Manu Sánchez, en su entrevista con Jordi Évole. laSexta.
Manu Sánchez se sincera con Jordi Évole sobre su cáncer: "Me propusieron ponerme una prótesis, un testículo de látex"
El humorista y presentador de televisión relata en 'Lo de Évole' su experiencia con la enfermedad, así como las secuelas de su paso por quirófano.
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A Manu Sánchez le diagnosticaron un cáncer testicular con metástasis en los ganglios linfáticos en abril de 2023. Desde entonces ha atravesado un verdadero via crucis personal.
Ha sido sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Y ha llegado a temer por su vida. Pero nunca ha perdido su sentido del humor.
Su experiencia con la enfermedad no ha sido fácil, pero gracias a su talante ha podido sacarle punta a la adversidad. De ello habla en la nueva entrega de Lo de Évole, donde se entrevista con Jordi Évole.
"A John Wayne le quitaron un huevo"
"El humor es el cristal con el que miro la vida, con el que observo la realidad. Lo he convertido en mi profesión", confiesa. "Ahora ha llegado esta realidad, que es una hostia con la mano abierta, que es el cáncer desde hace dos años y pico. Y no he podido deshacerme del humor".
El sevillano relata que "hay un proceso" desde que te informan sobre la enfermedad hasta que llega el tratamiento: "Primero te diagnostican cáncer. Te sueltan la bomba, que te dicen: 'Ahora tenemos que ponerle apellido".
La parte más compleja de ese periodo es la espera, cuando aún no sabes a qué atenerte: "Primero te dicen que hay cáncer y luego te tienen que decir de qué tipo, dónde, de qué manera, en qué estadío". Ese momento de incertidumbre es el peor".
Otra parte compleja tiene lugar al hacer búsquedas sobre el cáncer en internet. "Obviamente, la tendencia es a ponerte en lo peor y tienes un móvil con WiFi en el bolsillo. Entonces miras. Esperanza de vida. Fulanito, ¿de qué era? Este se murió. Hostias, Iñaki Gabilondo tuvo uno. Espera, ¿de qué era el de Iñaki Gabilondo? ¿Y de qué fue el de no sé quién? Te pones a mirar y es verdad que Google es mal doctor", precisa.
Al tratarse de un cáncer de testículos, el comediante se enfrentó a un mal poco común: "En mi caso, además, tuve que llamar a los colegas porque fue especialmente curioso. Por eso digo que el humor ni me lo quiero ni me lo puedo quitar".
Él se quedó de piedra al conocer qué rostros conocidos habían pasado por su misma enfermedad: "Cuando miré otros que habían tenido cáncer de testículos y habían vivido con un huevo, veo la lista. Y te lo prometo: Hitler, Franco, Napoleón, Enrique VIII, Gengis Kan".
"Llamé a mis colegas y les digo: 'A tomar por culo el imperio andaluz. Es mi destino. ¡Los tanques a la calle! Este es mi momento. El perfil está claro. El guionista supremo me lo está poniendo a huevo, nunca mejor dicho", cuenta con sorna.
"A John Wayne también le quitaron un huevo. Y le preguntaron al despertar: '¿Ahora, qué, John?'. Y dijo: Menos peso para el caballo. Yo no sé de dónde era John Wayne, pero parece de Cádiz el hijo puta", bromea.
Manu Sánchez. laSexta.
"Te despides de tus hijos"
Entre las experiencias más curiosas que ha vivido, Sánchez destaca dos. Una de ellas: la reacción de algunas personas: "Hay gente que te da directamente el pésame. Te preguntan y te aprietan el brazo".
"Sabes que vienen dolores, sufrimiento, secuelas, drenajes, sondas, tratamientos... Y viene alguien y te dice: 'Venga, que no pasa nada'. ¿Que no pasa nada? ¿Te doy una patada en la cara?", explica.
Y lamenta la actitud de quienes quieren aparentar cierta normalidad por encima de todo: "¿Cómo que no pasa nada, cojones? Dime otra cosa. Esto va a doler. Vamos a aguantarlo, aunque sea mordiendo un palo... Van a pasar muchas cosas, y algunas muy desagradables".
Otra vivencia que le llamó la atención fue la propuesta que le hicieron los médicos tras ser intervenido: "Me preguntaron, con un secretismo, si quería ponerme una prótesis, un testículo de látex".
Su reacción fue consultarlo con su esposa, Lorena Sánchez, con la que tiene dos hijos: "Dije: 'Voy a hablarlo con mi mujer, porque esto lo vamos a ver ella y yo'. Le pregunté: 'Gorda, lo que tú me digas... Pero los huevos solemos dejarlos fuera".
Manu Sánchez está convencido de que cada día de vida es un regalo: "Te has despedido de tus hijos, has hecho el ejercicio psicológico de asumir tu propia muerte. Y si te despiertas, es la prórroga que te vas a encontrar como una buena segunda parte, como si fuera esto El Padrino".
Al final, tras "esa quimio" y "esas operaciones", se vio obligado a hacer un parón: "Iba a tener que dejar de trabajar un tiempo. Tenía que explicar lo que estaba pasando. Yo lo tuve que contar. Me di cuenta de que mi manera de intentar contarlo era con una coña, para hacerlo soportable".
Meses después, le propusieron contar su relato en una obra de teatro. Y no le pareció mal compartir lo que le había sucedido: "Mire usted, yo tengo un huevo".
El humorista Manu Sánchez, en un momento de su entrevista con Jordi Évole. laSexta.
"Hay momentos complicados"
Al hablar de su dolencia, Manu Sánchez admite que "sigo viéndolo con humor". Pero "hay momentos donde el humor no cabe".
Sincero, reconoce que no siempre es posible reír ante la adversidad: "Hay momentos complicados. Cuando las curvas son complicadas, todo se derrumba y se viene abajo".
"Cuando me sueltan la bomba del cáncer, voy ese día al hospital con mi mejor amigo, con Rafa. Me dice lo que te tiene que decir tu colega: 'Te vas a curar, lo tengo claro. Vas a salir de esta. Eres fuerte, eres joven. Va a ser un paréntesis. Esto va a ser una pesadilla, pero ahora hay muchos adelantos. Te curas seguro'. Lloramos, pataleamos, nos clavamos las uñas", relata.
"Nos montamos en el coche, nos fuimos del hospital. Ya nos habíamos relajado un poquito los dos. Estábamos digiriendo aquello. Y me dice. por cierto: ¿Tú sabes otro que se está muriendo?", cuenta. Évole y el público estallan en risas.
"El momento más tenso de tu vida... Yo lo miré y le dije: 'Rafa, ¿otro qué significa? A los cinco minutos de la bomba estábamos abrazados otra vez, riéndonos los dos", continúa.
El ataque de risa es tal que a Évole le da un ataque de cataplexia, lo que mantiene al periodista postrado en la butaca unos minutos hasta que se recupera.
Manu Sánchez, en su entrevista con Jordi Évole. laSexta.
Las secuelas de su enfermedad
Manu Sánchez matiza que él es "un payaso muy serio". Y que "reírse no significa restarle gravedad a lo que ocurre, sino buscar fuerzas para enfrentarlo".
También habla de las secuelas que le han dejado las cirugías: "Me han dejado la barriga coja". Relata así cómo tras pasar por el quirófano del hospital Gregorio Marañón, el cirujano que lo operó, durante "16 horas", le comunicó: "Te hemos dejado el abdomen microscópicamente limpio".
Se percató de inmediato de que le habían quitado parte del ombligo: "Aquí había medio ombligo. Era una buena pista para poner el otro medio al lado. Le dije al médico: 'Microscópicamente impecable, macroscópicamente es para cagarse en vuestra puta madre. Tengo heridas de torero en cuerpo de picador".
En su charla con Évole, pone en valor la valía del Sistema Nacional de Salud: "Soy incapaz de hacer la cuenta de lo que yo le he costado a la sanidad pública en estos dos últimos años".
Así, ha agradecido a los médicos y a las enfermeras "que le han hecho la vida más fácil" y que lo han ayudado a ser feliz "aunque estuviera en una URPA" (Unidad de Recuperación Postanestésica).
"Yo después de dos meses y medio ingresado no sabía dónde había dejado la cartera, porque no me la había pedido nadie", zanja.