Shakira en su entrada al Macondo Park este domingo, 27 de septiembre.

Shakira en su entrada al Macondo Park este domingo, 27 de septiembre. EL ESPAÑOL

Celebrities DESDE DENTRO

Caminé con Shakira ante 55.000 personas y estoy en shock: así me infiltré entre sus 'walkers' en su show de Madrid

Este domingo, 27 de septiembre, asistí al sexto concierto de la colombiana en la capital y así lo viví desde dentro.

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Hay un momento de la noche de este domingo, 27 de septiembre, que todavía no sé muy bien cómo explicar. Se abren las cortinas y, de repente, estoy caminando hacia un estadio lleno.

Delante de mí está Shakira (49 años). A mi alrededor, 55.000 personas gritan, levantan sus teléfonos móviles y disparan sus flashes intentando conseguir una imagen de ella.

Y, aunque sé perfectamente que no soy yo a quien han venido a ver, durante unos segundos tengo la sensación de formar parte de algo enorme.

Me quedo en shock.

Lo primero que hago es ponerme las gafas galácticas que nos han entregado unos minutos antes. Después empiezo a grabar. No puedo parar. Miro a un lado, al otro, hacia las gradas, hacia el frente. Intento quedarme con cada detalle porque sé que probablemente no volveré a vivir algo parecido.

Shakira sobre el escenario este domingo, 27 de septiembre.

Shakira sobre el escenario este domingo, 27 de septiembre. EL ESPAÑOL

Es difícil no emocionarse cuando 55.000 personas corean el nombre de una artista y tú estás entrando en el mismo recinto que ella, formando parte de su llegada al escenario.

¿Cuántas personas conoces que hayan entrado siendo protagonistas, aunque sea durante unos minutos, a un auditorio lleno con más de 50.000 personas?

Yo, desde luego, no muchas. Y eso es precisamente lo que hace tan especial la experiencia de caminar con 'La Loba'.

Pero para llegar hasta ese momento hay que empezar varias horas antes. Y lo primero que descubro es que caminar con Shakira no es, ni mucho menos, algo imposible o reservado exclusivamente a quienes tienen algún tipo de relación con la artista.

En mi caso, acudí como periodista 'infiltrado' para contar la experiencia, pero la realidad es que cualquier fan puede llegar a conseguirlo.

Live Nation y el equipo de Shakira han repartido a través de medios de comunicación y redes sociales concursos y sorteos con plazas para acompañar a la colombiana en su entrada al estadio. Así se ha formado el séquito que camina con ella antes de que comience el concierto.

No necesitas ser una superestrella para conseguirlo. Necesitas tener suerte.

Eso sí, hay una diferencia. No todos ocupan la misma posición. Los invitados VIPs son quienes encabezan la marcha y tienen una mayor cercanía con Shakira. El resto caminamos detrás, formando parte de esa comitiva que poco después será observada por miles de personas desde las gradas.

Shakira sobre el escenario del Macondo Park en Madrid.

Shakira sobre el escenario del Macondo Park en Madrid. Cedida a EL ESPAÑOL.

Este domingo, 27 de septiembre, fuimos 120 personas las que tuvimos la oportunidad de hacerlo. Y aquí llega uno de los datos que más me sorprendieron: solo alrededor del 15% eran personas conocidas del equipo. El resto eran fans o personas que habían probado suerte en alguno de los concursos.

Así que sí, a la pregunta de si una persona cualquiera puede caminar con 'La Loba', la respuesta es sí.

La aventura comienza en Macondo Park. Hay una hora para acudir al punto de encuentro, entre las 18:30 y las 19:30.

Allí, entre toda la gente que empieza a llegar al recinto, hay una chica sujetando un cartel en el que se puede leer "Caminar con la Loba". Es imposible no sentir un pequeño cosquilleo al encontrarlo. Ese cartel es la puerta de entrada a lo que está a punto de suceder.

A partir de ahí empieza el proceso de comprobaciones. Y aquí llega otra de las cosas que no esperaba: el filtro hay que pasarlo tres veces. La organización comprueba el código QR en diferentes puntos para evitar que alguien pueda colarse. Después llega la última revisión, la colocación de la pulsera y, finalmente, la espera.

Y entonces empiezan los nervios.

Nos organizan en cuatro filas y poco a poco voy entendiendo cómo funciona la distribución. Hay un detalle que resulta bastante determinante: la altura.

La posición que ocupas y, en consecuencia, la distancia a la que estarás de Shakira depende en buena medida de cuánto midas. Nunca pensé que iba a estar tan contento de ser bajito.

En mi fila soy el quinto. Detrás de mí todavía hay más de quince personas. Sé que no voy a estar justo detrás de Shakira, pero también tengo claro que voy a estar suficientemente cerca como para vivir desde dentro uno de esos momentos que normalmente solo vemos desde el otro lado de la pantalla.

Pasa una hora y comienzan a repartir los chubasqueros plateados y las famosas gafas galácticas. Nos las ponemos y, de repente, todos tenemos el mismo aspecto.

Son parte del concepto de la entrada y, además, un regalo de la artista que podemos llevarnos a casa. Es uno de esos detalles que hacen que la experiencia empiece a sentirse todavía más real.

Quedan diez minutos.

Shakira junto a Álvaro Morte en la caminata hacia el escenario en Madrid.

Shakira junto a Álvaro Morte en la caminata hacia el escenario en Madrid. EL ESPAÑOL

Y es entonces cuando aparecen los VIPs. Hasta prácticamente el último momento no sabemos quiénes serán los encargados de encabezar la caminata. Cuando finalmente aparecen, la expectación aumenta todavía más.

Junto a Shakira está Álvaro Morte (51 años). El actor de La Casa de Papel, conocido internacionalmente, acompaña a la colombiana en la primera posición y, cuando el público descubre quién está entrando, la reacción del estadio es inmediata.

Antes de abrir las cortinas todavía queda un último momento de calma. Se hacen las fotografías que después acabarán en medios de comunicación y redes sociales.

Todos sabemos que son esas imágenes las que terminarán contando, de alguna manera, lo que está a punto de ocurrir.

Pero entonces se enciende el foco. Se abren las cortinas. Y empieza la caminata.

Lo que sucede en ese instante es difícil de describir. El ruido es ensordecedor. La gente grita, los móviles se levantan por todas partes y los flashes no paran.

Intentan llegar hasta Shakira a través de sus pantallas, conseguir una fotografía, un vídeo, un segundo de la artista antes de que desaparezca camino del escenario. Y nosotros estamos ahí, caminando hacia el mismo lugar.

"¿Quiénes sois?", se escucha entre el público. Y por un momento casi me hago yo mismo esa pregunta.

Porque ahí está la clave de toda esta experiencia. Cuando sales ante 55.000 personas entiendes que lo verdaderamente extraordinario no es haber estado cerca de Shakira. De hecho, siendo sincero, no la tuve tan cerca como quizá pueda imaginar quien vea las fotografías.

Caminando junto a Shakira en su sexto concierto de Madrid.

Caminando junto a Shakira en su sexto concierto de Madrid. EL ESPAÑOL

Lo extraordinario es haber podido vivir desde dentro lo que normalmente sucede al otro lado.

Ver a miles de personas esperando a una sola mujer. Sentir cómo el estadio se viene abajo cuando aparece. Escuchar sus gritos. Ver todos esos teléfonos apuntando hacia el mismo sitio.

Y saber que tú también estás formando parte de esos minutos que preceden a su entrada en escena.

Durante unos instantes dejo de ser periodista, dejo de ser espectador y simplemente intento entender lo que estoy viviendo. Me pongo las gafas, saco el teléfono y sigo grabando. Miro a todas partes porque no quiero perderme nada.

Quiero recordarlo exactamente así: las luces, los gritos, los flashes, las 55.000 personas y esa sensación de estar dentro de un espectáculo que todavía no ha empezado, pero que ya ha conseguido poner a todo un estadio en pie.

Después Shakira llega al escenario y comienza un concierto de más de dos horas. Pero para mí el concierto empezó unos minutos antes, cuando se abrió aquella cortina.

Este domingo, 27 de septiembre, caminé con Shakira. Sí. Pero, sobre todo, caminé delante de 55.000 personas que estaban esperando verla. Y creo que eso es lo que recordaré para siempre.

Porque quizá lo más difícil de explicar no sea que durante unos minutos caminé con 'La Loba'. Lo verdaderamente difícil de explicar es cómo se siente uno cuando, de repente, las 55.000 personas que normalmente ve desde una grada o a través de una pantalla están delante de ti, gritando, grabando y esperando que aparezca ella.

Y entonces entiendes, aunque solo sea durante unos minutos, lo que significa ser Shakira.