La casa de Jordi Cruz (47 años) en Barcelona

La casa de Jordi Cruz (47 años) en Barcelona

Corazón

Entramos en la casa de Jordi Cruz (47 años) en Barcelona: un chalet de 2 plantas de estilo minimalista con 2 cocinas y terraza

Conoce todos los detalles del refugio familiar del conocido chef en una de las zonas más exclusivas de la zona alta de Barcelona.

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Jordi Cruz (47 años) siempre ha dicho que jamás pensó que tendría una casa "tan bonita". Y lo cierto es que su hogar en la zona alta de Barcelona parece sacado de una revista de arquitectura: minimalista, luminoso y hecho a su medida, con el mismo perfeccionismo que aplica a cada plato que sale de sus cocinas televisivas.

Lejos del plató de MasterChef, el cocinero se refugia en un elegante chalé contemporáneo de dos plantas, ubicado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad.

No es un piso cualquiera, hablamos de una vivienda amplia, de diseño, con vistas privilegiadas sobre Barcelona y todos esos detalles que delatan que detrás hay muchas horas de trabajo... y mucho gasto.

Por fuera, la casa apuesta por líneas rectas y grandes ventanales que inundan de luz el interior. No hay estridencias ni excesos: fachada limpia, tonos claros y una arquitectura que encaja con la estética de la zona alta, donde la discreción y el lujo silencioso mandan.

Es el típico lugar en el que podrías pasar de largo sin saber que dentro vive una de las caras más conocidas de la televisión.

Al cruzar la puerta, el gran protagonista es el salón. Un espacio diáfano, amplio, en el que mandan los tonos neutros: blancos, beiges, maderas cálidas y algún toque negro que aporta contraste.

Sofás cómodos, pero de líneas rectas; una mesa de centro ligera; estanterías integradas y nada de recargarse con objetos. Todo transmite orden, calma y esa sensación de "casa muy pensada" que no se improvisa.

Jordi Cruz en el programa de Televisión Española, 'Cena con Mamá'.

Jordi Cruz en el programa de Televisión Española, 'Cena con Mamá'. RTVE

Uno de los rincones más comentados es la espectacular cristalera que recorre el salón y se abre a la zona exterior. Desde allí, Jordi disfruta de unas vistas panorámicas de la ciudad que quitan el hipo,

Barcelona aparece a sus pies como un decorado más, esta vez sin focos ni cámaras, solo él, su familia y sus momentos de desconexión.

Pero, como no podía ser de otra forma, el corazón de la casa está en la cocina... o mejor dicho, en las cocinas. Jordi ha cumplido el sueño de cualquier amante de la gastronomía, tener dos espacios diferentes para cocinar.

Una cocina más estética, abierta al salón, perfecta para recibir invitados, grabar contenido o preparar una cena informal; y otra más profesional, pensada para trabajar en serio, probar recetas y seguir creando.

Encimeras sobrias, materiales de calidad, electrodomésticos de alta gama y una combinación muy cuidada de madera, piedra y tonos oscuros dan a estas cocinas un aire elegate pero funcional. No es un decorado, es un espacio vivo, donde se nota que se cocina de verdad.

La parte exterior también suma muchos puntos. La casa cuenta con una terraza-mirador convertida en el lugar perfecto para cenas con amigos, comidas en familia o simplemente para sentarse a mirar el atardecer.

Muebles de exterior de diseño, plantas estratégicamente colocadas y luz ambiental crean un ambiente íntimo y sofisticado.

Más allá del lujo, lo que llama la atención es que la casa refleja exactamente el momento vital de Jordi Cruz: estabilidad, éxito y una vida construida paso a paso.

Es el refugio de un chef que se ha "currado como un desgraciado", como él mismo ha dicho, y que ahora puede por fin disfrutar de un hogar a la altura de todo ese esfuerzo.

Un hogar que, visto desde dentro, confirma lo que muchos sospechaban: el verdadero sueño de Jordi no estaba solo en las estrellas Michelin, sino en tener un sitio así al que volver cada noche.