La presión arterial alta o hipertensión arterial es una enfermedad que se produce cuando la sangre ejerce una fuerza contra las paredes de los vasos (arterias). Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear la sangre, lo que puede ocasionar problemas cardiacos o circulatorios. 

[Consejos para reducir la hipertensión de forma fácil y natural]

Síntomas de la presión arterial elevada

Uno de los principales inconvenientes de esta enfermedad es que puedes padecerla durante años sin tener ningún síntoma. Sin embargo, el daño provocado a los vasos sanguíneos y el corazón se sigue produciendo. 

Para asegurarnos de que nuestra tensión arterial es correcta, lo mejor es controlarla con mediciones periódicas. A partir de los 18 años es recomendable que se tome, por lo menos, cada dos años. Si tienes entre 18 y 39 años y presentas riesgos de tener tensión alta, debes medirla todos los años. Y a partir de los 40 conviene hacerlo un par de veces al año, pues esta afección acaba afectando a la mayoría de la población.

Se aconseja medir la presión arterial en ambos brazos y utilizar un brazalete del tamaño adecuado. No es necesario que vayas al médico para hacerlo, pues hay máquinas en farmacias donde podrás medirla. En cualquier caso y ante la duda, lo mejor será consultar con tu médico, sobre todo si tienes antecedentes de tensión alta en tu familia.

Tipos de presión arterial alta

Existen dos tipos de presión arterial alta que es importante distinguir para tratarla con eficacia.

  1. Hipertensión primaria o esencial: en algunos adultos sube la tensión sin una causa identificable. Además, se desarrolla por lo general de forma gradual durante el transcurso de los años.



  2. Hipertensión secundaria: la tensión alta puede estar provocada por una enfermedad no diagnosticada. Este tipo de tensión arterial suele aparecer de repente y tiende a ser más alta que la primaria.

Causas de la hipertensión arterial

  • Sube la tensión con algunos problemas renales.



  • Apnea obstructiva del sueño.



  • Defectos congénitos en los vasos sanguíneos.



  • Con algunos tumores en la glándula suprarrenal sube la tensión.



  • Problemas de tiroides.



  • Algunos medicamentos como pastillas anticonceptivas, antigripales, descongestionantes y analgésicos, entre otros.



  • Ciertas drogas ilegales como la cocaína y las anfetaminas.

Factores de riesgo más habituales

  • La tensión arterial suele aumentar con la edad: hasta los 64 años más o menos, es más común en los hombres. Sin embargo, después de los 65 las mujeres son más propensas a tener la tensión alta.



  • La presión arterial suele ser un rasgo hereditario.



  • Padecer sobrepeso u obesidad: a mayor peso, más sangre necesitas para abastecer de oxígeno y nutrientes todos los tejidos. Si el volumen de la sangre que circula a través de los vasos sanguíneos aumenta, también lo hará la presión sobre las paredes arteriales.



  • Una vida sedentaria: no realizar actividad física aumenta la frecuencia cardíaca. De este modo, el corazón debe realizar más esfuerzo y esa fuerza se ejerce sobre las arterias. Además, la inactividad aumenta el riesgo de sobrepeso.



  • Exceso de sal en la dieta: demasiado sodio en tu alimentación puede hacer que el organismo retenga líquidos. Como consecuencia, aumentará la tensión arterial.



  • El tabaquismo activo (y también el pasivo) pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas. Asimismo, los químicos del tabaco pueden dañar las paredes de las arterias y hacer que estas se estrechen.



  • Con el tiempo, un consumo excesivo de alcohol puede dañar tu corazón, afectando así la presión arterial. Si bebes alcohol, hazlo con moderación.



  • Unos niveles altos de estrés podrían provocar un aumento temporal de la tensión arterial. Si tienes síntomas de estrés, os compartimos un artículo sobre cómo meditar donde os mostramos algunos ejercicios de respiración.



  • Afecciones crónicas: ciertas enfermedades crónicas también pueden acrecentar el riesgo de tensión alta, como la diabetes, las enfermedades renales y la apnea del sueño.

Complicaciones de la hipertensión

La tensión alta puede provocar daños en los vasos sanguíneos y los órganos y, a mayor tiempo sin controlarse, mayor será el daño. Estas son las complicaciones que puede ocasionar:

  • Fallo cardíaco o accidente cerebrovascular: tener la presión arterial alta puede provocar el endurecimiento y la hinchazón de las arterias, lo que se conoce como aterosclerosis.



  • Aneurisma: si tenemos la tensión alta pueden debilitarse los vasos sanguíneos, apareciendo bultos que originan el aneurisma.



  • Insuficiencia cardíaca: los esfuerzos que realiza el corazón al bombear con la tensión alta provocan dificultades para bombear la cantidad suficiente de sangre. Esto puede ocasionar insuficiencia cardíaca.



  • Dilatación de los vasos sanguíneos y tendencia a estrecharse en los riñones.



  • Síndrome metabólico: los trastornos relacionados con los triglicéridos altos, la hipertensión, el colesterol bueno bajo y unos niveles altos de insulina, pueden incrementar las probabilidades de padecer enfermedades cardíacas o cerebrovasculares.



  • Podrías tener problemas también con la memoria y el entendimiento, tu capacidad de pensar, recordar y aprender.



  • La demencia vascular puede estar ocasionada por la hipertensión.

Durante el embarazo es posible que aumente la tensión arterial. Por último, aunque no es habitual, los niños pueden tener riesgos de tener la tensión alta por malos hábitos de vida o problemas con los riñones o el corazón. Nuestro consejo es que te cuides y te tomes la tensión de forma periódica para prevenir cualquier daño.

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