La presentadora Susanna Griso.
Susanna Griso, 56 años: "De mi infancia recuerdo bajar todas las mañanas a la playa con mi padre y buscar coquinas"
La presentadora de 'Espejo Público' recuerda con cariño las jornadas estivales junto a su familia.
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Susanna Griso dio el pistoletazo de salida a la nueva temporada de Espejo Público el pasado lunes un especial desde Ceuta para informar sobre la última hora de la crisis migratoria.
La presentadora, de 56 años, ha retomado así el trabajo después de casarse con el empresario Luis Enríquez y tras unas semanas en las que el descanso, los viajes y la familia han ocupado buena parte de su tiempo.
Ahora toca volver a la actualidad, a las entrevistas y, sobre todo, a los madrugones, que reconoce que siguen siendo uno de los aspectos más duros de su rutina televisiva.
Pero antes de regresar a la rutina televisiva, Griso ha echado la vista atrás para hablar de su manera de entender el verano y recuperar algunos de sus recuerdos más personales.
Entre ellos destaca una imagen ligada a su infancia y a su padre. "Cuando yo era pequeña, veraneábamos en un edificio que estaba delante de la playa, que recuerdo que era un cuarto piso sin ascensor", aseguró en una entrevista para El Mundo.
"Ahí nos juntábamos. Yo soy de familia numerosísima", añade Susanna, la menor de siete hermanos.
Aquellos veranos tenían un ritual que se repetía cada mañana. "Lo primero que hacíamos todas las mañanas era bajar con mi padre y buscábamos coquinas", narra.
Susanna Griso en 'Espejo Público'.
La búsqueda se prolongaba hasta casi la hora del aperitivo: "Estábamos hasta la una y media o así; a la hora del aperitivo nos comíamos las coquinas".
Para ella, sin embargo, lo importante no era tanto el pequeño banquete como compartir aquellas horas con su padre. "A mí me divertía muchísimo, me pasaba mucho rato con él buscando coquinas".
La periodista catalana conserva incluso una escena muy concreta de aquellas jornadas estivales: "Recuerdo a mi padre que las iba guardando por todas partes en el bañador y luego nos las comíamos".
Se trata de una estampa que hoy ya no puede reproducir cuando regresa a aquella misma playa: "Ahora vas a esa misma playa y ya no encuentras. No sé si es que las esquilmamos todas o es que algo ha cambiado en el Mediterráneo"
"Alma viajera"
Con el paso de los años, sus vacaciones de verano cambiaron, y el viaje pasó a ocupar un lugar protagonista en sus planes.
"Normalmente, lo que he hecho casi siempre es escaparme", reconoce Griso, que asegura tener un "alma viajera". Una afición que le viene de familia y que también ha transmitido a sus propios hijos.
Su verano ideal era coger "una maleta prácticamente el primer día" y regresar "el último con el tiempo justo para superar un jet lag".
Ahora, tras su reciente boda y con las obligaciones familiares y profesionales, reconoce que debe buscar un punto de equilibrio: "Tengo que repartirme entre la familia y mis inclinaciones naturales a viajar".
Susanna Griso en una de sus visitas a 'El Hormiguero'.
El regreso a Espejo Público supone, además, recuperar los sacrificios habituales de la profesión.
Griso, que afronta su temporada número 21 al frente del matinal, admite que renuncia incluso a la siesta por comidas en las que puede atender a sus fuentes, porque "en un programa como este el contexto es muy importante".
Pero el gran enemigo sigue siendo el sueño. "Lo más complicado, después de tantos años, son los madrugones, y mira que llevo tiempo. 20 años y no me acostumbro", confiesa.
"Lo de las ocho horas es un sueño. No consigo en todo el año dormir ocho horas seguidas", concluye.