Jordi Cruz y Carmen Lomana en montaje JALEOS.

Jordi Cruz y Carmen Lomana en montaje JALEOS.

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MasterChef Celebrity: Jordi Cruz, has humillado sin piedad a Carmen Lomana

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¡No hay derecho, exijo una rectificación por parte de MasterChef Celebrity! Tengo que decir que este domingo, por primera vez, lo he pasado francamente mal viendo el concurso de cocina. Lo que hasta ahora han sido risas, pullas descafeinadas y roces típicos de párbulos, se ha convertido en un acoso y derribo bélico que ha tenido a una persona como diana: Carmen Lomana (70 años).

Ay, Dios, del aquelarre ha envejecido diez años la doña. Ha estado a punto de llamar a su chófer Wilson para que la sacara de semejante nido de víboras. Ella, tan delicada. Estamos de acuerdo que la señora no es precisamente una perita en la cocina y, sabido es, que su temple y pasotismo pueden llegar a sacar de quicio. Vale, sí, Carmen flota por la vida, se la resbala todo bastante, pero si bien los fogones no son lo suyo, tampoco se merece el rapapolvo despiadado y sin filtro del chef Jordi Cruz (39). Dirección, ¡amonestadlo! 

Querido Jordi, acuérdate cómo empezaste tú, que se nos sube rápido. Todo ha sucedido de la siguiente manera: La primera prueba a la que se han enfrentado tenía mucha mala leche y fomentaba la competitividad a espuertas. Se trataba de que los concursantes se robaran entre ellos cinco ingredientes de sus cestas. Y tras los hurtos, Lomana se ha quedado con poquita cosa, prácticamente nada. Y, claro, su plato se ha reducido a un triste puré y una gelatina de algas que había conocido tiempos mejores. Si a la torpeza intrínseca de la socialité en la cocina le sumas la cabronada del robo, pues queda como resultado una Carmen derrotada ante su plato. 

Al verla frente al jurado, tan pequeñita, me ha enternecido. Parecía camino del matadero o cuando tus padres te pillan en falta. "Mejor me voy, qué voy a explicar de esto. Tenía muy poco después de que me robaran. Tened cuidado, no os vayáis a intoxicar", se ha preocupado. La verdad es que su plato apetecía lo mismo que un puchero con 40 grados a la sombra en pleno agosto. Vamos, aquello daba un asco que no se podía disimular. Y Jordi se le ha lanzado a la yugular: "Aquí no valen las excusas, esto es un plato imperdonable a estas alturas. Es una falta de respeto". Lomana ha encajado el golpe impertérrita, algo que ha indignado aún más al chef: "Te veo sonriendo y no te veo preocupada". 

El 'apetecible' plato de Carmen Lomana.

El 'apetecible' plato de Carmen Lomana. TVE

Después de espetarle que no es una persona humilde y que no hace autocrítica en absoluto, Lomana se ha defendido: "Me molesta que digáis que no tengo interés. Lo que pasa es que a mí no me gusta llorar ni montar pollos, pero voy a empezar a hacer teatro". Estas palabras han hecho enfurecer a Jordi, el cual no ha podido reprimir más su bilis: "Corta el rollo, Carmen, ya. Estás de guasa y si me sigues demostrando que no te importa, puerta". Una humillación que nunca antes había vivido en el concurso. Las formas, el tono y los gestos gruesos han dejado en evidencia a Jordi. Lo siento, pero Carmen, pese a sus cosas, no se merecía semejante escarnio. Te has equivocado con tu rollo malote, Jordi. 

Más tarde, ya en la prueba de exteriores, Carmen se ha repuesto y ha asegurado a sus compañeros: "Se va a enterar Jordi de lo que vale un peine. Siempre me ataca, ahora no va a tener motivo". Ay, juro que ahí casi lloro de la emoción. Me ha recordado a esa niña que las cateaba todas y les prometía a sus padres que en septiembre las iba a sacar. No obstante, de nada ha servido que la pobre se moviera como pulpo en un garaje durante la prueba y no dejara de hacer cosas. A su ritmo del té de los domingos, sí, pero haciéndolas. Jordi se ha mostrado igual de implacable: "Estás despistada, Carmen. No sabes lo que haces". Ella, hundida, le ha rebatido: "Tú, con tal de meterte conmigo...". 

Para terminar de rematarla, Jordi ha ido por todas: "Carmen, te ha faltado energía, me has recordado a la señorita Pepis, deberías de hacer más autocrítica. Lo peor es que siempre crees que lo haces bien". La aludida no se ha quedado callada, ya con lágrimas en los ojos y la voz tomada a punto de derrumbarse sin remedio: "Me tienes manía y si esperas en la cocina una superwoman, te digo que no la vas a tener". En ese momento de hundimiento anímico, nadie la ha arropado y Santiago Segura (53), cual carroñero, se ha atrevido a ponerle el estoque: "Carmen, no llores porque llevas gafas y nadie te va a ver". ¿Se puede ser más maligno? No me gustan nada los compañeros como Santiago, los cuales las matan callando. ¡Mucho hombro falso y luego la pones a parir! 

La guerra de Dell'Atte y Lomana y la expulsión de María

María Castro, al borde de las lágrimas.

María Castro, al borde de las lágrimas. TVE

Desde las diez de la noche ya se apreciaba la guerrilla entre la italiana y la Lomana. No se pueden ni ver y ya se han dejado de buenas palabras. Se detestan. Como prueba, la gamberrada que ha iniciado Antonia Dell'Atte (58) en el robo de los ingredientes del que antes os hablaba. Tras ser informada de lo que debía hacer, ha preguntado al segundo: "¿Dónde cocina Carmen Lomana?"

Y hasta su puesto se ha dirigido, ante el estupor del jurado: "¡Anda que te lo has pensado!" Dell'Atte, carcajeándose: "Carmen la bellísima. Le voy a quitar los huevos porque yo estaba antes hasta los huevos". Claro que el malaje de Lomana no se ha quedado atrás: ella tampoco ha dudado en irse contra los ingredientes de la ex de Alessandro Lequio (58). "Se va a enterar, yo normalmente no soy mala, pero no la aguanto. Ella es como Cruella de Vil, solamente le faltan los dálmatas". No cabe duda de que su enemistad no es impostada y que ni la una ni la otra hará por remediar su odio. ¡Las espadas están en alto! Y también los cuchillos. Más le vale a la dirección del programa que las controle. 

Ahora me pongo serio. Estoy muy indignado: ¿María Castro (36), expulsada? Pero a quién se le ha ocurrido echarla. No hay derecho. Bien es verdad que este domingo no ha sido su día, pero una persona no puede ser buenísima una semana y nefasta a la otra. ¡Son personas, no robots! Os habéis cargado a una de las mejores cocineras del concurso. Hoy más que nunca se ha demostrado que lo que prima es el espectáculo por encima de la cocina. Que se lo digan también a Oscar Higares.

No, claramente María no ha empezado bien la noche. Ni la ha terminado. Ya en su primer plato se la notaba decepcionada: "No estoy nada satisfecha. Es un plato feo". Algo que han ratificado los miembros del jurado: "Los defectos se ven a simple vista. No se ha hecho un buen trabajo". Ella, con los ojos anegados en lágrimas, se ha termiando de romper: "Soy muy exigente y no estoy contenta". En la prueba de exteriores tampoco ha mejorado la cosa; se le han quemado las tartaletas que tenía que hacer. Una catástrofe que se ha sumido a su debacle.

"María, lo siento, no te he visto brillar, nos tienes acostumbrados a una mejor versión", le ha soltado, sin paliativos, Pepe Rodríguez (50). A estas alturas, la pobre María -que, insisto, la semana pasada era la reina de los fogones. ¡En qué quedamos!-, ha afrontado la prueba de eliminación con pocas energías y ha cateado en la cocina vanguardista que se le exigía. El jurado la ha expulsado y ella, qué mona, se ha despedido: "Soy positiva, creo que las cosas pasan por algo". 

Paz Vega, el descubrimiento, y Willy Bárcenas sin comer 

En la prueba de exteriores de esta semana, los concursantes se han desplazado al Teatro Real de Madrid para festejar su 200 aniversario con una comilona para 50 artistas y productores musicales de España. A la mesa se han sentado rostros como Pitingo (37), Amaia Montero, Carlos Baute (44), Becky G y el componente de Taburete, Willy Bárcenas. Renglón aparte se merece la aparición de Amaia, la cual ha hecho arder Twitter. Ay que ver, están a la que salta. La mujer ha dicho que le gusta comer más que cocinar y no veas la de comentarios. 

El nivel era alto y la comida debía estar exquisita. Las dos capitanas de la prueba eran  Paz Vega (42) y Ona Carbonell; la primera con el equipo azul, y la segunda con el rojo. Desde el minuto uno, las malas artes han reinado entre los dos equipos; uno le ha quitado la sal al otro, y este los cuchillos al contrincante. Pese a todo, lo que tengo que destacar de esta prueba es la pericia y la profesionalidad de Paz. Entre fogones, parece -no puedo evitar la maldad- una señorona de Murcia con seis hijos y que se ha curtido entre cacerolas. Toda una madraza que se desvive por sus retoños. Nunca me ha sorprendido como actriz en ningún papel, pero, oye, como capitana es la caña. Las redes piensan lo mismo. 

Autoritaria cuando tiene que serlo, rígida y sin grandes concesiones; ha llevado a su equipo recto como una vela. No se puede decir lo mismo de Ona, que ha demostrado que no sirve para mandar. Hija, no se puede tener todo. La medalla te la guardas para lo tuyo. La han toreado todos como les ha dado la gana; la primera, Antonia. Tanto, que en un momento dado, Ona, el pacifismo hecho carne, ha espetado: "Antonia, te lo he dicho 20 veces y no me has escuchado". 

El resultado de este descontrol en el equipo rojo es que este domingo ha habido seis comensales que se han quedado sin su plato de quinoa. Entre ellos, Willy Bárcenas y su banda de Taburete. Un bochorno qu ha encajado Eva González (37) yéndose a la cocina como una energúmena. El fallo había sido de Mario Vaquerizo (44), quien no había contado como se debe los platos. "No pasa nada, esperamos sin problema", ha asegurado Willy. En definita, una prueba de exteriores que ha terminado con Paz como favorita del jurado, y Ona en el cuerda floja. Ponte las pilas, querida, porque, visto lo visto, aquí no puede tener uno una mala semana. ¡Ay, Dios, qué estrés de fogones! A mí que me traigan la comida a domicilio después de ver lo que se sufre. 

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