David Bustamante (43), sobre su madre
David Bustamante (43), sobre su madre: "Es la primera persona a la que llamo para consultar algo, ella capitanea a la familia"
El cantante explicó cómo es la bonita relación que mantiene con su madre.
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David Bustamante (43 años) se ha convertido en uno de los artistas españoles que más abiertamente habla de su madre y de cómo ella ha marcado su vida, su carácter y hasta su forma de entender el éxito.
Cada vez que la menciona, el cantante deja claro que detrás del fenómeno Bustamante hay una mujer discreta, trabajadora y con los pies en la tierra que sigue guiándole a sus 40 años largos.
"Tengo 41 años y a la primera persona que le llamo para consultar es a mi madre”, confesaba en el programa El camino a casa, mientras paseaba por las calles de San Vicente de la Barquera, el pueblo que le vio crecer.
No lo decía como una frase hecha: lo contaba con la emoción de quien sabe que, cuando todo se tambalea, siempre hay un número al que marcar y una voz al otro lado del teléfono capaz de poner orden en el caos.
"Ella capitanea y nos hace llegar siempre a buen puerto", añadía, elevando a su madre a auténtica jefa de un clan que, pese a la fama, se mantiene unido y muy pegado a sus orígenes.
La historia que mejor resume esa relación mezcla sacrificio, orgullo y una lección de vida que hoy engancha a miles de lectores. Con solo 14 años, cuando trabajaba de albañil, Bustamante cobraba 80.000 pesetas y decidió endeudarse para comprarle a su madre una pulsera que costaba 95.000.
"Tuve que estar pagándola dos meses", recuerda el artista, casi medio en broma y medio en serio, consciente de la locura que supuso aquel gesto para un adolescente que apenas empezaba a ganar su propio dinero.
Ella, sin embargo, reaccionó de la manera más inesperada: "Me parecía excesivo, me cogí una normalita y el resto se lo metí en su cuenta", reveló la madre del cantante en el mismo programa.
Lo que entonces él vivió como el regalo de su vida, años después se transformaría en una sorpresa aún mayor. Bustamante descubrió que todo lo que iba aportando en casa, el dinero que sus padres “no necesitaban”, había terminado ingresado en una cuenta a su nombre.
"Tenía para dar la entrada de un piso", explicaba emocionado, consciente de que ese colchón económico era, en realidad, otra forma de amor silencioso. No solo le habían enseñado a trabajar, también a ahorrar y a pensar en el futuro, incluso cuando él todavía soñaba con micrófonos imaginarios y escenarios lejanos.
Ese vínculo se mantiene intacto a día de hoy, a pesar de giras, focos, platós y redes sociales. Bustamante insiste en que su estabilidad mental y emocional tiene mucho que ver con la sinceridad que encuentra en su entorno más cercano.
Los orígenes de Bustamante
Familia y amigos, asegura, son quienes le dicen las verdades a la cara, sin filtros, y su madre encabeza esa lista de personas capaces de bajarle del pedestal si hace falta. En un mundo de halagos fáciles, él sigue volviendo a la misma fuente: la opinión de esa mujer que un día cambió una pulsera de brillantes para asegurarle un futuro.
En tiempos de fama líquida y éxitos efímeros, la historia de David Bustamante y su madre conecta porque suena real, reconocible y profundamente humana.
Detrás del artista que llena teatros hay un hijo que sigue marcando el mismo número de teléfono cuando tiene que tomar una decisión importante. Y cada vez que lo cuenta, deja un mensaje que engancha y emociona: la verdadera riqueza no está en los lujos, sino en poder "dar calidad de vida y hacer regalos" a quienes estuvieron ahí desde el principio.