Carlos III junto a su madre, Isabel II, en una imagen tomada en 2004.

Carlos III junto a su madre, Isabel II, en una imagen tomada en 2004. Gtres

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El emotivo homenaje de Carlos III a Isabel II por su centenario: "Querida mamá. Permanecerás en nuestros corazones siempre"

El monarca ha destacado de la Reina la gran estabilidad que aportó y la "constancia y firmeza" con la que afrontó los desafíos de su tiempo.

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En el que habría sido el centenario del nacimiento de Isabel II, este 21 de abril pero del año 1926, el rey Carlos III (77 años) ha rendido un homenaje cargado de emoción y memoria histórica. Ha hablado el Rey, pero también el hijo.

En un mensaje grabado desde la antigua biblioteca del Castillo de Balmoral, el soberano ha evocado la figura de su madre, destacando, ante todo, la estabilidad que supo imprimir durante su reinado, en un siglo marcado por transformaciones profundas.

"Que Dios te bendiga… permanecerás para siempre en nuestros corazones y oraciones", ha expresado, en una de las frases más personales de su intervención.

El monarca ha subrayado, al cabo, la "constancia, firmeza y dedicación absoluta" con la que Isabel II afrontó los desafíos de su tiempo, desde la posguerra hasta la era digital, pasando por crisis políticas, sociales y geopolíticas que moldearon el Reino Unido y la Commonwealth.

Carlos III junto a su madre en un acto de la Familia Real británica.

Carlos III junto a su madre en un acto de la Familia Real británica. Gtres

Carlos III se dirige a su madre como "querida mamá" y sostiene que hay muchos problemas que hoy en día "pueden haberla preocupado profundamente".

El Rey ha compartido un mensaje en vídeo para "reflexionar sobre la vida y la pérdida de una soberana que significó mucho para todos nosotros".

"Así pues, jóvenes o mayores, y cualesquiera que sean nuestras diferencias, busquemos seguir este ejemplo, haciendo de hoy no la conmemoración de un hito marcado por la ausencia, sino la celebración de una vida bien vivida".

"Y un legado de esperanza, mientras nos esforzamos juntos por un mañana mejor y más feliz, un mañana arraigado en la paz, la justicia, la prosperidad y la seguridad".

El mensaje llega en un momento complejo para la Casa Real británica. Sobre todo, por todos los escándalos que ha protagonizado Andrew Mountbatten-Windsor (66) a raíz de sus vínculos con Epstein.

El duque de York enfrenta investigaciones policiales relacionadas con su vínculo con el pedófilo, condenado por delitos sexuales, y fue detenido a principios de este año en el marco de acusaciones vinculadas a su conducta en el ejercicio de funciones públicas.

Madre e hijo en Braemar, en 2018.

Madre e hijo en Braemar, en 2018. Gtres

Aunque el Palacio de Buckingham evitó comentar directamente sobre estas cuestiones, sí reconoció que el Rey hacía referencia a "los desafíos y problemas del mundo actual" que podrían haber inquietado a la difunta soberana.

Entre esos desafíos figuran la guerra en Ucrania, el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, la creciente polarización social en el Reino Unido y tensiones internas que afectan a la cohesión nacional.

"Me reconforta su creencia de que la bondad siempre prevalecerá y de que un amanecer más brillante nunca está lejos del horizonte", ha afirmado Carlos III, apelando a una visión optimista que, según él, caracterizó a su madre.

Isabel II nació el 21 de abril de 1926 en el barrio londinense de Mayfair. Bautizada como Elizabeth Alexandra Mary, era entonces la tercera en la línea de sucesión al trono, por detrás de su tío Eduardo, príncipe de Gales, y de su padre, el entonces duque de York.

Su destino cambió de forma abrupta en 1936: la muerte de su abuelo, Jorge V, llevó a Eduardo VIII al trono, pero su abdicación ese mismo año para casarse con Wallis Simpson alteró por completo el orden sucesorio.

El padre de Isabel se convirtió en el rey Jorge VI, y ella pasó a ser heredera. La joven princesa asumió responsabilidades públicas desde muy temprana edad.

A los 14 años pronunció su primer discurso radiofónico, dirigido a los niños evacuados durante la Segunda Guerra Mundial, en el que animaba a "hacer del mundo del mañana un lugar mejor y más feliz".

En su discurso actual, Carlos III ha recuperado esa cita en su mensaje, subrayando que su madre mantuvo esa convicción a lo largo de toda su vida.

La exmonarca y el hoy rey de Inglaterra, en Londres, en 2017.

La exmonarca y el hoy rey de Inglaterra, en Londres, en 2017. Gtres

Aunque muchos esperaban que Isabel II alcanzara los 100 años, como su madre, la Reina Madre, falleció a los 96.

Su muerte marcó el final de una era y abrió un periodo de transición para la monarquía británica, que hoy enfrenta el reto de mantener su relevancia en un país y un mundo en transformación.

A lo largo de esta semana, miembros de alto rango de la Familia Real participarán en actos conmemorativos dedicados a la vida y legado de Isabel II.

Entre ellos, una visita del rey y la reina consorte para revisar las propuestas de diseño del futuro Monumento a la Reina Isabel, un homenaje nacional permanente que busca reflejar su impacto histórico.

Posteriormente, se celebrará una recepción en el Palacio de Buckingham para recordar la ocasión junto a representantes de instituciones, organizaciones benéficas y países de la Commonwealth.

En su mensaje, Carlos III destaca que millones de personas recordarán a Isabel II por momentos de importancia nacional -desde su coronación en 1953 hasta su aparición junto al Oso Paddington en su Jubileo de Platino-, mientras que otros conservarán de ella una sonrisa o una palabra amable.

Carlos III saludando a su madre.

Carlos III saludando a su madre. Gtres

Esa dualidad, entre la figura pública y la mujer cercana, ha sido una constante en los tributos que se han sucedido desde su fallecimiento. Un mensaje para el futuro .

En un mundo marcado por la incertidumbre, Carlos III apela a la responsabilidad colectiva y a la esperanza, evocando la visión de servicio que caracterizó a su madre.

"Todos podemos contribuir a construir un futuro mejor", ha afirmado Carlos III, retomando las palabras de la joven princesa que, sin saberlo, se preparaba para convertirse en la monarca más longeva de la historia británica.

El centenario de Isabel II no solo invita a mirar atrás, sino también a preguntarse cómo evolucionará la institución que ella representó durante siete décadas.

Su legado, según su hijo, sigue siendo una guía moral en tiempos turbulentos.