Isabel Pantoja en los juzgados de Málaga.

Isabel Pantoja en los juzgados de Málaga.

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El lenguaje corporal de Isabel Pantoja, analizado por un experto: los sentimientos que delatan sus gestos

La tonadillera, cabizbaja y vestida de negro, declaró en los juzgados Málaga por un delito de insolvencia punible. 

24 marzo, 2022 01:47

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Nerviosa, visiblemente afectada y sin poder contener las lágrimas. Así se mostró Isabel Pantoja (65 años) ante el juez este martes 22 de marzo. La tonadillera acudió al Juzgado de lo Penal número 5 de Málaga para ser juzgada en una importante causa en la que el fiscal pide para ella tres años de prisión por un delito de insolvencia punible.

Rodeada de periodistas y escoltada por la Guardia Civil, la cantante llegó poco antes de las 10 de la mañana a la sede judicial, cabizbaja y vestida de negro. Aunque este color bien podría asociarse al luto que guarda por la muerte de su madre, Ana Martín, quien falleció el pasado 29 de septiembre tal y como desveló EL ESPAÑOL en primicia, también estaría relacionado a la actitud y las emociones que sentía la artista.

Según ha explicado a este periódico Cristian Salomoni, criminalista experto en lenguaje no verbal y director del IIAC Instituto Internacional de análisis de la conducta, el hecho de que Isabel Pantoja acudiera a los juzgados ataviada de negro, de pies a cabeza, simboliza "tragedia". Por otro lado, su cabeza baja continuamente, tanto a su llegada a los juzgados como en su declaración, se asocia a un sentimiento de "vergüenza"

Isabel Pantoja llegó a los juzgados vestida de negro y escoltada por la Guardia Civil.

Isabel Pantoja llegó a los juzgados vestida de negro y escoltada por la Guardia Civil. Gtres

Aunque no es la primera vez que Isabel Pantoja se enfrenta a la Justicia, en esta ocasión su actitud ha sido la de una mujer derrotada. "Se ha visto a Isabel Pantoja destrozada", explica el experto a este medio.

A diferencia del 2012, cuando la intérprete de Marinero de luces asistió a una audiencia con su expareja y exalcalde de Málaga, Julián Muñoz (74), por una causa de blanqueo de capitales derivada del 'Caso Malaya', este martes "entró ya derrumbada en el juzgado". Una postura que, tal y como asegura Cristian Salomoni, mantuvo en todo momento. "Su comunicación no verbal revela que para ella ya ha perdido el juicio", comenta el especialista. 

Aunque llevaba la rigurosa mascarilla y al momento de su entrada lucía unas gafas de sol oscuras, a tono con su vestimenta, sus expresiones dejaron al descubierto sus inquietudes y sensaciones. "El rostro de Isabel Pantoja reflejó una gran preocupación", asegura el experto. "La cejas levantadas hacia el interior es porque está muy triste", añade el especialista, quien argumenta su análisis con los momentos de llanto que experimentó la tonadillera. "Se derrumba, llora desde el principio", recuerda el criminalista. 

La mayor parte del tiempo, la tonadillera se mostró cabizbaja.

La mayor parte del tiempo, la tonadillera se mostró cabizbaja. Gtres

Isabel Pantoja presentó declaración ante el juez con la voz completamente rota e intentando contener las lágrimas sin conseguirlo. Emocionada, solo respondió a las interrogantes de la acusación, porque su abogado, en calidad de defensa, no quiso hacer ninguna pregunta.

La cantante explicó que "no entiende de papeles" y que a pesar de ser ella la única administradora de Panriver 56 S.L. desconoce los "beneficios y las deudas que ha dado esta empresa". "Mis asesores fiscales a veces lo han hecho bien y otras no", aseguro. "Ojalá me lo hubieran dicho antes", sostuvo la cantante, quien confirmó que dio plenos poderes a su hermano Agustín Pantoja (57) sobre sus sociedades "delante de notario".

El rostro de Isabel Pantoja reflejaba tristeza.

El rostro de Isabel Pantoja reflejaba tristeza. Gtres

"Yo le firmo el poder ese a mi hermano para liquidar todo lo que se debiese", expresó Isabel Pantoja, "privada de libertad" cuando se enteró de las deudas que arrastraba. "Mi gran problema es que estaba donde estaba y no podía salir para solucionar estos asuntos", confesó la artista, admitiendo que su "error" fue poner todos sus bienes "como aval de esa casa" para intentar salvar su patrimonio.

Todavía con lágrimas en los ojos, la cantante defendió a su hermano, encargado de llevar a cabo la venta de La Pera cuando ella estaba en la cárcel, un tema del que no había hablado hasta ahora. La tonadillera reiteró que cree en la palabra de Agustín y considera que "todo lo que ha hecho está bien". "Es la única persona que tengo a mi lado", añadió mirando al cielo rota en llanto, otro gesto que mostraba a la Isabel Pantoja más derrotada. 

[Más información: Isabel Pantoja, rota en llanto ante el juez: "Cometí un error para intentar salvar mi patrimonio"]