Trier, Alemania

Trier, Alemania iStock

Corazón

La ciudad romana perfecta para recorrer a pie: no está en Italia, del siglo I a. C. y un anfiteatro de 20.000 espectadores

Este territorio fue considerado "la segunda Roma" y sus monumentos están declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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El Imperio romano fue tan extenso que sus huellas todavía pueden encontrarse en lugares donde menos lo esperarías. Ciudades que, a miles de kilómetros de Italia, conservan puertas monumentales, anfiteatros y termas que parecen directamente sacados de Roma.

La ciudad que hoy descubriremos rompe con la idea de que el legado romano solo pertenece al Mediterráneo. El ejemplo más sorprendente está en Tréveris, conocida en época romana como Augusta Treverorum.

Fundada por el emperador Augusto en el año 16 a. C., está considerada la ciudad más antigua de Alemania.

Durante el siglo III se convirtió en una de las urbes más importantes al norte de los Alpes, llegando a ser apodada la "segunda Roma" o "Roma del Norte", e incluso residencia imperial bajo Constantino I el Grande.

Su monumento más importante es la Porta Nigra o Puerta Negra, la gran puerta romana construida entre los años 160 y 200 d. C. Formaba parte de una muralla de seis kilómetros y debe su nombre al color oscuro que adquirió la piedra con el paso del tiempo.

Su conservación es casi milagrosa: en la Edad Media fue convertida en iglesia, lo que evitó su destrucción y, más tarde, fue restaurada por orden de Napoleón.

Puerta Negra en Trier, Alemania

Puerta Negra en Trier, Alemania iStock

Curiosamente la ciudad nunca terminó del todo la muralla. Le faltaban pisos y una torre completa.

La ciudad conserva además un impresionante conjunto romano excepcional. Destaca la Aula Palatina o Basílica de Constantino, un enorme salón del trono del siglo IV.

También sobresalen las Termas Imperiales de Tréveris, uno de los complejos termales más grandes al norte de los Alpes, con salas calefactadas, piscinas y calderas que reflejan la vida cotidiana romana.

Otro de los vestigios más impresionantes es el Puente romano sobre el río Mosela, cuyos pilares originales del siglo II siguen utilizándose en la actualidad, convirtiéndolo en uno de los puentes más antiguos en funcionamiento.

A este conjunto se suman las termas de Bárbara, el mausoleo de los Secundinii en Igel y otros restos repartidos por la ciudad.

Su lugar de ocio

Lo que impacta al visitar esta ciudad es también su anfiteatro. Construido alrededor del año 100 a. C. con capacidad para entre 20.000 y 30.000 espectadores, más que la población actual del casco histórico.

Fue excavado parcialmente en la ladera del monte Petrisberg y acogía luchas de cazadores, cacerías de animales y espectáculos públicos.

Anfiteatro de Tréveris, Alemania

Anfiteatro de Tréveris, Alemania iStock

En su interior contaba con túneles subterráneos y mecanismos de elevación que permitían la aparición sorpresa de fieras o luchadores en la arena.

Tras el declive romano, en el siglo V sirvió como refugio ante invasiones germánicas. Más tarde fue cantera medieval y finalmente fue redescubierto en el siglo XX. Hoy en día acoge conciertos y el festival histórico "Brot & Spiele".

El legado romano convive además con otros elementos históricos, como la catedral románica más antigua de Alemania y la Iglesia de Nuestra Señora, de estilo gótico.

La ciudad también suma curiosidades más modernas, como ser el lugar de nacimiento de Karl Marx en 1818, cuya casa natal se ha convertido en museo.

Pequeña en tamaño pero enorme en historia, Tréveris demuestra que Roma no solo está en Italia y que sus monumentos, declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1986, siguen siendo testimonio de su pasado imperial.