Ni menos de seis, ni mucho más de ocho horas: ese es el descanso idóneo que debemos darle cada noche a nuestro cerebro. La incapacidad para conciliar el sueño es factor de cansancio, estrés, problemas psicológicos y a la larga enfermedades crónicas. Pero incluso cuando no tenemos problemas para dormirnos, puede que la noche no transcurra con la placidez que esperábamos. 

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Apnea del sueño

La apnea obstructiva del sueño es un fenómeno que se da cuando la garganta se estrecha durante el sueño e impide que el aire circule con normalidad. Como consecuencia, se producen pequeñas paradas respiratorias que se reanudan a través de sonoros ronquidos.

Es un trastorno más común en hombre que en mujeres, aunque en éstas se vuelve más habitual durante la menopausia. Además, también suele darse con más frecuencia en personas con sobrepeso, fumadores y bebedores habituales. Puede prevenirse manteniendo una vida sana, realizando ejercicio y evitando malos hábitos. Pero a veces es inevitable, por lo que es importante prestar atención a los síntomas.

En caso de sospecha se debe acudir a un especialista, que derivará al paciente a la unidad del sueño del hospital. Una vez allí, de confirmarse el diagnóstico, se le indicará el uso de un dispositivo que facilita el flujo del aire, evitando las paradas características de la enfermedad.

Parálisis del sueño

Se considera que aproximadamente la mitad de la población ha experimentado alguna vez la terrorífica sensación de despertar sin poder mover ni un solo músculo. Esto tiene lugar cuando se recupera la consciencia de golpe, justo después de que se produzca la relajación de los músculos, que se "desconectan" durante el sueño profundo con el fin de ahorrar energía.

Al tratarse de un hecho imprevisto, se produce la sensación de estar petrificado durante unos segundos que se hacen eternos, especialmente cuando el suceso va acompañado de la alucinación de una presencia extraña en la habitación.

Suele darse con más frecuencia durante periodos de estrés, por lo que la mejor forma de prevenirlo es evitar los estados de nerviosismo. Si finalmente acaba sucediendo, se debe mantener la calma y tratar de mover las extremidades poco a poco.

Por último, se debe tener en cuenta que estos episodios suelen repetirse en una misma noche, por lo que se recomienda a quiénes los sufran que se levanten y paseen un poco por la habitación antes de volver a intentar dormir.

Sonambulismo

El sonambulismo es un fenómeno que se suele dar pocas horas después del inicio del sueño, durante la etapa de transición al sueño profundo. En ese momento, aunque el cerebro no esté totalmente activo, se produce un despertar incompleto que permite al individuo realizar acciones complejas, como caminar o mantener una conversación.

Además, también pueden llevar a cabo otras acciones de lo más curiosas, como mantener relaciones sexuales. La 'sexomnia' está reconocida como una enfermedad dentro del espectro de trastornos del sueño desde 2014 en EEUU.

Orgasmos durante el sueño

No es necesario sin embargo sonámbulo para tener uno de estos orgasmos. Suelen ser más frecuentes en hombres, en los que se conocen como sueños húmedos o poluciones nocturnas, pero también pueden darse en mujeres.

Esto se debe a que durante el sueño REM aumenta el flujo de sangre en el tejido eréctil masculino o en el clítoris de las mujeres, permitiendo que se produzca un orgasmo sin necesidad de mantener relaciones sexuales.

Inhibición del sentido del olfato

Al producirse la desconexión de buena parte de la actividad cerebral, muchas personas sufren durante el sueño una inhibición de su sentido del olfato. Esto podría parecer una nimiedad, pero es realmente peligroso; ya que, por ejemplo, estas personas son incapaces de oler el humo durante un incendio y podrían percatarse de uno demasiado tarde para huir.

Sensación de caída

¿Quién no ha sentido alguna vez que cae al vacío durante el sueño? Esta desagradable sensación se conoce como espasmo mioclónico y tiene lugar cuando los músculos aún no han terminado de relajarse completamente, respondiendo a estímulos aleatorios del cerebro a través de sacudidas.

Una vez se han producido, el cerebro debe interpretar qué ha sucedido, pero en ese momento el área de la planificación y la previsión ya está desconectada. Así, se produce una interpretación errónea en forma de caída.

Los sueños lúcidos

Existe mucha mitología en torno a estos sueños, pero en realidad no es más que un fenómeno que permite a quienes lo experimentan ser conscientes de sus sueños y actuar en ellos bajos su propia voluntad.

Es más común en niños y adolescentes, cuyas conexiones neuronales no están totalmente formadas, pero también puede darse en adultos con motivo de una alteración de la conciencia asociada a mayor actividad de las ondas gamma cerebrales.