David y Victoria Beckham junto a Brooklyn y Nicola, en 2023.

David y Victoria Beckham junto a Brooklyn y Nicola, en 2023. Gtres

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Brooklyn Beckham desea recuperar el control legal de su propio nombre y sus padres le ofrecen una mediación familiar

Fue entre 2016 y 2017 cuando su madre registró la marca Brooklyn Beckham en Reino Unido y la Unión Europea para proteger a su primogénito. 

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La guerra de la familia Beckham se recrudece a cada paso y no tiene visos de alcanzar una tregua. Brooklyn Beckham (27 años), el hijo mayor de David (50) y Victoria Beckham (51), ha detonado la última bomba en el seno familiar: quiere recuperar el control de su propio nombre. 

El marido de Nicola Peltz (31) estaría estudiando cómo reapropiarse legalmente de su nombre completo, una década después de que su madre lo registrara como marca en plena construcción del imperio Beckham.

Según diversas informaciones británicas, el joven, que ahora se presenta como Brooklyn Peltz-Beckham desde su boda con la actriz y heredera estadounidense Nicola Peltz, siente que ha llegado el momento de recuperar el control sobre su identidad comercial.

Brooklyn y su esposa, en un acto público.

Brooklyn y su esposa, en un acto público. Gtres

Su intención es romper, al menos en este aspecto, con el férreo paraguas empresarial de sus padres. La raíz del conflicto está en una decisión tomada cuando Brooklyn aún era menor de edad.

Entre 2016 y 2017, Victoria Beckham registró "Brooklyn Beckham" como marca en Reino Unido y la Unión Europea, al igual que hizo con los nombres de sus otros tres hijos, Romeo, Cruz y Harper.

El movimiento, frecuente entre familias de celebridades, pretendía blindar el uso comercial de esos nombres y evitar que terceros se aprovecharan de su notoriedad en productos tan diversos como moda, belleza, juguetes, publicaciones o contenidos de entretenimiento.

"Victoria registró la propiedad intelectual de su nombre completo […] para protegerlo y asegurarse de que nadie más pudiera explotar su famoso nombre", resume una fuente a The Sun, insistiendo en que no se trató de una maniobra "malintencionada", sino de una estrategia preventiva de marca.

La situación ha cambiado, sin embargo, ahora que Brooklyn es adulto, se ha casado y trata de consolidarse como una figura independiente, especialmente en el ámbito digital y gastronómico, donde se vende como aspirante a influencer culinario.

Según esas mismas fuentes, el joven percibe el registro de su nombre como un símbolo más del "control" que sus padres han ejercido sobre su vida y su carrera.

La última imagen de toda la familia unida, en 2023, en Londres.

La última imagen de toda la familia unida, en 2023, en Londres. Gtres

"Desde la perspectiva de Brooklyn, fue un ejemplo más del control que ejercían sobre él. Se siente infantilizado y solo quiere recuperar el control sobre las cosas más simples: su nombre", habría dicho un allegado, en alusión a la tensión acumulada en los últimos años.

Al estar la marca 'Brooklyn Beckham' en manos de Victoria como titular, cualquier uso comercial de ese nombre en sectores cubiertos por el registro necesitaría, en teoría, autorización formal de la propietaria o, al menos, una reordenación interna de derechos.

Los registros actuales tienen fijado su vencimiento en diciembre de 2026 y, a partir de ese momento, será necesario renovarlos para mantener su vigencia.

Es precisamente esa fecha la que Brooklyn estaría tomando como horizonte para estudiar acciones legales y plantearse si quiere asumir él mismo la titularidad de la marca, con sus propios abogados y criterios comerciales.

La disputa por el nombre llega, además, en el peor momento en lo emocional. Medios británicos y estadounidenses aseguran que Brooklyn no habla con sus padres desde hace unos 15 meses, un periodo en el que el distanciamiento se habría hecho total, también en redes sociales.

Informaciones procedentes de Estados Unidos apuntan a que David y Victoria habrían ofrecido una mediación familiar "estructurada" para intentar reconducir la situación.

Esa, de momento, hipotética reunión o acercamiento se celebraría con la presencia de abogados, los padres de Nicola Peltz, algunos de sus hermanos e incluso un terapeuta o mediador, con el objetivo de "sanar la brecha", y encauzar tanto los asuntos personales como los comerciales.

Por ahora, sin embargo, el primogénito se limitaría a "sopesar todas sus opciones" sin haber tomado una decisión definitiva, lo que mantiene abierto el escenario de un posible choque legal entre el hijo que quiere construir su propio nombre y la marca familiar. 

El post de Victoria

Hace justo 3 días, Victoria Beckham colgó un post en Instagram que muchos interpretaron como una suerte de pulla hacia su hijo mayor.

La diseñadora compartió en Instagram un photo dump de sus vacaciones en Florida junto a David y tres de sus cuatro hijos, presumiendo de unidad y felicidad bajo el sol.

En el texto, escribió mensajes del tipo "Kisses from Miami" y "Being together for the holidays makes me so happy. I love you all so much", subrayando lo afortunada que se sentía por estar con los suyos y acompañando las imágenes con corazones y gestos de agradecimiento.

Sin embargo, en ese retrato de armonía faltaba un protagonista evidente: Brooklyn, ausente de todas las fotos. En la imagen se ve a la familia posando en el palco del nuevo estadio, alineados en una sola fila y muy juntos, proyectando la idea de un bloque compacto.

La composición sitúa a la pareja en el centro, flanqueada por sus hijos y las parejas de estos, como si se tratara de un retrato oficial cuidadosamente orquestado.

Los gestos resultan relajados y las sonrisas, amplias; todos miran directamente a cámara y no hay rastro de tensión visible, lo que refuerza esa narrativa de familia feliz que desean transmitir.

Mientras la guerra con su hijo mayor sigue abierta, David y Victoria Beckham se empeñan en exhibir unidad y normalidad junto a sus otros tres hijos.

Sin embargo, la instantánea se convierte en el recordatorio más elocuente del distanciamiento entre Brooklyn, sus padres y el resto de sus hermanos.