Felipe VI, en una imagen captada en 2020.
Felipe VI, gran aficionado a la astronomía, observará el eclipse desde el museo Son Marroig de Deià, en la Serra de Tramuntana
Es muy probable que la emérita Sofía acompañe al Rey este miércoles, día 12 de agosto. No hay confirmación de que Letizia y sus hijas estén presentes.
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España entera mira al cielo este miércoles, 12 de agosto, para no perderse el eclipse solar. No se habla de otra cosa en los últimos días, incluso en la crónica social española: los famosos se preparan para tan histórico momento. También Casa Real.
En las últimas horas, se ha confirmado que Felipe VI (58 años) observará el eclipse desde una posición privilegiada en Mallorca. No en vano, la isla balear se ha posicionado como uno de los enclaves geográficos más idóneos y estratégicos para presenciar el esperado eclipse.
Tal y como ha avanzado Última Hora, el monarca, gran aficionado a la astronomía, se desplazará al histórico museo de Son Marroig, ubicado en el municipio de Deià y enclavado en la Serra de Tramuntana, para presenciar el fenómeno astronómico desde una de sus atalayas.
Felipe VI y Letizia, en Almonte, en 2020.
Se trata de un paraje que el Rey y su familia conocen a la perfección, habida cuenta de que ya lo recorrieron durante sus habituales estancias estivales en la isla en el año 2019.
El mencionado medio desliza que Felipe VI podría estar acompañado por su madre, la emérita Sofía (87), también amante de la fotografía. Eso sí, no hay confirmación oficial sobre la presencia de Letizia (53) y sus hijas, la princesa Leonor (20) y la infanta Sofía (19).
El Rey y la astronomía
El rey Felipe VI ha vuelto a recordar recientemente su afición a la astronomía, como ha puesto de manifiesto a lo largo de los años en diferentes visitas a observatorios.
Una de ellas fue en el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería, el 29 de junio de 2005, cuando el entonces príncipe Felipe recordó el origen de su afición.
"Me viene por influencia familiar por mi abuela materna, de origen alemán, que me introdujo en la astrofísica desde pequeño", dijo el hoy Rey recordando a la madre de la reina Sofía, Federica de Grecia, que falleció en Madrid en 1981.
También rememoró este interés durante la inauguración del Año Internacional de la Astronomía el 27 de enero de 2009 en Madrid, en el CSIC.
El Rey, mirando por un telescopio.
En 2005 inauguró en Guadalajara un radiotelescopio del Centro Astronómico de Yebes, unas instalaciones en las que el entonces príncipe ya había estado allí en varias ocasiones en visita privada.
En 2009 presidió la inauguración en España del Año Internacional de la Astronomía en Madrid y, al año siguiente, visitó las instalaciones del Real Observatorio de Madrid, tras su renovación y ampliación.
Y como rey, en 2015 visitó el Observatorio del Teide (Tenerife) e inauguró la instalación del experimento Quijote y seis telescopios robóticos, además de participar en el acto del trigésimo aniversario de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias.
La historia de Son Marroig
Volviendo al lugar escogido por el jefe del Estado, la elección de Son Marroig como observatorio del eclipse no obedece a la casualidad.
Clasificado administrativamente como Bien de Interés Cultural, el complejo constituye uno de los espacios de dinamización cultural e histórica más emblemáticos de todo el archipiélago balear.
Creado en 1927 en homenaje al archiduque Luis Salvador de Austria, el espacio museístico custodia el legado y las vivencias de una figura intelectual que resultó clave para la interpretación cultural del mar Mediterráneo entre las postrimerías del siglo XIX y los primeros años de la centuria pasada.
Desde el punto de vista estrictamente astronómico, el emplazamiento ofrece unas prestaciones visuales de primer orden.
Su icónico mirador, erigido en voladizo sobre el Mediterráneo y proyectado de cara a la inconfundible silueta rocosa de Sa Foradada, transforma la finca en un teatro natural privilegiado para el seguimiento de fenómenos celestes de gran envergadura.
Felipe y Letizia, en el parque de Doñana.
El archiduque Luis Salvador adquirió la propiedad en 1876, justo después de haber comprado la vecina finca de Miramar.
Durante las obras de acondicionamiento, el aristócrata austriaco tuvo el cuidado de conservar la emblemática torre defensiva levantada en el siglo XVI.
Un elemento arquitectónico que se mantiene en pie como testimonio mudo de la época en que la costa norte mallorquina sufría las constantes incursiones de la piratería corsaria.
A la muerte del archiduque en 1915, la titularidad del enclave recayó sobre la figura de su secretario personal, Antoni Vives. Bajo la tutela de sus herederos, el predio abrió sus puertas al público como museo en 1927.
Con el paso de los decenios, Son Marroig ha sabido diversificar su actividad.
Además de albergar eventos de carácter privado, la finca se consolidó en 1978 como la sede permanente del renombrado Festival Internacional de Música de Deià, uno de los acontecimientos culturales de mayor prestigio del verano en las Islas Baleares.