Mario Casas.

Mario Casas. Instagram

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Mario Casas, actor, sobre su infancia en los 90: "De pequeño salí muy deformado, era como un monstruo"

El intérprete nació en un barrio muy humilde, donde recuerda una niñez marcada por la felicidad y las películas.

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Mario Casas es hoy uno de los actores más reconocidos de su generación, pero su historia comienza lejos del foco, en una infancia marcada por la sencillez, la familia y una relación casi íntima con el cine.

Nacido en A Coruña, se trasladó con apenas cuatro años a Barcelona junto a su familia, y más tarde, con 18, dio el salto a Madrid en una decisión que cambiaría su vida. Ese recorrido entre ciudades ha construido en él una identidad abierta, sin un acento definido, fruto de esa mezcla de lugares.

Sus padres eran muy jóvenes cuando le tuvieron —su madre, Heidi, tenía 17 años y su padre, Ramón, 19—, y poco después llegó su hermana. Creció en un entorno humilde, muy unido, donde la familia se convirtió en su refugio.

"Yo vengo de una familia muy humilde, he crecido en un barrio muy barrio. Aunque haya logrado muchas metas, no me olvido de quién soy", reconoció en una entrevista en Esquire.

A pesar de definir su infancia como "maravillosa", también estuvo marcada por ciertas inseguridades. Durante años, lo pasó mal porque le daban "mucha caña” por su físico: era bajito y su desarrollo fue tardío.

Mario Casas de niño

Mario Casas de niño TVE

"Hasta los 15 años tenía cuerpo de niño", reveló en el programa de En la tuya o en la mía de RTVE. Aun así, su carácter sociable siempre estuvo presente: asegura que fue "ligón" desde pequeño y que tuvo su primera "novia" con solo cuatro años.

Su energía era inagotable, aunque dispersa, probó de todo: fútbol, baile, canto o ping-pong. Esa inquietud le llevó también a dar sus primeros pasos frente a la cámara como niño de anuncios, participando en campañas de marcas como Cola Cao, Telepizza o Scalextric.

"Llegaba a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli"

Pero si hay un elemento que define su infancia, ese es el cine. "Soy de una generación que tiene idealizado el cine. Mi infancia fueron las películas, los videoclubs. Llegabas a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli", recordó en una entrevista para El País.

Esa pasión iba más allá de lo habitual: "Yo con 13 o 14 años, mientras mis colegas jugaban al fútbol, cogía el autobús del centro comercial para ir al cine solo".

Mario Casas

Mario Casas

Entre sus referentes, destaca especialmente a Steven Spielberg: "Me acuerdo de Spielberg, de Jurassic Park, de aquellas películas tan bestias, de entretenimiento, un cine muy comercial pero que también lo llevamos dentro".

Incluso su nacimiento forma parte de su relato más personal, contado con una mezcla de humor y crudeza. "Mi madre siempre cuenta que estaban viendo Falcon Crest cuando estaba a punto de parir… Me tuvieron que sacar con fórceps y salí muy deformado", relató en el podcast Living postureo.

"Era como un monstruo. Parecía Sloth, el de The Goonies". Una situación que, según él mismo ha dicho entre risas, hizo que durante un tiempo apenas le sacaran de casa: "Yo creo que estuvieron meses sin sacarme".

Mario Casas y su padre

Mario Casas y su padre TVE

De ese niño marcado por la timidez, los complejos y una imaginación alimentada por el cine, surgiría años después el actor que conquistó al gran público con Tres metros sobre el cielo.

Con el tiempo, ha sabido romper con esa imagen para construir una carrera más sólida, con títulos como El fotógrafo de Mauthausen o No matarás, por la que ganó el Goya.

Ahora, abre una nueva etapa con Zeta, un thriller de espionaje que se estrena en Prime Video, confirmando una evolución constante.