El refugio de Àngels Barceló

El refugio de Àngels Barceló

Corazón

El refugio de Àngels Barceló: pueblo mediterráneo de 7.000 habitantes, aguas cristalinas e iglesia del siglo XVIII

La discreta localidad balear donde la locutora desconecta entre calas turquesas y calles de herencia francesa.

Más información: La playa donde desconecta Antonio Banderas: 450 metros de arena fina, Bandera Azul y una urbanización de lujo.

Publicada

El despertador de madrugada ya es historia. La noticia acaba de sacudir el panorama mediático, tras 21 años de idilio con las ondas y siete temporadas liderado Hoy por Hoy, Àngels Barceló ha decidido no renovar su contrato con la Cadena SER.

La periodista catalana apaga la luz roja del estudio definitivamente y, lejos del ruido empresarial, la crispación política y los titulares de última hora, ya tiene claro su destino.

Huye del asfalto madrileño buscando el más absoluto de los silencios. Su refugio no es un secreto, aunque ella se encarga de habitarlo con la mayor de las discreciones.

La comunicadora siempre ha encontrado la paz en las Islas Baleares, concretamente en Menorca, la isla de la calma por excelencia.

Pero lejos del postureo y de las zonas más masificadas de la costa, Barceló elige perderse en un rincón muy particular, Sant Lluís, un pequeño municipio de esencia puramente mediterránea que apenas roza los 7.000 habitantes.

Hablamos de un enclave con una historia singular, trazado con tiralíneas durante la breve dominación francesa de la isla.

Este encantador pueblo es el paradigma de ese lujo que no necesita hacer ruido para destacar. Sus calles, rectilíneas y perfectamente cuidadas, son un desfile ininterrumpido de impolutas casas blancas que deslumbran bajo el sol menorquín, adornadas con contraventanas de madera y buganvillas que trepan por las fachadas.

Iglesia Parroquial de San Luis

Iglesia Parroquial de San Luis

El corazón de este refugio late en su plaza principal, dominada por una majestuosa iglesia de estilo neoclásico levantada en pleno siglo XVIII.

Dedicada a San Luis, su imponente presencia y sus paredes encaladas se alzan como el epicentro social de la localidad.

Es en estos rincones empedrados donde la periodista cambiará ahora la tensión de la Gran Vía madrileña por la lectura pausada en una terraza y el café sin mirar la hora.

Para Àngels, el descanso no reside en grandes yates ni exclusivos beach clubs. El verdadero privilegio es pasar desapercibida.

Molí de Dalt

Molí de Dalt

En este municipio, ella no busca ejercer de estrella mediática; es una veraneante más que pasea con ropa de lino y su infalible capazo de mimbre colgado al hombro, dispuesta a comprar pan de leña o queso local.

Además, su innegable alma de interior cuenta con una habitación totalmente estratégica. En apenas unos minutos en coche, los estrechos caminos rurales flanqueados por la tradicional paret seca desembocan en algunas de las calas más espectaculares y cristalinas de la costa sur.

Pequeños paraísos de arena fina y aguas cristalinas donde dar un chapuzón a primera hora de la mañana.

La gastronomía sosegada, los atardeceres y la brisa constante completan la fórmula mágica de su nueva etapa.

Un entorno con sabor a historia, vigilado por centenarios molinos de viento que recuerdan el pasado agrícola de la zona y donde, a partir de hoy, el reloj deja de tener importancia para una de las periodistas más reconocidas del país.