Kiko Hernández, en una imagen de archivo

Kiko Hernández, en una imagen de archivo Gtres

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Kiko Hernández da de baja su número de teléfono tras filtrarse en televisión

Lleva más de nueve años trabajando en Sálvame Diario y en el Deluxe. Nueve años siendo uno de los rostros más conocidos, y a la vez más desconocidos del programa. 'El intocable' o 'el protegido', le llaman algunos. Si bien es cierto que Kiko Hernández (42 años) es uno de los que más informaciones aporta a las tardes de Telecinco, también es uno de los 'privilegiados' para la cúpula del formato, ya que muy rara vez se habla sobre su vida personal. Muy pocos son los datos que trascienden sobre el madrileño.

Pero todo eso ha cambiado, sin él quererlo. Este lunes, Paz Padilla (49) ha protagonizado, durante la tarde de Sálvame, uno de los momentos que Hernández ya quiere borrar de su vida: ha filtrado públicamente, por error, su número de teléfono, y también su correo electrónico personal. El revuelo en las redes sociales no tardó en llegar, y han sido miles los comentarios y las capturas del momento por parte de los seguidores de Sálvame. JALEOS se ha puesto en contacto con el colaborador, pero no ha habido respuesta. Desde este lunes por la noche hasta la mañana de hoy, el teléfono móvil no da tono alguno.

Kiko Hernández, Paz Padilla y David Valldeperas en 'Sálvame'

Kiko Hernández, Paz Padilla y David Valldeperas en 'Sálvame'

Todo comenzó por un 'club de lucecitas'. Tanto Paz como Kiko quisieron recrear una situación que vivieron Makoke (49) y Kiko Matamoros (61) años atrás, en la que la exconcursante de GH VIP 6 localizó, a través de su móvil, al colaborador en un club nocturno. En el momento de la preparación, mientras la presentadora buscaba el número de Hernández, las cámaras enfocaron, por error, el número de teléfono personal del colaborador, y también su correo electrónico.

Desde un primer momento, el colaborador se negó a participar en esta recreación. Pese a que Paz le aseguró que con esa aplicación solo compartiría su ubicación durante una hora, Kiko no se terminaba de fiar y no daba su brazo a torcer: "No quiero esos rollos", aseguró. Finalmente, gracias a la aclaración del director, terminó accediendo a participar. Y le ha terminado saliendo caro, ya que, para él, su teléfono es su mejor arma.

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