David Bisbal junto a su padre, José Bisbal, en una imagen de las redes sociales del cantante.
José, el padre de David Bisbal que fue su mayor fan y no se perdía un concierto hasta el día en que ya no supo quién era
El célebre boxeador, que ha fallecido este pasado martes, día 10, pudo disfrutar del despunte profesional de su hijo y se sintió muy orgulloso de sus logros.
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Almería llora una pérdida importantísima. Este pasado martes, 10 de febrero, ha perecido, a los 84 años, a causa del alzhéimer que padecía, José Bisbal Carrillo. Algunos medios de comunicación, como es natural, han destacado que ha fallecido el padre de David Bisbal (46 años).
Ya de entrada, el ser el progenitor de uno de los artistas españoles más internacionales lo sitúa en el centro del interés mediático, pero es de justicia destacar que José Bisbal se granjeó un nombre propio antes de ocupar, años después, los titulares como 'el padre del chico de Operación Triunfo'.
José Bisbal Carrillo, nacido el 1 de diciembre de 1941 en la histórica Plaza Vieja de Almería, tuvo una destacada carrera en el mundo del boxeo. Se le bautizó como 'la ardilla con guantes', y cosechó un total de 49 victorias, 35 derrotas y nueve empates.
Su carrera, pues, está escrita con lucha, esfuerzo y tesón. El mismo ejemplo que ha seguido, fielmente, su hijo más célebre, David Bisbal, en su carrera como cantante. La misma admiración que sintió el hijo por el padre la experimentó este último por el autor de Ave María.
David, apoyado en el pecho de su padre, José Bisbal.
Que a José Bisbal le costó entender, en un principio, que su vástago quería dedicarse a eso de la música es un hecho. No porque el pequeño David no tuviera talento -lo comenzó a manifestar desde bien pequeño-, sino porque José fue criado en la idea de que hay que trabajar en algo serio.
Y eso que él también cantaba en la intimidad y, dicen, tenía mucho talento. De casta, pues, le viene al galgo. Pese a esto, José creció con una mentalidad muy clara: primero, trabajo estable; después, lo que la vida permitiera soñar. Esa filosofía marcó los inicios de su hijo pequeño.
Antes de que el mundo conociera la voz de David, en casa se insistía en que tuviera "un trabajo de verdad".
De ahí que el futuro cantante entrara a trabajar en el vivero municipal de Almería, un empleo seguro y terrenal que encajaba mucho mejor con la idea que su padre tenía de una vida responsable.
Sin embargo, aquel empleado municipal que regaba plantas por la mañana se subía por la noche a los escenarios de las orquestas, y fue precisamente el talento que José vio con sus propios ojos lo que terminó por cambiar su forma de ver el futuro de su hijo.
Padre e hijo en el documental que grabó el cantante en 2023.
Con el tiempo, el antiguo campeón de España de boxeo dejó de ver la música como una apuesta incierta para entenderla como la verdadera vocación de David. En entrevistas recientes, el cantante ha explicado que, una vez su padre comprobó su entrega, se convirtió en su mayor fan.
A partir de ese momento, José pasó de pedir prudencia a ser el primero en animarle a seguir adelante, orgulloso de que aquel chaval que venía de una familia humilde de Almería llenara recintos, viajara por el mundo y llevara el nombre de su tierra en cada gira.
El boxeador que había construido su vida a base de disciplina y sacrificio reconoció en la carrera musical de su hijo la misma cultura del esfuerzo que había marcado su propia trayectoria en el ring.
Ese orgullo se hizo especialmente visible en los conciertos. David ha contado que su padre no se perdía una actuación importante: viajaba para verlo junto a su mujer -hoy, viuda-, María Ferre. Se colocaba entre el público y disfrutaba como uno más.
Se sabía todas las canciones, coreaba los estribillos y celebraba cada éxito como una nueva victoria familiar. Para el artista, saber que su padre estaba en la grada era una motivación extra.
Imagen en blanco y negro de padre e hijo.
Para José, cada concierto era la confirmación de que aquel camino que al principio le había dado vértigo era, en realidad, el lugar donde su hijo debía estar. Todo era felicidad hasta que la enfermedad, cruel, se impuso. Y mandó ella.
José Bisbal cayó enfermo de alzhéimer. El diagnóstico fue un mazazo. Los primeros años, mal que bien, todo estaba en orden, pero pronto la dolencia, implacable, comenzó a devorar los recuerdos del padre de David.
En los últimos años, la enfermedad fue borrando recuerdos y desdibujando rostros, hasta el punto de que David confesó públicamente que su padre ya no se acordaba de quién era. Esto fue en el año 2023.
Ese año, en el marco de un documental sobre su vida, emitido en en Movistar+, Bisbal no sólo habló de la enfermedad de su padre, también lo mostró ante las cámaras. De forma muy emotiva, David le dijo: "Tú eres mi padre, y yo soy David, ya sé que no te acuerdas de mí".
"Pero yo sí me acuerdo de ti, y eso es lo importante", agregó mientras le cantaba una de las canciones que José todavía reconocía. Según ha explicado el propio Bisbal, su padre solo dejó de acudir a sus recitales cuando la enfermedad estaba ya muy avanzada.
José Bisbal besando a su mujer, hoy viuda, María Ferre.
En estos últimos años, David ha informado puntualmente del estado de su padre: "Él está perfecto de salud. Exceptuando lo suyo... no se acuerda de nada. Pero en cuanto a salud, él está increíble. Las analíticas le salen increíbles. Es un crack".
No obstante, la familia tomó la decisión de ingresarlo en una residencia en Almería, donde, como subrayó la prensa local, era cuidado "con mucho mimo y cariño", y desde donde vivía cada vez más alejado y bien rodeado.
Además de boxeador, José Bisbal Carrillo también era un gran aficionado a la música, cantaba de forma regular y lo hacía sirviendo de ejemplo a un hijo que quiso ser como su padre.
De hecho, llegó a actuar en varios programas de Radio Juventud de Almería como Cantando se va a la fama y Ondas de medianoche. Una etapa que borró de su memoria, pero también a su vida como carpintero, profesión que ejerció hasta su jubilación.
José y María: historia de amor
La historia de amor de José Bisbal y María Ferre está ligada desde el principio a Almería, la ciudad donde ambos nacieron y formaron su familia.
Él, boxeador; ella, costurera, siempre descrita como una mujer discreta y trabajadora, que sostuvo el día a día del hogar mientras su marido viajaba para boxear y, más tarde, mientras su hijo pequeño empezaba a abrirse camino en la música.
Se conocieron en el centro histórico de Almería y su matrimonio se convirtió en el núcleo de una familia muy unida, con fuertes raíces en el barrio y una vida sencilla marcada por el trabajo, el sacrificio y el orgullo por los logros de los suyos.
Fruto de esa unión nacieron tres hijos: José María, el primogénito; María del Mar; y el pequeño, David, que con el tiempo se convertiría en una estrella internacional.