Imagen de archivo de un padre sosteniendo al hijo en sus brazos.

Imagen de archivo de un padre sosteniendo al hijo en sus brazos. Unsplash

Salud

"Los padres a menudo acaban en la cárcel": un estudio cuestiona la base científica del síndrome del bebé zarandeado

A nivel mundial se calcula entre 20 y 30 casos por cada 100.000 menores de un año; en España, un centenar al año, pero las cifras podrían ser más bajas.

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Las claves

Un nuevo estudio cuestiona la validez científica del diagnóstico del síndrome del bebé sacudido, utilizado habitualmente para identificar casos de maltrato infantil.

El informe revela que la mayoría de diagnósticos se basan en opiniones de equipos multidisciplinares más que en criterios científicos validados.

No existe una prueba específica que confirme el síndrome del bebé sacudido, lo que dificulta su diagnóstico y puede llevar a errores judiciales graves.

Expertos advierten sobre la necesidad de revisar los criterios diagnósticos para evitar consecuencias negativas para familias injustamente acusadas.

El síndrome del bebé sacudido se considera una de las formas más habituales de maltrato infantil. Consiste, como su propio nombre indica, en zarandear con fuerza a un niño, con consecuencias que pueden ir desde daños cerebrales hasta acabar con su vida.

Se estima que la incidencia a nivel mundial es de entre 20 y 30 casos por cada 100.000 menores de un año. En España puede haber anualmente un centenar de estos zarandeos que suelen producirse en momentos de tensión.

Diagnosticarlo no es nada sencillo ya que no existe una única prueba. A ello se le suma que ahora un nuevo estudio ha cuestionado la validez científica en la que se basan estos diagnósticos.

Su autor principal, el profesor de la Universidad de La Laguna Chris Brook, aclara a EL ESPAÑOL que con él no pretende negar esta forma grave de maltrato infantil, pero sí advertir de lo que podría estar ocurriendo por esta falta de evidencia sólida.

Y es que no descarta que haya personas que estén en prisión erróneamente por este motivo: "Nadie ha investigado qué tan común es en España, pero sé que hay quienes han comenzado a hacerlo porque se trata de una injusticia".

El pasado año, unos padres fueron absueltos por la Audiencia Provincial de Huesca después de estar acusados de un delito de homicidio por imprudencia grave como responsables del fallecimiento de su hijo por el síndrome del bebé sacudido.

En nuestro país esta práctica no es tan habitual como en otros: "En Francia, en cuanto detectan ciertos indicios, retiran a los niños de la familia e inician un proceso legal, y a menudo los padres acaban en la cárcel. En Estados Unidos ocurre lo mismo", apunta Brook.

Caer en diagnósticos simplistas

El citado estudio surgió para revisar críticamente el último informe publicado por la Academia Americana de Pediatría (AAP), que se considera el documento más influyente para el diagnóstico de este síndrome tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

En él, los autores han encontrado que el 71% de los estudios que se referencian clasifican los casos basándose en la opinión de equipos multidisciplinares, y no en criterios científicos validados.

Los equipos multidisciplinares, el método más utilizado para el diagnóstico, no están formados solo por facultativos, también incluyen policías o trabajadores sociales, quienes terminan dependiendo de los primeros para tomar una decisión, como sugieren anteriores trabajos.

La opinión de los expertos se clasifica como el nivel más bajo de evidencia dentro de la llamada medicina basada en la evidencia. Brook pone el ejemplo del cáncer de piel: "El dermatólogo podrá sospechar al verte un lunar pero lo que lo confirma al 100% es una prueba de laboratorio".

Estas últimas ayudan a saber con qué frecuencia acierta el especialista. El problema con el síndrome del bebé sacudido es que no existe esta prueba ni ninguna otra que pueda servir como referencia.

La tríada que tradicionalmente ha facilitado el diagnóstico estaba compuesta por un traumatismo craneal, hemorragias retinianas y encefalopatía aguda. Lo que sucede es que no es específica de maltrato, pues también se puede apreciar en otros casos.

Por ello tampoco existe suficiente evidencia científica para evaluar con precisión diagnóstica, como apunta Iván Carabaño, pediatra del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

A su juicio, estos diagnósticos son de los más complejos dentro de su especialidad: "No podemos caer en la tentación de uno simplista, pero siempre hemos de estar alerta ante la posibilidad de que el niño que estamos atendiendo lo pueda padecer".

Pero también cree que deben ser conscientes de la repercusión negativa que un diagnóstico mal formulado pueda conllevar sobre la familia del menor.

Depender de las interpretaciones

Hace justo un año, Anabel Pantoja y su pareja, David Rodríguez, tuvieron que declarar en el juzgado tras ser investigados como presuntos responsables de un delito de maltrato infantil. El posible origen de las lesiones de su hija fue el ya mencionado síndrome.

Aún no se ha dictado el auto, pero para Brook casos como este reflejan con qué rapidez puede surgir una sospecha basándose puramente en la interpretación médica. Las cámaras de seguridad de un centro comercial donde estuvo la familia se presentaron como las claves de la investigación.

No obstante, como han demostrado algunos estudios, ningún caso de zarandeo de un bebé sano grabado en vídeo o presenciado por testigos independientes ha dado lugar a los síntomas clínicos asociados a este síndrome.

En otras ocasiones, el supuesto maltrato se confirma por la confesión de los padres, lo cual posee "un fuerte sesgo de selección" ya que se suele producir después de que haya habido una acusación por parte de los médicos.

También aparece el denominado sesgo del razonamiento circular; es decir, clasificar como síndrome del bebé sacudido utilizando los mismos criterios clínicos que posteriormente se analizan.

Las incertidumbres no desprotegen

Ante este panorama, Brook propone llevar a cabo una revisión científica independiente: "Debemos empezar desde cero para basarnos en una evidencia sólida, pues se trata de una de las acusaciones más graves que puede enfrentar una familia".

En EEUU, el Tribunal Superior de Nueva Jersey se convirtió el pasado año en el primero del país que prohíbe a los fiscales presentar testimonios de expertos que afirmen que sacudir a un bebé causa, por sí solo, lesiones lo suficientemente graves para justificar cargos por maltrato infantil.

Desde la AAP mantienen que el diagnóstico se debe realizar siempre mediante bajo un enfoque multidimensional, y no solo a través de la presencia de varios signos objetivos. Para Carabaño, el objetivo fundamental ha de ser proteger al niño, reconociendo patrones de maltrato.

Pero también entiende que es imprescindible reconocer las limitaciones actuales para evitar errores diagnósticos que tengan duras consecuencias clínicas y legales: "Reconocer las incertidumbres científicas no debilita el mensaje de protección infantil", concluye.