Katie Zacharia, en la Casa Blanca, el pasado 13 de octubre.

Katie Zacharia, en la Casa Blanca, el pasado 13 de octubre. GTRES

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Katie Zacharia, tras su fulminante despido: su elogio al "amable" Donald Trump y el cargo que mantiene en su perfil

Su destitución, apenas 5 días después de su nombramiento, pone fin a uno de los pasos más breves por la portavocía de la Casa Blanca en la era Trump.

Más información: Cesada Katie Zacharia como portavoz de prensa de la Casa Blanca tras su caótica rueda de prensa y la polémica de su título

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Cinco días exactos. O lo que es lo mismo: un total de 120 horas. Ese ha sido el efímero suspiro de Katie Zacharia (42 años) al frente de la portavocía de la Casa Blanca. Un mandato meteórico consumido a la velocidad de un parpadeo. Un cargo sorprendentemente fugaz que la ha convertido, oficialmente, en la persona que menos tiempo ha ocupado su puesto durante la presidencia de Donald Trump (79).

Sin embargo, tras caer fulminada de la cúspide del poder político en Washington, la exasesora parece resistirse a dar el carpetazo definitivo. Al menos, en el plano digital.

Pese a que la noticia de su cese fulminante ha acaparado las portadas internacionales y dinamitado las redes sociales con una cascada incesante de titulares, la información que ofrece de sí misma en sus perfiles oficiales continúa inmutable: aún sigue presentándose como "secretaria de prensa" de la Casa Blanca.

"Secretaria de prensa de la Casa Blanca (cuenta personal). Esposa, Mamá y Abogada", rezan sus perfiles de Instagram y X. Una llamativa disonancia entre la cruda realidad del Ala Oeste y su escaparate digital.

Cierto es que apenas han transcurrido poco más de dieciocho horas de su cese. Pero Zacharia, a la que se encargó la compleja misión de ser la secretaria de prensa de Donald Trump, aún no ha sido capaz de eliminar de sus redes sociales el cargo que se le ha escurrido de las manos en un tris.

El choque con la realidad contrasta con el tono devocional de la que ha sido, hasta el momento, la única declaración tras consumarse la ruptura institucional.

"El presidente Trump es un hombre amable, maravilloso, servicial, atento, entusiasta y trabajador", ha escrito la estadounidense en sus redes sociales tras conocerse su destitución.

"Desearía que más estadounidenses lo apreciaran. Nadie hará jamás a Estados Unidos grande del modo en que él lo ha hecho y lo sigue haciendo. Ha sido un honor trabajar para él", añadía en su mensaje de despedida. Uno en el que adjuntaba una imagen junto al mandatario en su despacho en el West Wing.

Perfil de Katie Zacharia en X, horas después de ser destituida como portavoz de la Casa Blanca.

Perfil de Katie Zacharia en X, horas después de ser destituida como portavoz de la Casa Blanca. X

Ascenso exprés y caída en tres actos

La tragedia política de Zacharia es el relato de un tropiezo en cascada. Fichada de manera impulsiva por el propio Trump tras un único encuentro previo y bajo el aval de terceros, su desembarco en la sala de prensa del Ala Oeste fue la crónica de un naufragio anunciado.

Primero fue su debut. Caótico a más no poder. Su estreno en la palestra, el pasado martes, provocó un profundo estrépito en el circuito mediático del país.

Su comparecencia fue breve, titubeante. Y repleta de lapsus involuntarios. En ella llegó a confundir en pleno directo al presidente con su propio marido. Aquello incendió de inmediato las alarmas del gabinete.

Las redes ardieron y la convirtieron en carne de memes. En las plataformas digitales, miles de usuarios en todo el mundo se mofaron de ella. La llamaron "Barbie secretaria" o "la portavoz lectora". De inmediato, las plataformas dictaron sentencia: "La peor secretaria de prensa del mundo", se pudo leer. Horas después llegaría la catarsis final.

Luego llegó la polémica con sus credenciales jurídicas. La controversia se intensificó tras una entrevista con Sean Hannity (64), rostro estrella de Fox News y figura del círculo personal del mandatario.

El periodista le preguntó por su formación y por el uso de los términos lawyer y attorney para describir su perfil profesional. También le cuestionó, de manera directa, si había aprobado el Bar Exam. La prueba que faculta para ejercer la abogacía en Estados Unidos.

Zacharia, graduada en Derecho por la Universidad Pepperdine, reconoció que suspendió el examen de acceso a la abogacía de California y que nunca volvió a presentarse.

Argumentó, además, que su título de abogada era suficiente para su trayectoria profesional.

"Sabía que no necesitaría el examen de abogacía en China, y nos fuimos poco después", afirmó. "Y tras mudarme a China, creo que no le di mucha importancia a los resultados del examen ni lo consideré algo en lo que debiera centrarme, y me ofrecieron un trabajo en la división de práctica internacional de un bufete de abogados chino".

La controversia se centró en la diferencia entre poseer un título de Derecho y contar con la licencia necesaria para ejercer la abogacía en Estados Unidos.

Zacharia sostuvo que había recibido asesoramiento sobre cómo describir su formación y experiencia profesional. Pero las voces más críticas cuestionaron que se presentara como abogada sin haber superado el examen de acceso.

Su respuesta terminó por certificar su condena. Zacharia confirmó en horario de máxima audiencia, y ante la audiencia conservadora, que había inflado su currículum. Con ello precipitó su caída definitiva a la mañana siguiente.

La gota que colmó el vaso fue el veto de la cadena aliada. La sentencia de muerte profesional se dictó a la mañana siguiente desde los platós de Fox & Friends.

Las mordaces críticas vertidas por los locutores del programa de cabecera del conservadurismo estadounidense dejaron al descubierto que la portavoz había perdido el favor del único altavoz mediático que Trump respeta.

El efímero récord de Zacharia ha dejado pequeño el célebre precedente de Anthony Scaramucci (62), aquel director de comunicación que en el primer mandato de Trump duró apenas 11 días en el cargo.

El propio Scaramucci, hoy alineado en la oposición al magnate, no ha tardado en dirigirse a la destituida Zacharia en la red X para darle un consejo personal.

"Querida Katie Zacharia: habla el mayor experto del mundo en mandatos efímeros en la Casa Blanca. Apaga las noticias y vete a disfrutar de tu familia. Con el tiempo te darás cuenta de que el Universo te hizo un favor enorme", ha sentenciado.

Consuelo familiar tras el naufragio político

Así, se produjo el desenlace final. Exactamente una semana después de anunciar que contrataría a la comentarista televisiva como su próxima secretaria de prensa de la Casa Blanca, Donald Trump la despidió de manera fulminante.

Ante los micrófonos, el presidente adoptó una actitud paternalista. Aseguró que le había recomendado a Zacharia "reconsiderar el cargo" tras la tormenta mediática y tildando el trato de la prensa de "despiadado".

"Le dije a Katie: ‘Katie, sabes, no tienes que hacer esto’ [...] Las noticias han sido muy crueles con ella. Nunca había visto algo así. Y le dije, sinceramente: ‘Si yo fuera tú, lo reconsideraría’. Piénsalo, pero yo lo reconsideraría. Tiene un marido y una familia maravillosos... quizás esto no sea para ella”, declaró Trump a los periodistas.

Donald Trump y Katie Zacharia, en la Casa Blanca.

Donald Trump y Katie Zacharia, en la Casa Blanca. GTRES

"Solo quiero que sea feliz", zanjó. Sin embargo, fuentes de la propia cadena Fox confirmaron que no hubo renuncia voluntaria: se trató de una destitución fulminante.

Previsiblemente devastada en el plano personal, esta ferviente defensora del movimiento MAGA abandona Washington tras una etapa previa en la que percibía 100.000 dólares mensuales (unos 88.700 euros) por asesorar en comunicación al Trump Media and Technology Group.

Zacharia busca ahora refugio en California junto a su marido Tyler —ejecutivo en el estudio de cine religioso Angel Studios— y sus cuatro hijos.

El núcleo familiar se convierte en el único sostén tras protagonizar uno de los fiascos más estrepitosos y comentados en la convulsa historia de la comunicación presidencial estadounidense.