Embalse de Orellana, en Badajoz.

Embalse de Orellana, en Badajoz. Junta de Extremadura

Bluper

La playa de interior perfecta para descansar: un palacio declarado Bien de Interés Cultural y a 80 km de Mérida

Este lugar, uno de los más visitados de la comunidad autónoma, supone un oasis acuático en Extremadura.

Más información: Cambio de programación este martes en RTVE: Loles León salta a La 1 y hará tándem con Henar Álvarez contra Marc Giró

Merce Moreno
Publicada

Ubicada en el corazón de la provincia de Badajoz, el pueblo de Orellana la Vieja se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más singulares y atractivos de la geografía extremeña.

Esta localidad, de apenas 2.000 habitantes, acoge la famosa playa de la Costa Dulce, un paraje que marcó un hito histórico a nivel nacional al convertirse, en el año 2010, en la primera playa de interior de toda España en obtener el distintivo de la Bandera Azul.

Este reconocimiento, que se ha renovado de manera ininterrumpida desde entonces, no solo certifica la excelente calidad de sus aguas para el baño.

También la pulcritud de sus accesos, la seguridad de sus instalaciones y un compromiso firme con la gestión medioambiental, situándola al mismo nivel de excelencia que los mejores destinos del litoral mediterráneo o atlántico.

La ubicación geográfica de Orellana es estratégica para el turismo regional. Se sitúa a unos 80 kilómetros de Mérida, así como a unos 100 kilómetros de las ciudades de Badajoz y Cáceres, lo que convierte a la playa de la Costa Dulce en la escapada de un solo día perfecta.

El palacio de Altamirano, uno de los sitios más destacados de Orellana la Vieja.

El palacio de Altamirano, uno de los sitios más destacados de Orellana la Vieja. Turismo de Badajoz

Eso sí, el atractivo de Orellana trasciende sus aguas. El municipio atesora un rico legado histórico que tiene su máximo exponente en el palacio de los Altamirano.

Esta imponente edificación, que domina el perfil del casco urbano, es una pieza fundamental de la arquitectura señorial de Extremadura.

Se trata de una construcción robusta que fusiona armónicamente los elementos defensivos propios de una fortaleza medieval con la sobriedad y elegancia de un palacio renacentista.

Debido a su incalculable valor patrimonial e histórico, este complejo fue declarado oficialmente Bien de Interés Cultural en el año 1988, y pasear por sus alrededores supone un viaje directo al pasado de la estirpe nobiliaria que dio nombre y prestigio al pueblo.

Ideal para el deporte acuático

Para el visitante, las opciones de ocio son inagotables. Además del descanso en la arena, se pueden realizar rutas de senderismo, practicar vela, piragüismo o windsurf, y disfrutar de la observación de aves en esta Zona de Especial Protección (ZEPA).

La visita a Orellana la Vieja no queda completa hasta degustar los platos típicos del pueblo y alrededores, como los peces de río, el refrescante ajoblanco y la tradicional caldereta de cordero.

Y, para terminar, una serie de deliciosos postres: las flores extremeñas, los roscos blancos, las perrunillas, las roscas de candil...