Malú, en un acto celebrado en Madrid.

Malú, en un acto celebrado en Madrid. Europa Press

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Malú, 44 años: "De mi infancia recuerdo lo bien que freía mi madre los boquerones fritos y el puchero que hacía"

La cantante madrileña recuerda con cariño su niñez junto a su familia.

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La gastronomía ocupa un lugar especial en los recuerdos de la infancia de Malú, especialmente cuando piensa en las comidas que preparaba su madre. Entre todos esos sabores, hay dos elaboraciones que permanecen en su memoria: los boquerones fritos y el tradicional puchero.

"Mi tío Paco cocinaba, sí, y le gustaba mucho cocinar. Era muy cocinitas. Le encantaban los boquerones de mi madre: hazme boquerones fritos y puchero: (decía). Qué bonito recuerdo. Mi madre siempre freía muy bien el pescado y a mi tío le encantaba", expresó en el podcast de GASTRO SER.

Para conseguir unos buenos boquerones fritos, el secreto comienza en la materia prima. Lo ideal es utilizar pescado fresco, limpiarlo bien y retirar la cabeza y las vísceras antes de lavarlo y secarlo cuidadosamente. Después se pasan por harina, procurando que queden ligeramente cubiertos y sacudiendo el exceso antes de llevarlos a la sartén.

Boquerones fritos.

Boquerones fritos. iStock

El aceite debe estar bien caliente, preferiblemente de oliva, para conseguir que los boquerones queden dorados y crujientes por fuera sin absorber demasiado aceite. Se fríen en tandas pequeñas para evitar que la temperatura del aceite disminuya.

Una vez listos, se colocan sobre papel absorbente. Una pizca de sal al final es suficiente para realzar el sabor de un pescado que no necesita demasiados añadidos.

El puchero, por su parte, representa esa otra vertiente de la cocina casera que Malú recuerda en su familia. Un plato casero de cuchara a fuego lento, pensado para comer en compañía y aprovechar ingredientes sencillos.

Precisamente ese carácter familiar es el que hace que estas recetas permanezcan asociadas a recuerdos concretos incluso décadas después.

La relación de Malú con la gastronomía también continúa en la actualidad y tiene dos lugares especialmente vinculados a su ciudad natal. "Tengo dos sitios en Algeciras, el Bernardo, que está al lado de la playa del Rinconcillo, y La Esquinita. Si como en el Bernardo, ceno en la Esquinita".

Especial cariño siente por El Bernardo, un establecimiento que forma parte de sus recuerdos desde pequeña. "El Bernardo es de mi infancia, de toda la vida, donde me encanta ir, sentarme y ver a mi hija".

Más allá de la comida, Malú también recuerda con nostalgia una manera de disfrutar de esos encuentros que considera que se ha perdido parcialmente con el paso del tiempo. "Antes las cosas eran diferentes. Ahora todo se estropea un poco, porque todo el mundo saca el móvil y se pone a grabar. Eso rompe la esencia de los momentos"

Una forma de entender la vida como un espacio para conversar, cantar y compartir que conecta directamente con los recuerdos que conserva de su infancia.