le regaló una pulsera con una inscripción muy especial: iaia Pepa.

"Se me ponen los pelos de punta al recordarlo. ¿Creo en las casualidades? No", concluía Violeta Mangriñán, reafirmando que esta compra va mucho más allá de una simple inversión inmobiliaria. Es, para ella, una forma de honrar sus raíces y mantener viva la memoria de quien marcó su infancia.