Santillana del Mar

Santillana del Mar

Corazón

El municipio perfecto para una escapada en primavera: iglesia del siglo XII, cuevas prehistóricas y Conjunto Histórico-Artístico

En este lugar Antonio Resines es socio de un palacio muy famoso del siglo XVI reconvertido en hotel-restaurante.

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La piedra y la madera dan forma a calles que parecen detenidas en otro siglo. Balcones llenos de flores, casonas antiguas y caminos empedrados crean una atmósfera serena, donde cada rincón transmite la sensación de estar caminando dentro de una historia.

El silencio acompaña el paseo entre soportales y fachadas medievales, mientras la luz suave del norte resalta cada detalle de la arquitectura. Aquí, el tiempo no desaparece , simplemente avanza más despacio.

Así se descubre Santillana del Mar, una villa donde el pasado permanece intacto y donde la esencia medieval del norte peninsular se conserva con una belleza auténtica.

Santillana del Mar, una joya medieval.

Santillana del Mar, una joya medieval.

Situada en Cantabria, esconde en su interior tanta belleza que parece mentira. Una mentira que está adscrita a su propio nombre y que por ello se la conoce como "la villa de las tres mentiras": ni es santa, ni es llana ni tiene mar.

El casco histórico es su gran tesoro y el principal motivo por el que tantos viajeros llegan hasta aquí. Está declarado Conjunto Histórico-Artístico y mantiene una unidad estética excepcional, con calles empedradas, casonas de piedra, balcones de madera, escudos nobiliarios y plazas pequeñas que conservan el aire de una villa medieval viva.

La visita se disfruta especialmente a pie, sin prisa, porque cada rincón ofrece una perspectiva distinta.

Entre las calles más representativas destacan laCalle del Rey y la Calle Juan Infante, dos ejes fundamentales para entender la estructura urbana de la villa. En ellas aparecen algunas de las casas solariegas más conocidas, además de pequeños detalles como portones, patios, rejas...

La Plaza Mayor, de trazado irregular, concentra buena parte del ambiente y combina la vida cotidiana con el patrimonio.

Santillana del Mar

Santillana del Mar

El gran monumento es la Colegiata de Santa Juliana, una de las obras maestras del románico cántabro. Su origen se remonta a un monasterio medieval y destaca especialmente por su portada y su claustro. Justamente la villa se creó en torno a este centro religioso.

Más allá de la colegiata y el casco histórico, Santillana ofrece varios lugares que complementan muy bien la visita. Entre ellos está la Torre del Merino, la de Don Borja o las casas nobles.

Iglesia Santillana del Mar

Iglesia Santillana del Mar

La belleza de este pueblo bien es conocida por Antonio Resines, el cántabro estuvo ligado al Palacio de Mijares, un hotel-restaurante. Este monumento convertido en restaurante es un edificio de mediados del siglo XVI, de planta rectangular y tres alturas, construido como palacio.

Fue declarado Bien de Interés Cultural y Resines fue uno de los socios que se incorporó a la sociedad propietaria, participando activamente en su gestión y visión hasta hace relativamente poco tiempo.

Orígenes prehistóricos

La gran cita cultural del entorno son las cuevas de Altamira, situadas a unos 2 km. La cueva original está protegida por su enorme fragilidad. Santillana, por tanto, no es solo medieval, sino también prehistórica.

Cabe destacar que Altamira es mucho más que una cueva famosa, es el origen del estudio científico del arte rupestre paleolítico y uno de los lugares más simbólicos de la historia del arte humano.

Pinturas de la Cueva de Altamira.

Pinturas de la Cueva de Altamira.

Fue descubierta por un lugareño, hacia 1868. Las pinturas y grabados se extendieron durante miles de años, donde los temas principales fueron animales, junto con algunas manos negativas y misteriosos signos geométricos.

Fue en 1985 cuando la cueva fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, inicialmente como un sitio aislado y luego como parte del conjunto de "arte rupestre paleolítico del norte de España".

Con todo esto, Santillana del Mar es más que un pueblo bonito. Es una síntesis de la historia cántabra , un espacio donde la Edad Media convive con la prehistoria y donde cada rincón aporta una capa nueva de significado.