Daniela Ruah, una de las presentadoras de la gala.

Daniela Ruah, una de las presentadoras de la gala. Gtres

Salud Eurovisión 2018

Fíjese en los ojos de esta presentadora de Eurovisión: así es su nevus de Ota

Daniela Ruah, intérprete de la serie 'NCIS: Los Angeles', será una de las conductoras de la gala. A primera vista, podría parecer que tiene un ojo de cada color, pero no es exactamente así. 

Daniela Ruah es una actriz conocida por su trabajo en la serie NCIS: Los Angeles. Aunque reside habitualmente en EEUU y creció en este país, es hija de portugueses y creció en el país luso. Así, no es de extrañar que no haya querido perderse la gran cita de este sábado en Lisboa, el festival Eurovisión 2018 y vivirlo además por todo lo alto, siendo una de las presentadoras de la gala

A los telespectadores no familiarizados con la actriz, que comparte papel de anfitriona con tres presentadoras de la televisión pública portuguesa, puede que les llame la atención su ojo derecho o, mejor dicho, la diferencia entre los dos. 

Aunque parecen de distinto color, a Ruah no le pasa como al fallecido David Bowie, que parecía tener un ojo verde y otro marrón a causa de un trastorno denominado anisocoria, que se le produjo tras recibir un puñetazo de un amigo en la adolescencia y le causó la dilatación permanente de una de sus pupilas. 

La actriz tampoco tiene lo que compañeras de profesión como Demi Moore, que sí poseen ojos de distinto color -uno verde y otro marrón- por padecer una modificación genética llamada heterocromía parcial, que hace que un iris tenga menos melanina que el otro. 

La razón del curioso aspecto del ojo derecho de Ruah es una patología cutánea y ocular llamada nevus de Ota, que consiste en la hiperpigmentación en la zona de la cara y el ojo, por donde pasa el nervio trigémino. En el caso de la portuguesa, la lesión se limita al ojo y no a la piel. 

La patología no tiene tratamiento ni supone complicaciones para la salud, aunque algunos estudios la han relacionado con más propensión a padecer un melanoma uveal, aunque el riesgo absoluto sigue siendo mínimo.