Castrojeriz

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Corazón

La localidad declarada Patrimonio de la Humanidad: castillo del siglo VIII y parada obligatoria del Camino de Santiago

David Bisbal fue uno de los peregrinos que recorrieron y disfrutaron de este pueblo realizando el camino francés.

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Hay lugares que sorprenden por la cantidad de historia que concentran en tan poco espacio, Castrojeriz es un ejemplo de ello. Situado en Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León, combina el aire de villa medieval con un paisaje abierto de meseta.

Este pueblo es muy famoso ya que se encuentra en plena ruta del Camino de Santiago francés. Sin embargo, no es solo una parada más del camino, es un lugar donde la historia se ve, se siente y se recorre a pie.

Su silueta es inconfundible. El casco urbano se alarga bajo un cerro coronado por el castillo, mientras las iglesias, las casas de piedra y las fachadas tradicionales acompañan al visitante a lo largo de la calle principal.

Esa forma de crecer, tan ligada al paso de peregrinos, hace que Castrojeriz tenga algo especial, no se visita como un pueblo cualquiera, sino como un itinerario histórico en sí mismo.

Su historia es mucho más antigua de lo que aparenta su imagen medieval. Varios estudios lo relacionan con un asentamiento prerromano y romano. A lo largo de los siglos, el enclave pasó por distintas fases de romanización, presencia visigoda y ocupación musulmana.

En la Edad Media este lugar se convirtió en una parada fundamental para los peregrinos que cruzaban la meseta camino de Compostela. Durante siglos, Castrojeriz contó con varias iglesias, hospitales y edificios vinculados a la atención de caminantes.

El pueblo se fue configurando como una villa de paso, de acogida y de intercambio, algo que se percibe todavía hoy al caminar por sus calles.

El casco histórico es probablemente lo que más llama la atención al visitante. No se trata de un centro compacto y cerrado, sino de una villa alargada , organizada en torno al Camino de Santiago.

Esa forma de asentamiento hace que el recorrido urbano tenga continuidad y que, más que ver el pueblo, lo vayas atravesando mientras descubres sus monumentos.

La calle principal, que coincide con la ruta jacobea, es una de las más largas del Camino francés. A ambos lados se suceden casas tradicionales representando esa sobriedad castellana.

Señal de señalización del Camino de Santiago que indica la dirección en Castrojeriz.jpg

Señal de señalización del Camino de Santiago que indica la dirección en Castrojeriz.jpg iStock

El pueblo no se entiende sin sus iglesias ni sin su castillo. Por ello, entre los elementos más destacados sobresalen varias iglesias y edificios civiles de gran interés. La Colegiata de Nuestra Señora del Manzano es una de sus joyas, tanto por su valor artístico como por las obras que conserva en su interior.

Destaca también la Iglesia de Santo Domingo y la de San Juan. A esto se le suman casas blasonadas como la Casa del Cordón o el Palacio de los Gutiérrez-Varona.

No puede faltar el castillo, que domina el conjunto desde lo alto. Aunque hoy se encuentre en ruinas consolidadas, sigue siendo la gran referencia visual del pueblo.

En el Camino de Santiago no es un pueblo más, sino una experiencia. Castrojeriz no solo se visita, se atraviesa, se vive y se contempla a distinta velocidad.

Así lo vivió David Bisbal. El cantante, junto con el ciclista Miguel Induráin, recorrió el Camino de Santiago en bicicleta en el año 2009. Fue una experiencia de 750-780 km en nueve días realizando el camino francés.

Castrojeriz es un lugar con densidad histórica, con paisaje y con memoria. Quien lo visita no solo ve edificios antiguos, ve cómo se organizó la vida en una villa medieval, cómo se adaptó al paso de peregrinos y cómo ha logrado mantener su identidad a lo largo del tiempo.