Nora de Liechtenstein en una fotografía de archivo.

Nora de Liechtenstein en una fotografía de archivo. Getty Images

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La apasionante vida de Nora de Liechtenstein, la discreta Alteza Serenísima que cuida con amor de madre a Isabel Sartorius

La Princesa es la última mujer de Vicente Sartorius, padre de Isabel, y ésta la considera como una segunda madre. Nora "lo es todo" para la aristócrata.

Más información: El dolor de Mencía, la única hija de Isabel Sartorius: vive en Londres y visita a su madre en el psiquiátrico "cada 15 días"

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"La familia está disgustada por que la noticia se haya hecho pública. No es agradable para nadie", explica a EL ESPAÑOL una fuente de total solvencia, próxima a la aristócrata Isabel Sartorius y Zorraquín (61 años), después de que se haya hecho público su ingreso en un psiquiátrico.

Isabel Sartorius lleva tiempo ingresada en una residencia de salud mental, aquejada de un "síndrome de difícil diagnóstico". Está la aristócrata bien rodeada de buenos amigos y, sobre todo, de una discreta familia. Todos se van turnando para que ella no esté sola.

A su lado, están su única hija, Mencía Fitz-James; sus hermanos, Luis y Cecilia, y una mujer que se ha convertido en su timón, en su segunda madre, Nora de Liechtenstein (75), la viuda de su padre, Vicente Sartorius y Cabeza de Vaca, marqués de Mariño.

Nora, en una fotografía de archivo.

Nora, en una fotografía de archivo. Getty Images

La Princesa es una de las personas más cercanas a Isabel. De hecho, cuando la que fue pareja sentimental de César Alierta sale del centro -está ingresada en un régimen abierto y recibe un tratamiento intermitente- pasa mucho tiempo en la casa de su madrastra.

En dicho domicilio festejó Isabel su reciente cumpleaños, el 20 de enero, cuando alcanzó los 61 años. Se rodeó en tal aniversario de su familia más próxima, incluida su hija Mencía, que se trasladó a Madrid desde Londres, donde reside desde hace tiempo.

Volviendo a la figura de Nora de Liechtenstein, conviene destacar que cuenta con una apasionante vida. Nora siempre ha preferido la sombra al foco, pero su vida reúne todos los elementos de una gran historia. Desde que el padre de Isabel murió en Ibiza en 2002, Nora ha sido su gran apoyo.

Norberta Elisabeth Maria Assunta Josefine Georgine de Liechtenstein nació en Zúrich el 31 de octubre de 1950 como la única hija del príncipe Francisco José II de Liechtenstein y de la princesa Georgina de Wilczek.

Creció en un entorno singular, un microestado alpino rico, discreto y profundamente familiar, donde el poder se ejerce sin estridencias y la realeza convive con la vida cotidiana de Vaduz.

Es la hermana pequeña del príncipe Hans Adam II, el soberano que modernizó el principado y que hoy comparte responsabilidades con su hijo Alois, heredero al trono. Desde la cuna ostenta el tratamiento de Su Alteza Serenísima, pero nunca ha encajado en el cliché de princesa decorativa.

La Princesa, en un acto público hace unos años.

La Princesa, en un acto público hace unos años. Getty Images

Muy pronto quedó claro que su lugar no estaría solo en los salones, sino en las instituciones internacionales y en el terreno del deporte. Su formación fue tan sólida como cosmopolita.

Tras la educación inicial en Liechtenstein, Nora estudió en la Universidad de Ginebra y en el Graduate Institute of International and Development Studies, también en la ciudad suiza, dos centros punteros en diplomacia, economía y relaciones internacionales.

De ahí dio el salto a organismos como el Banco Mundial y el International Institute for Environment and Development, donde trabajó en proyectos vinculados al desarrollo y al medio ambiente, una agenda adelantada a su tiempo en los años setenta y ochenta.

Habla francés, inglés, alemán y español, una combinación que le ha permitido moverse con soltura entre Washington, Ginebra, Madrid o Vaduz, y que explica en parte su integración natural en la vida española tras su matrimonio.

El otro gran eje de su vida pública ha sido el deporte. Nora es, desde 1984, miembro del Comité Olímpico Internacional, un club extremadamente reducido donde pocas mujeres lograron entrar en aquellas décadas.

Antes ya había presidido el Comité Olímpico de Liechtenstein, entre 1982 y 1992, impulsando la presencia de su pequeño país en competiciones de invierno y reforzando la estructura deportiva interna.

Desde 2002 dirige Special Olympics Liechtenstein, la organización que promueve el deporte para personas con discapacidad intelectual, una labor silenciosa y constante que encaja con su perfil: menos discurso y más trabajo de fondo.

En ese terreno ha encontrado una forma de servicio muy coherente con su origen: usar un título y una posición privilegiada para abrir puertas y recursos a quienes, sin ese respaldo, difícilmente tendrían altavoz.

Nora de Liechtenstein, madrastra y mayor apoyo de Isabel Sartorius en su momento más delicado.

Nora de Liechtenstein, madrastra y mayor apoyo de Isabel Sartorius en su momento más delicado. Getty Images

Su historia da un giro decisivo en junio de 1988, cuando se casa en la iglesia de San Florín, en Vaduz, con Vicente Sartorius y Cabeza de Vaca, IV marqués de Mariño.

Él, aristócrata español, exbobsleigh olímpico y figura carismática de la alta sociedad, estaba divorciado de Isabel Zorraquín, madre de sus tres hijos mayores: Isabel, Cecilia y Luis.

El enlace entre la princesa centroeuropea y el marqués madrileño unió dos mundos: el principado alpino de Liechtenstein y la España de fincas, monterías y veranos en Ibiza.

De su matrimonio nació en 1992 Teresa Sartorius y de Liechtenstein, hoy chef afincada en Extremadura, que ha convertido la dehesa familiar en un proyecto gastronómico y vital.

Nora, además, asumió un paquete de títulos y tratamientos: condesa de Rietberg por su linaje liechtensteiniano y marquesa de Mariño por su matrimonio, mientras mantenía su rango de Alteza Serenísima.

Cuando Nora llegó a la vida de su hoy viudo, Isabel estaba en pleno huracán mediático como pareja del entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, una exposición que la joven sufría con evidente incomodidad.

La propia Nora ha contado que la veía "llevarlo fatal", atrapada entre el amor y la presión de una corte que no terminaba de aceptarla como futura reina.

El 22 de julio de 2002, la vida de ambas se quebró en Ibiza. Vicente Sartorius, que había sufrido una hemiplejia dos años antes, se sintió mal cuando acudía a misa con Nora y fue ingresado en el hospital de Can Misses, donde falleció a las 9.15 de la mañana por una parada cardíaca.

Tenía 71 años. Tras el deceso, Nora e Isabel decidieron permanecer unidas. Desde entonces, Nora de Liechtenstein ha llevado una vida discreta entre España y Liechtenstein, volcada en su finca ecológica en Extremadura, en sus responsabilidades olímpicas y en su familia.

La dehesa se ha convertido en su proyecto personal: un espacio de naturaleza, sostenibilidad y vida tranquila donde recibe a amigos, organiza cacerías controladas y deja que Teresa despliegue su talento culinario.

Al mismo tiempo, ha mantenido presencia puntual en la vida social madrileña -desfiles, eventos culturales-, siempre en segundo plano.